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La paz de Santos Vs la paz de Uribe

Durante los más de 50 años de confrontación armada, entre guerrillas, estado y paramilitares en Colombia la cifra de víctimas nos acercan...

Foto del avatar Escrito por Malkin Martinez Montes · 3 min read >

Durante los más de 50 años de confrontación armada, entre guerrillas, estado y paramilitares en Colombia la cifra de víctimas nos acercan a unos ocho millones de desplazados forzados, 230 mil homicidios, 80 mil desapariciones forzadas, y cerca de 32 mil secuestros. Este baño de sangre nunca fue homogéneo en el territorio;  lo más crudo de la guerra hizo un recorrido; es como si hubiese establecido una ruta que arranco en el Magdalena medio, luego se trasladó a Urabá, paso a la costa Atlántica dejo más de 300 masacres, bajo por la frontera por Venezuela y, en la época más intensa, se concentró en los Llanos Orientales, al sur oriente del país. De ahí tomo rumbo al pacifico.

Si bien fueron más de 50 años de confrontación armada, la intensidad de la guerra, entendida como el número más grande de victimas que produjo la confrontación se da entre 1995 y 2005 en esa década fue la verdadera guerra.

Una de las dificultades que a lo largo de los tiempos ha habido en Colombia es darle una definición a algo que en el sentido más humano no tiene ni nombre ni sentido pues como se le puede dar nombre al espectáculo de ver morir al menos fuerte de dos colombianos pobres enfrentados en el monte, con la misión más segura morir.  Muchos académicos definen la confrontación armada en Colombia como: un conflicto de baja intensidad, otros de una guerra revolucionaria y otros que fue o es una guerra de coproducción significa que la forma como se desarrolló el conflicto armado en Colombia fue una realidad social y política que la construyeron los actores que intervinieron en la guerra.

Después de todo este recuento que no es mío sino que debo el crédito a Ariel Ávila y es la parte introductoria de su libro Detrás de la guerra en Colombia. Me atrevería a decir que la trillada frase “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, pero que es una realidad y en Colombia esta propensa a ser puesta en práctica.

Teniendo en cuenta que la violencia vivida en Colombia por décadas está claramente definida como una coproducción de realidades sociales y políticas pero que encontró en la negociación de paz del presidente Santos un asidero distinto; no es justo para la historia del país que este gobierno al frente del presidente Iván Duque y cuyo caudillo de partido el ex senador Uribe, sus seguidores y bancada estén empeñados desde el primer día en el poder acabar con los acuerdos de paz.

Parece que las clases de historia dentro del aula y fuera de ella no hubiese pasado nunca por personajes como:  Alfredo Rangel, Paloma Valencia, Carlos Felipe Mejia, Maria Fernanda Cabal, Edwar Rodriguez, y Fernando Londoño este último quien en el año 2017 durante la convención del derechista Centro Democrático, el exministro aseguró que: “El primer desafío del Centro Democrático será el de volver trizas ese maldito papel que llaman acuerdo final con las FARC que es una claudicación y que no puede subsistir”. Pero lastimosamente la expresión cargada de odio y desprecio de Londoño ha sido la postura de este gobierno al cual le interesa poco para no decir nada,  la paz. Retomando las calificaciones en la clase de historia creo que otro que no le va muy bien con la asignatura es el ex senador Álvaro Uribe quien en su primera aparición tras recuperar su libertad, dejo muy claro que la postura del gobierno “del presidente Ivan Duque” es la que diga el y la que repita (prestando el megáfono a la falsa monja uribestia) sea el ex ministro Londoño o la senadora Cabal. En fin Uribe afirmó lo que en el 2017 Londoño dijo cuál era el objetivo de su partido. “Debemos insistir en la derogatoria de la JEP y en la reforma de los acuerdos de La Habana”.

Tras dos años de la presidencia de Ivan Duque su gobernabilidad es totalmente coherente con la posición de su partido, siendo la actitud del Gobierno permisiva cuando la bancada de su partido presiona y ataca la a  la JEP.

Pasaron los gobiernos de Uribe y de Santos y nos quedaron dos cosas a escoger que han dividido al país hoy más que nunca la paz de Santos y la paz de Uribe. El historiador británico Malcolm Deas dijo: Uribe ofrece la paz que los colombianos quieren y no pueden tener y Santos ofrece la paz que no quieren, pero podrían tener, por lo tanto me quedo con las palabras de Santo sin ser Santista: “La paz perfecta no existe, porque la paz perfecta implica la justicia perfecta y la justicia perfecta hace imposible la paz. Siempre es, será y la historia lo dirá “es mejor una paz imperfecta que una guerra perfecta”.

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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