Unhinged (Fuera de control, en español) es una película de 2020 protagonizada por Rusell Crowe, Caren Pistorius y Gabriel Bateman, disponible para ver en la plataforma de streaming Amazon Prime. En esta película se evidencian los efectos devastadores que pueden generar las personas que no saben controlar su ira. Posee una trama que toma a varias personas en medio de un día cualquiera en las calles de una ciudad y las enfrenta a un nivel inesperado de tensión, agresividad y violencia, que mantiene al espectador pegado a su asiento durante todo el tiempo que demora la cinta.
Ver esta película me hizo pensar en mí y también en los demás. Me hizo reflexionar en la manera en que gestionamos nuestra ira. Muchas veces, me atrevo a decir que la mayoría, no hacemos esta gestión de la mejor manera.
La ira es una reacción emocional natural de los seres humanos, que se desata, principalmente, cuando nos sentimos amenazados, sea una amenaza real o supuesta. Pero que sea una reacción natural no nos exime de las consecuencias que pueda traer la forma en que la gestionamos. Es decir, somos responsables de cómo afrontamos nuestra ira, somos responsables de nuestras reacciones. Por eso la película me hizo pensar tanto, porque muchas veces he gestionado de manera incorrecta la ira y he hecho daño a personas que realmente no merecían eso.
Además, veo a diario, en mi Sincelejo, cómo la ira de muchas personas es gestionada de muy mala manera. Basta solo con salir a las calles y darnos cuenta que la agresividad de conductores, peatones y otros actores viales se evidencia en muchas interacciones. Casi todos los días puedo ver cómo personas se agreden verbalmente, se amenazan por cosas que son tan pequeñas como ceder o no el paso en una intersección. Palabras de grueso calibre, gestos obscenos, gritos y amenazas por doquier. En las noticias, también, con suma tristeza observo cómo las riñas hacen parte activa de las celebraciones, en la mayoría de las ciudades de nuestro país.
¿Será que no somos capaces de gestionar de mejor manera nuestra ira y nuestras frustraciones? ¿Será que ser violentos y agresivos son las únicas formas de responder ante las amenazas reales o supuestas a las que nos enfrentamos día a día? ¿Será que estamos condenados a matarnos entre nosotros mismos por cualquier pequeñez? Somos invitados a pensar en esto, a tratar de aprender a controlar nuestras reacciones. Convocados estamos para pedir ayuda si no sabemos cómo hacerlo. No está mal reconocer nuestras imperfecciones, pero será mejor cuando trabajemos en ellas y aprendamos a potencializarlas en mejores expresiones.
Podemos cambiar, necesitamos cambiar. Nuestra sociedad no aguanta tanta violencia, debemos aprender a controlarnos y no dejar que nuestras emociones nos dominen y nos lleven a hacernos daño y hacerles daño a los demás. Desde estos pequeños detalles podemos empezar a construir una ciudadanía pacífica, que sepa resolver los problemas sin violencia y que, a través de esto, contagie e irradie esa paz a una nación que tanto lo necesita. Dios nos ayude.

En carne propia