Van cayendo como gotas,
los cuerpos inermes
en el lúgubre pastizal,
se oyen gritos, alaridos,
en una asincronía fantasmal;
se escuchan ecos, murmullos,
se arma tremendo barullo,
millones de oídos
se enteran a diario,
de lo que emiten los noticiarios;
muchos asumen
que lo que a diario vivimos,
es causa de un delirio
que carcome el alma
y se convierte en martirio;
pero no es así,
es la realidad que escarnece,
que invade tu ser
y te estremece;
el perverso, se establece en el organismo
cuando alguien muy cerca, tose o estornuda,
entonces se aloja y toma investidura;
disconforme con ello
sigilosamente también se oculta,
en superficies o exteriores
contaminando a posteriori;
monstruo de diez cabezas
criatura indeseable,
tu apelativo hace referencia
a lo nocivo y despreciable;
familias desmembradas,
corazones vacíos,
abrazos y planes cercenados,
por tu contagio masivo;
los besos quedaron suspendidos,
ceñir con los brazos a otros
nos quedaron impedidos;
el consuelo a los demás,
queda sumergido en lo impersonal;
no existe nadie en el planeta
a quien el lóbrego desánimo
no haya visitado,
con la partida lacerante
de un familiar, conocido o ser amado;
mientras… en el trasegar de la turbación,
¿la ciencia se acicala, se atavía?
¡No!, no tiene tiempo para tal osadía.
pues la tierra en ti aguarda,
se ilusiona y confía;
Y más allá de tu encomendable labor,
nos urge la misericordia del Creador.
Destello

Edición numero 57 de la Revista Literaria Crisol 2022.