Apreciados lectores, es un gusto poder encontrarnos nuevamente a través de la iniciativa Soy ciudadano. En esta oportunidad quiero compartirles una reflexión sobre la crisis actual que vive el liderazgo político, no solo en Colombia, sino en el mundo.
La crisis de credibilidad que sufren los líderes políticos es abrumante, según Kancho Stoychev, presidente del Instituto de Investigación de Mercado y Opinión Pública Gallup Internacional, existe poca confianza en los políticos de todo el mundo, pero los mejor calificados son los europeos. Así mismo, señaló que la líder política mejor valorada es la canciller Ángela Merkel de Alemania, aunque desde hace 3 años su imagen ha caído un 5%. De igual forma, expresó que entre los líderes mundiales en general el mejor calificado y estimado como un referente es el Papa Francisco. Según lo considera este analista de opinión, es claro que alrededor del mundo la gente prefiere un enfoque reflexivo y medido en el comportamiento de sus líderes, es decir, una forma más responsable de actuar.
En efecto, en medio del panorama desalentador generado por el COVID-19, las insatisfacciones han crecido entre la población en general, pero esto se ha agudizado en los países en vía de desarrollo como Colombia. Donde la población en estado de pobreza ha crecido. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, en el año 2019, el 35.7% de la población colombiana era pobre, para el año 2020, la cifra ascendió 6.8 puntos porcentuales, es decir, que se situó en el 42.5%. Todo este panorama demanda una mejor gestión de lo público. Sin embargo, el gran mal que ha aquejado ese propósito es la corrupción. Este problema del mal manejo y saqueo de lo público por parte de líderes y partidos políticos ha generado una ira popular y un desprecio por todo aquel que ejerza y aspire a liderar en los asuntos del Estado.
Ante el desprestigio de los liderazgos políticos actuales, quienes han tomado la vocería para manifestar su preocupación sobre el presente y futuro del país son los jóvenes, para ello se han servido de muchas formas desde manifestaciones artísticas y pacíficas, hasta enfrentamientos con las fuerzas del Estado. Para muchos sectores de la sociedad se desestima la voz juvenil por considerarla inexperta, quejosa y hasta cómoda. No obstante, es importante reconocer que la fuerza productiva del país sufre cambios generacionales significativos que permiten a un país mantenerse a flote, pues mientras adultos mayores acceden a su pensión y otros ni siquiera alcanzan a ella, otros deben seguir como cotizantes al sistema para mantener el mismo.
Precisamente, estas preocupaciones de la juventud del mundo fueron consignadas recientemente, en un informe presentado en el Foro Económico Mundial de ideas recogidas de jóvenes entre 20 y 30 años, las cuales quedaron registradas en lo que se denominó el Manifiesto Milenial. Allí se plasmó como principal preocupación de las nuevas generaciones el “enfrentar la corrupción y el estancamiento del liderazgo político”. Igualmente, propusieron rehacer el mundo postcovid a través de 6 puntos:
- Creación de espacios de diálogo intergeneracional.
- Hacer grandes preguntas para llegar a respuestas sólidas.
- Buscar cambios de sistema y acción colectiva.
- Hacer lugar a diferentes experiencias de vida.
- Aprovechar los diálogos incómodos.
- Cuidar de nosotros, de los otros y del ecosistema
Otra de las expresiones más llamativas recogidas en el documento en mención, es la afirmación de que un gobierno basado en algoritmos de inteligencia artificial sería más confiable que los hoy dirigidos por humanos. Es decir que existe hoy en día más fe en una máquina que en los propios seres humanos. Esta aseveración para mí es la mayor conclusión de la desconfianza que reina en el mundo.
Finalmente, no sé si estamos listos para ser gobernados por algoritmos y las IA o si algún día lo estaremos, pero lo que sí es cierto, es que los líderes políticos necesitan tomar mejores decisiones y hoy la tecnología ofrece un potencial extraordinario para que muchas determinaciones gubernamentales que hoy se adoptan desde la conveniencia y capricho del líder de turno, puedan ser basadas en el procesamiento de grandes cantidades de datos (Big data) a través de una inteligencia artificial, la cual ofrezca una solución óptima para todo tipo de problemas desde el manejo del tránsito vehicular, la asistencia para la expedición de leyes, hasta los proyectos de ingeniería que favorecerían el desarrollo tanto de nuestros municipios como del país.

Yo invado por necesidad