Recientemente el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas en Colombia (WFP) afirmó que la inseguridad alimentaria, catalogada como moderada y severa a nivel nacional representan el 30%, este es el resultado de la evaluación de seguridad alimentaria para la población colombiana, realizada por esa misma organización entre agosto y noviembre de 2022.
En efecto, las anteriores estimaciones representan que en Colombia 15.5 millones de personas están enfrentando el hambre y la carencia de los elementos mínimos que garanticen una alimentación balanceada indispensable para una vida saludable.
Aun así, el panorama en el Departamento de Sucre es aún más crítico, en la medida en que supera el promedio nacional situándose en un 63%, siendo el segundo departamento con mayor inseguridad alimentaria, solo superado por el Departamento de Córdoba con un 70%, lo que evidencia una problemática de magnas proporciones frente a la cual no se plantean debates, no se arman mesas de trabajo, ni se convoca a una articulación institucional y ciudadana para enfrentar un asunto que puede causar serias consecuencias sociales, ya que la alimentación influye en la salud hasta el punto de determinar que una persona padezca enfermedades crónicas tales como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis, enfermedades dentales y obesidad, así como deterioro de la memoria, problemas digestivos, insomnio, anemia, fatiga y falta de energía y bajo rendimiento deportivo, entre otros.
Adicionalmente, la publicación en mención exhibió que los hogares en promedio más afectados son los conformados por mujeres cabeza de hogar, afrodescendientes e indígenas, así como aquellos en los que los aportes económicos principales los realizan personas sin estudio o que trabajan en la informalidad.
Lo anterior queridos amigos es una tragedia que, de la mano con los resultados del manejo económico del país en cabeza del gobierno nacional, que dan cuenta que el costo de vida sigue subiendo, situando la inflación anual correspondiente al mes de febrero de 2023 en 13,28%, su punto más alto desde el año 1999. Siendo antecedido en el mes de enero con un 13,25%, no hacen más que dificultar el acceso a los alimentos a nuestros hogares.
Mientras todo esto sucede, no se conocen aun cual es la respuesta de los líderes nacionales y territoriales a este verdugo. Bien sabido es que, si no se atienden urgencias como estas, no puede esperarse la erradicación de la violencia, el final de la guerra y sobre todo la consolidación de una verdadera paz social, pues como lo expresó el novelista Miguel de Cervantes “El mayor contrario que el amor tiene es el hambre.”
Sin embargo, mi llamado es a la sociedad civil a despertarnos e ir en pos de la solidaridad, miremos al vecino, al anciano, a los niños, a la mujer cabeza de familia, pues donde han fracasado los gobernantes, el pueblo debe mostrar coraje y corazón. Hago en especial un llamado a los cristianos, porque como lo dijere GANDHI: “Hay gente tan hambrienta en el mundo que Dios solo se les aparece en forma de pan.”
#LeoEscribe

Yo te llamo raíz