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La orfandad no fue excusa

“Y mi única arma para progresar, para cumplir mis sueños, fue la educación. Para mí, la educación no es una frase linda,...

Foto del avatar Escrito por Malkin Martinez Montes · 3 min read >

“Y mi única arma para progresar, para cumplir mis sueños, fue la educación. Para mí, la educación no es una frase linda, no es un eslogan, es lo que cambió mi vida”.

 

Quiero empezar agradeciendo a todos los lectores que durante este año nos han acompañado en este proyecto digital, de opinión y cultura.  El cual se lleva a cabo sin ningún ánimo de lucro pero con una alta responsabilidad social desde el conocimiento de cada uno de los participantes, escritores que han enriquecido el espacio del domingo.

Creemos en nuestro crecimiento orgánico, no ha sido fácil porque como cultura nos cuesta leer pero entendemos que la clave está en el  contenido, por eso nuestros esfuerzos radican en que cada lectura sea una oportunidad para un nuevo aprendizaje, una nueva visión de la realidad social o académica. Consideramos que es un espacio necesario en pro de aportar y generar cambios sociales tan necesarios.

Facundo Manes es un neurocientífico y neurólogo argentino Fundador del Instituto de Neurología Congnitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro en Buenos Aires, el doctor Manes es autor de libros como ‘El cerebro del futuro’ y ‘Usar el cerebro’, donde explica el funcionamiento de nuestra materia gris.

Facundo Manes, conto en una entrevista, una de tantas que le he visto lo siguiente:

Me crie en un pueblo muy chiquito que se llama Arroyo Dulce, y luego Salto, en la provincia de Buenos Aires, en la Pampa argentina, y no pertenecía a ninguna élite ni social, ni política, ni económica. En mi casa no faltaba nada pero no sobraba nada, y el horizonte era enorme en el campo, en las Pampas.

 Y mi única arma para progresar, para cumplir mis sueños, fue la educación. Para mí, la educación no es una frase linda, no es un eslogan, es lo que cambió mi vida. A partir de la educación, de esforzarme, de tener una meta, yo pude tener una voz en el mundo científico, en mi área, pude conocer el mundo, pude tener la autoestima necesaria para perseguir mis sueños, pude tener una voz en mi sociedad. Y también, sin saberlo, protegía mi cerebro. La educación protege nuestro cerebro. La educación es un factor de protección cerebral. 

Hoy cuando muchos niños, adolescentes y hasta adultos quieren ser youtubers porque así lo son sus referentes o porque ven en ello otras formas de ganar dinero y tener fama, sin ánimo de criticar ni generar opinión negativa. Quiero expresar que me inclino y me identifico más con Facundo Manes y  las razones son muchas y seré breve.

Hace unas dos semanas posteé en mi cuenta de Facebook e Instagram que después de haber participado en la Feria Virtual sobre Construcción de Paz, Derechos y Reconciliación, organizada por Paztruimos (Cecar y Miniciencia) el cual es un proyecto de “Modelo Integrador de Construcción de Paz.

De esas lindas sorpresas que a veces uno tiene en la vida se pudo obtener el  1° Puesto mejor propuesta de investigación. Apostarle al conocimiento es el camino que he escogido, así que por muy pequeño o mediano o grande que sea el reconocimiento, siempre será bienvenido.

Igual que Facundo Manes mi única arma para progresar, para cumplir mis sueños, ha sido la educación. Por ello para mí, la educación no es una frase linda, no es un eslogan, es lo que ha cambió mi vida. A partir de la educación, de esforzarme, de tener una meta, he podido empezar a tener una voz por ahora en las redes sociales, twitter, este medio donde escribo y con los jóvenes donde trabajo en la fundación, pequeños susurros en el mundo académico con este logro, con la educación he podido tener la autoestima necesaria para perseguir mis sueños, y lo más importante tener una voz en mi sociedad.

Hoy me encuentro cursando una maestría y lo quiero decir con voz bajita sin ánimos de vanagloria, más bien invito a otros a soñar e ilusionarse como lo hago cada día, cada mañana, cada noche. Porque usted que no me conoce y si es de los que me conoce, también vale, no se imagina la alegría que hoy representa verme en esta realidad de formación, porque haber culminado mi pre-grado, fiando cada semestre en la universidad, o con ayuda de terceros, con  la incertidumbre de que no lo lograría terminar mi carrera universitaria pues dos veces que me toco aplazar el semestre porque no contaba con los recursos para seguir o  cuando faltaba para el derecho a grado, o cuando me tocaba jugármela entre trasporte para ir a clase o comida etc. Estar hoy enganchado en una maestría es algo de lo cual muchas veces me veo en clase o realizando trabajos y no me lo creo.

La orfandad a la cual la vida me llevo hace varios años, cuando en un abrir y cerrar de ojos el mundo se me vino encima y si ya de por si tener para comer, para suplir mis necesidades básicas era un desafío; estudiar una carrera universitaria era un lujo difícil de sostener.

Hoy hago memoria y solo me queda agradecer a Dios primeramente, agradecer a cada vecino, amigo, familiar, mis pastores y referentes espirituales y persona del común que me extendieron su mano de muchas formas las cuales son innumerables. Agradezco a las circunstancias  por enseñarme a valorar la vida, el tiempo, el conocimiento y por recordarme siempre que la humildad y la educación son llaves que abren todas las puertas.

Por ello celebro y festejo cada logro sea grande, sea pequeño como venga lo valoro porque mi realidad es la de muchos que hoy estudian, se sacrifican, lloran, aguantan hambre, piden prestado, le regalan la clave de wife, etc. Pero lo  más importante no abandonan y creen en sus conocimientos y son la esperanza de un padre, una madre, unos hermanos, incluso amigos y vecinos.

 

 

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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