Cultura

Revista literaria: “CRISOL”. Edición #50 del mes de Septiembre de 2021

  Compartimos el siguiente articulo de nuestro colaborador Adán Peralta, publicado en la edición # 50 de la revista literaria Crisol.    EL...

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Compartimos el siguiente articulo de nuestro colaborador Adán Peralta, publicado en la edición # 50 de la revista literaria Crisol. 

 

EL FECUNDO CAMINO DE CRISOL

Por: Adán Peralta*

Publicar una revista literaria es perseguir posibilidades. A sus fundadores, quizá los anima una ferviente convicción de que su contenido inquiete la gnosis profunda de sus lectores, así como testimoniar el momento histórico en que la revista está inmersa, retratando el mundo circundante de sus hacedores, pero también develando su universo interior. Otro propósito que alienta-en la mayoría de los casos- es volver a alzar la voz contra el destino apocalíptico al que se enfrenta a diario el hombre. Cada artículo, poema, cuento, ensayo, crónica o texto reflexivo publicado en ella es una mirada al ser humano y al mundo, a sus complejidades y sus lógicas.

La escritora italiana, Andrea Marcolongo, hace poco acentuó, que «Escribir es un don, pero también impone ciertos deberes. Los intelectuales no deberían ceder su espacio público, es su responsabilidad ocuparlo». Y así, desde hace tiempo, lo ha venido haciendo el poeta Óscar Flórez Támara y un grupo de escritores, docentes universitarios e intelectuales de Sucre y del caribe colombiano, cuando, en julio del 2016, decidieran crear una revista como Crisol, y así volver a ocupar un necesario y redentor espacio en el mundo cultural.

Crisol es una revista que a lo largo de sus cincuenta ediciones, se ha consolidado con sus acertados textos reflexivos y literarios. Su contenido ha desbordado el tamaño que físicamente representa, y es un insumo cultural de ágil y completa lectura. Sus pocas páginas lo permiten y hacen posible que el lector la aborde en su totalidad.

Dosis de reflexión, reclamo y compromiso estético se han fundido en este Crisol durante estos cinco años de circulación. Productos artísticos que buscan una justa manera de concebir y ejercer vivamente la exquisitez del lenguaje. Cada persona a la que le llega la revista, sea en medio físico o digital, valora lo que lee, desde esa orilla de privilegio que brinda ser lector, y asume su mirada desde su retina.

Diversos son los textos de gran factura que encontramos en ese andar fecundo. Veamos algunas de esas huellas:

Oscar Flórez Támara, director fundador de Crisol, fiel a la ética y estética que lo han caracterizado, nos ha habituado a reflexiones que evidencian su profunda sensibilidad social y su constante preocupación por el futuro del hombre, tópicos también recurrentes en su poética: «Nadie asume la decencia humana de manera seria», sentenció en uno de sus editoriales; y en el texto: ¿Declarar la emergencia ética?, con agudeza cuestiona: «Lo que hace pequeño al humano. Lo que asquea la condición digna del hombre, como animal que husmea diariamente escalones elevados del pensamiento reflexivo para vivir mejor en comunidad con una conciencia ética construida»

Por su parte, la poeta brasileña, Teresinka Pereira, colaboradora permanente de la revista, nos regala textos de indudable atractivo lírico. Con su admirable naturalidad expresiva, nos ha deleitado con versos bien cincelados: «Por palabras, existo/y me siento despierta cada día/ de este imposible sueño/ del amor en el espacio, /lejano pasado sin futuro/con terceras razones/y un corazón desmayado…/ ¿De qué vale quejarse? /Las palabras no nos alcanzan:/demasiado abierto/ está el cielo entre nosotros…»

Las páginas de la revista también han hospedado la fecundidad creadora que transmiten los cuentos de Andrés Elías Flórez Brum, con sus retratos humanos, con sus historias impregnadas de dolor por los estragos de la guerra, pero también de esperanza, como: «La Bombosolo», «¿Conoces a María del Carmen?», «La carrera», «Téumer», «La Ardilla», entre tantos. A la vez ha sido una ventana para textos poéticos sugestivos, como los de Rubén Darío Arroyo, que como buen lector de las desdichas que agobian al mundo, sabe comprenderlas y expresarlas en su poética: «…Vamos comprendiendo/ que hace rato/somos una cuerda a medio reventar/y sin darnos cuenta/dejamos que el azar/gane la última jugada». José Rivero Ruíz, por ese mismo sendero, nos recuerda el desasosiego en que nos debatimos: «No hay que hacer/ademanes inconclusos/ni dejar las palabras/ a la deriva/porque para ingresar al reino de la locura/basta con abrir los ojos/ y hablar del mundo y sus heridas».

Con una cálida influencia de lo cotidiano, Guillermo Rodríguez Garrido retrata la paradoja de lo humano: el dolor y las alegrías, lo maravilloso y lo aterrador: «Las aves de rapiña no pueden atacar/ un cuerpo sano/Se desorientan en el hedor de sus/ propias almas/Se estrellan con la sangre que late/En los corazones vivientes/Con el amor que arde. Por mucho que revoleteen sobre/ las agonías ajenas». Así mismo, encontramos autores que asumen una actitud introspectiva, evidenciando su desahogo personal, como lo hace la poeta Nohora Carbonell: «Aquí, hay una ventana/y yo soñando que estoy. /Aquellas luces/ que viajan/en mitad de un gris azul/me traen la vaguedad/de “algo” perdido. /Un río dentro de mí, /extrañamente quedo. /Reencontraré/ cuando parta/en el adiós definitivo, /este caudal de silencio/parecido al morir». Y con un ritmo flexible en sus versos, y provisto de una sobriedad reflexiva, Clímaco Flórez Garrido exclama: «A veces andamos de mudanzas/con muchos espacios en el vientre/y solo palabras que comer. /Otras veces nos quedamos sentados/en cualquier puerto olvidado/o nos vamos a un parque a sepultar/los últimos jirones de la vida».

Todo ese manantial que ha venido ofreciendo Crisol, del cual han bebido lectores de todo tipo y todas las latitudes, ha sido gracias al amor y la terquedad de los que, mes a mes, la hacen posible. Pero es, en ese amor y obstinación, donde está la victoria que el tiempo le otorga a las revistas que trascienden. Alex Támara Garay (q.e.p.d.), en la edición N° 6, parecería reafirmar esto con sus versos: «Un poeta/ Es en resumidas cuentas/ El ser más terco/ que pisa la tierra». Ahí está su creador, Óscar Flórez Támara.

Crisol ha llegado a la edad adulta. Ni los avatares de su financiación, ni esta peste, que aún nos asusta, han detenido su corriente indómita, como tampoco ha puesto en aprietos la madurez estética de sus páginas.

 

*Nació en Sincelejo-Colombia. Reside en su ciudad natal. Narrador y ensayista. Licenciado en español y Literatura. Especialista en Docencia y en Gerencia Informática. Profesor de secundaria y catedrático universitario. Ganador del Concurso de Cuento Somos Palabra (2019), organizado por la Universidad Santo Tomas. Su libro de cuentos: Los Giros del deseo, resultó ganador del portafolio de estímulos ConfinArtes, 2020, del Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Sucre. También publicó el libro: Cuentos para iluminar la noche (coautor). Editorial Torcaza, 2019.

 

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