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¿Una generación perdida en temas de educación?

Hoy a mitad el mes de octubre del presente año, parece haber quedado atrás la confinada vida de “ficción” causa de la...

Foto del avatar Escrito por Malkin Martinez Montes · 4 min read >

Hoy a mitad el mes de octubre del presente año, parece haber quedado atrás la confinada vida de “ficción” causa de la pandemia. La llamada nueva normalidad, cada vez más recupera los olores, ruidos,  movimientos, calores, de cualquier ciudad sea esta pequeña como la nuestras o una metrópolis como lo es la capital del país.

En esta nueva normalidad, todos hablan de reactivación y recuperación económica, aumento del empleo, nuevos emprendimientos, cifras y estudios económicos por doquier. Pero la educación sigue confinada a un deterioro difícilmente recuperable. No se cómo será el panorama en otras partes del país pero en Sincelejo la ciudad y Sucre el departamento; si ciudades como Bogotá, Medellín y Cali retrocedieron 10 años en calidad educativa a raíz del mayor culpable “la pandemia” (en caso de que se tenga que buscar uno). En Sincelejo hemos retrocedido 20 años, como mínimo.

Esto que expreso no es un invento mío, atendiendo que uno de los déficits de la ciudad, es que aquí no hay, ni investigación, ni estudio, ni análisis, sustentado que nos muestre un panorama de la realidad educativa actual. Sin embargo me respaldo en estudios llevados a cabos por Unicef y el banco mundial. Los cuales expresan que: “Las pérdidas que esta generación puede sufrir en su educación y en su potencial humano ponen en peligro las esperanzas de la región para su recuperación económica y desarrollo a largo plazo”. Imagínese usted estimado lector que se deja para Sincelejo.

Desde hace ya varios años muchos países que hoy tiene un poder económico considerable y que en teoría tiene menos recursos que Colombia entendieron que la mayor riqueza de un país no son los recursos naturales ni financieros, el principal recurso es el cerebro de los ciudadanos. Por ello “cuanto mayor es la inversión en educación y salud, mayores son la productividad y los ingresos de la fuerza laboral”. Explica el Banco Mundial.

Para nadie es un secreto que la interrupción prolongada de los servicios de educación preescolar y de primera infancia, priva a los niños y niñas más pequeños de experiencias de aprendizaje necesarias para su pleno desarrollo, especialmente en esta etapa de su vida en que más las necesitan. A esta edad, las soluciones de aprendizaje a distancia han demostrado ser menos efectivas ya que los niños más pequeños requieren interacciones directas a través del juego y otras actividades motivadoras.

En términos generales, el cierre de las escuelas genero un impacto importante en el aprendizaje de cada estudiante y en su capacidad para desarrollar habilidades sociales y de pensamiento crítico, por citar un ejemplo que nos radiografía la desigualdad, otro insumo que se suma más a este coctel de retroceso; por ejemplo, mientras que las tres cuartas partes de estudiantes de las escuelas privadas pueden acceder a la educación a distancia, solo la mitad de los que asisten a las escuelas públicas tiene la opción de acceder a esta misma educación.

¿Una generación perdida en temas de educación? No lo sé. Sin embargo considero que hay tiempos de lectura, formación del lenguaje, socializaciones, formulas algebraica, formación artística y física casi irrecuperable. Tal vez los estudiantes se sienten medio estudiantes y los profesores medio profesores.

Y si a esos insumos de desigualdad, falta de conectividad, e inversión le agregamos lo expuesto por Marcos Betel, rector del Instituto Técnico Industrial ‘Antonio Prieto’ (ITI). De  Sincelejo; para el diario El Tiempo. El coctel de pobreza y miseria es incalculable.

El profesor Marcos Bertel expone el fracaso del proceso de virtualidad para los estudiantes, lo que está llevando al 70 por ciento de los alumnos a perder el año escolar. De acuerdo con el docente, su opinión es compartida por los demás directores de Instituciones Educativas de la ciudad, quienes manifestaron en la entrega de informes del tercer periodo que el resumen general era una ‘mortalidad salvaje’. Estudiantes que sobrepasan las tres, cuatro, cinco, seis y hasta más áreas perdidas”.

Explica que los estudiantes prenden el computador quienes lo tienen, dejan el monitor abierto y el maestro, quien comienza las clases con 10 alumnos, termina con dos y en ocasiones con ninguno.

“Ellos abandonan la clase y el educador se conecta con los estudiantes que pueden y quienes no lo hacen sacan la excusa, que no tienen internet, que se les dañó el computador y el celular, que se les acabó la recarga y no entran al proceso virtual”.

Comenta, además, que el Gobierno Nacional tampoco les dio a los estudiantes las herramientas necesarias para acceder al proceso con calidad.

“No les dio un celular, recargas, una tablet, computador, nada, y para mayor problema, en la gran mayoría de las ocasiones, ante la situación económica de los padres de familia, sin tener conectividad, lo que condujo al niño a abandonar el estudio”, expresó.

Saben que lo triste y lamentable de todo esto, no es que el ministerio de las Tic tengan embolatados los 70mil millones que eran para la conectividad de los colegios rurales, que el gobierno nunca apoyo este proceso virtual. Lo más triste y es de cultura, que hayan niños, niñas y adolescentes que si cuentan con un computador, celular o tablet para atender una clase y no lo hagan, porque prefieren seguir jugando en su móvil, seguir durmiendo, o seguir viendo televisión.

Es para llorar que existan padres que toleren y sean complacientes con tanta negligencia y pereza por parte de sus hijos frente a sus compromisos y actividades escolares, incluso si hubiese una forma de evaluar de forma más directa tanta desidia de padres y cuidadores en materia de apoyo escolar, debería ser penalizado así como cuando se incumple con la cuota alimentaria, porque se quiera o no, el daño no es familiar sino social.

Comprendiendo que el paradigma ha cambiado y que el producto interno bruto (PIB) de un país no es el único componente con el que se puede determinar la riqueza de una nación.  El Banco Mundial, considera que el indicador más importante  para proyectar y evaluar el progreso económico de una nación y su sostenibilidad es el capital humano. Este consiste en los conocimientos, las habilidades y la salud que acumulan las personas de dicha nación, ciudad o estado.

Por lo tanto muy posiblemente los resultados de todo lo expuesto no lo veremos ni mañana ni pasado mañana pero sí. Al cabo de unos 5, 6  y 10 años.

De no cambiar nada como hasta hoy con la excusa de la pandemia o con cualquier otra excusa; la verdad es que difícil mente exportemos, genios y cerebros a otras partes como lo hace Singapur. Y muy posiblemente Sincelejo seguirá siendo una de las ciudades más pobres del país.

 

 

 

 

 

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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