El 2020 será recordado con un año atípico para cualquier persona del ‘planeta, tener que estar confinados un tiempo con la amenaza de volver al confinamiento y sin saber hasta qué año será obligada la más carilla son de esas cosas atípicas de las que hago mención. A pesar de la covid 19 la vida con su nueva normalidad ha seguido transcurriendo y en Colombia algunas situaciones como las masacres, los atracos, la corrupción, la sub-presidencia de Iván Duque han seguido su curso normal como si nunca hubiese decretado una pandemia.
Dentro de esas cosas un poco atípicas no sé si efectos colaterales de un año raro para el olvido en Colombia no dejan de ocurrir sorpresas, pero desde la renuncia de Daniel Coronel y Daniel Samper hace meses, seguida por la de Ariel Avila hace unos días atrás se suma la renuncia masiva de la renuncia de Felipe López, fundador de Semana, los periodista Ricardo Calderón director de la revista, Alejandro Santos presidente de semana, periodistas de investigación Johanna Álvarez y Jaime Flórez, quienes hicieron parte del trabajo periodístico “Operación Silencio”, que recibió el premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España; José Monsalve que estaba en la fuente judicial, y Juan Pablo Vásquez, también le dijeron adiós, Ruby Marcela Pérez, directora de semana Semana sostenible, y los pesos pesados de la opinión María Jimena Duzán, Rodrigo Pardo y Antonio Caballero.
Lo ocurrido en Semana deja un sabor agridulce pues esta la actitud responsable de los que dijeron hasta hoy trabajamos aquí muchas gracias. Es de aplaudir, es coraje, en palabras simples es hermoso ver tanto profesionalismo a pesar del atropello al cual están siendo sometidos disimuladamente. Digo disimuladamente porque Gabriel Gilinski dueño totalitario de Semana expreso en una entrevista “ a quienes se fueron de Semana nadie los sacó”; en eso tiene toda la razón pero llegar una mañana y decir desde hoy la directora de todos será Vicky Davila y que todos renuncien, no es la mejor presentación de experiencia laborar para una periodistas calificada, retratada y conocida por todos por hacer un periodismo amarillista, escandaloso, y poco serio es ir en contra de los principios que hasta el día martes fueron pilares de una revista que por más de 30 años se destacó por su imparcialidad y finura investigativa.
Lo triste y el mensaje que se manda no solo para la profesión de periodistas para otros cargos es que en Colombia se premia todo menos el talento, el buen trabajo; ser excelente, ser imparcial y opinar distinto a esos intereses oscuros que no se dicen, es hacer méritos no para ser echado como un perro, pero si para hacer de tu trabajo cuadritos hasta que lo mejor es renunciar, y entonces nadie te saco tu solo te saliste, así como le hacen la jugadita a los soldados y policías que a veces quieren denunciar o denuncian alguna anomalía en su institución.
Si este tipo de sucesos pasa con periodistas como Alejandro Santos, María Jimena Duzán, y Antonio Caballero, que se deja para aquellas personas del común que no tienen tanto recorrido, ni tanta experiencia. Que se deja para la recordad Eddy Fonseca, la vigilante que en el mes de mayo en pleno confinamiento estricto en Bogota, fue obligada a vivir durante un mes en un sótano del edificio donde prestó el servicio de vigilancia privada durante el último año, debió sobrevivir con 15.000 pesos diarios para sus tres comidas y otras necesidades y solo salió de allí en un ambulancia cuando su salud se deterioró gravemente, al punto de sufrir una parálisis facial y otros padecimientos.
Otro ejemplo de esos que genera esa sensación de tristeza y que habla mucho de esas cosas raras que siempre han pasado en el país pero que en este gobierno son más comunes, vemos el caso de los dos investigadores de la Dijin que participaron en las interceptaciones al ‘Ñeñe’ Hernández, estas pruebas fueron las que desataron el escándalo de la Ñeñe política, hasta allí todo normal pero lo anormal es que le dicten orden de captura a los dos investigadores por grabar o interceptar más de la cuenta. Mientras que Maria Claudia Daza (cayita daza) solo fue al interrogatorio y pare de contar.
Volviendo al tema de inicio y dejando atrás los ejemplos que bien nos definirían como una locombia donde hacer las cosas bien es sinónimo de delito, persecuncion y muerte, los ciudadanos no debemos olvidar que los medios de comunicación son necesarios para el desarrollo de la democracia y tienen un papel fundamental en el funcionamiento del Estado de derecho porque les corresponde ejercer de observadores permanentes de las instituciones y denunciar posibles abusos de poder. Tener acceso a la información es un derecho básico, por eso una sociedad libre necesita una prensa independiente que permita a los ciudadanos conocer en todo momento lo que sucede en su entorno para actuar en consecuencia.
Confiamos que los cambios de la revista semana no sean para convertirla en el medio de comunicación de un solo partido y bajo una directriz política, mucho menos que sea la tribuna de Álvaro Uribe cuando le bloqueen twitter, o su canal de YouTube cuando vuelva a estar preso y diga que lo tienen secuestrado, y tenga la entrevista de Vicky Dávila como pretexto para atacar, desafiar y desacreditar a la justicia como lo hizo en la entrevista show que María Isabel Rueda y Vicky Dávila le prepararon hace unos meses.

Sucre con muy poco que exportar