De las campañas presidenciales que he vivido la que más grato recuerdo y sabor a triunfo me dejo, aun siendo derrotado el candidato al cual apoyaba, fue la llevada a cabo en el 2010, donde el profesor Antanas Mockus, disputaba la presidencia con Juan Manuel Santos. Imposible olvidar esas arengas, que todos gritábamos al unísono. ¡Mi profesor, mi presidente! Y “yo vine porque quise a mí no me pagaron”.
Todo este fervor y voluntariado se conoció como la Ola verde, donde lo característico de esa campaña fue la movilización social espontánea, un activismo de dimensiones nunca antes vistas para mí. En lo personal recuerdo haber hecho parte de ese equipo de voluntarios que repartía afiches del candidato profesor.
Desde ese entonces ninguna otra campaña presidencial; ni ningún otro candidato me ha logrado enamorar o motivar al punto de volver a enarbolar las banderas del activismo y voluntariado en defensa de una campaña política. Una década y un poquito más ha trascurrido y las presidenciales que siguieron siempre tocaba votar no por un cambio, como el que represento Mockus en el 2010; sino por el menos malo o el mal peor, o como dije estos días en twitter de los dos saltos al vacío el menos peligroso.
Yo un pequeño intelectual he tomado partido en la política por las presidenciales para este 2022, y mis referentes son dos intelectuales, uno muy veterano como el profesor Mockus y el otro más contemporáneo cada vez más conocido en la política y cuya voz hoy día tiene bástate relevancia me refiero al también profesor Alejandro Gaviria.
Estas dos personalidades de la academia y de la política se han decantado por el candidato con el que más se identifican los jóvenes. Pero han puesto los puntos sobre las íes y han coincidido en que entre Rodolfo Hernández y Gustavo Petro por el bien de la institucionalidad, y del país el candidato más apto para ser presidente es el líder del pacto histórico.
Alejandro Gaviria, anuncio el día jueves su adhesión o respaldo a Gustavo Petro y expresaba lo siguiente: “No es tiempo para la neutralidad. Creo que con salvedades y preocupaciones en algunos temas, Petro representa ahora mismo la opción de cambio más responsable, institucional y liberal. Los riesgos de un rompimiento institucional, sobre todo en el Congreso y en las cortes, son mayores con Rodolfo Hernández”
Gaviria muy coherente en sus posturas expresa lo que yo pienso de Petro; cuestiona varias de sus ideas de campaña, pero concluye que el apoyo a Hernández, un empresario populista con un discurso antisistema, conlleva un riesgo mucho mayor. Gaviria dice: “Petro ha hecho un esfuerzo por articular una visión de cambio, ha respetado el debate, ha presentado ideas, propuestas. Rodolfo, no. Me parece cuestionable una campaña que simplemente ha apelado a un discurso anticorrupción eficaz, pero oportunista”.
Al día siguiente, o en la mañana del viernes 3 de junio quien se animó a dar a conocer su apoyo en estas presidenciales fue, el exalcalde de Bogotá y exsenador y codirector del partido Alianza Verde, Antanas Mockus, anunció su respaldo a quien ganó la primera ronda electoral el pasado 29 de mayo.
La figuras más reconocida, respetada, del partido del girasol y quien abriera el camino soñado de lo que es hacer política desde la razón, desde la moral, desde los principios y con voluntariado y movilidad social, anunció el espaldarazo al líder de la Colombia Humana pero aclaró que nada tenía que ver con las ideologías políticas.
Y expreso lo siguiente: “Más allá de ideologías, apoyo a Gustavo Petro y Francia Márquez porque confío en que la prioridad de su gobierno será proteger los derechos y las libertades. Esto requiere aprender, proponer y escuchar”
Mockus, además, comento: “Petro representa la posibilidad de moverse hacia una política cuya prioridad es buscar una manera de vivir mejor, en lo colectivo y una manera de actuar desde la empatía, tan adormecida en este país”. También enfatizo lo siguiente: “Porque no podemos equivocarnos y no habrá opción: el desarrollo debe hacerse alrededor del cuidado del agua y de la naturaleza”.
En Petro y Francia veo algo de movilidad social, entusiasmo y política de opinión, por parte de la gente. Pero también veo mucha academia, mucho intelectual comprometido con un cambio y con un mejor país; el voto de confianza que personas como Mockus y Gaviria le dan hoy al pacto histórico hace que mi balanza se incline a su favor, pues son los sabios del país y no van a dejar que en su gobierno haga locuras, imponga su extremismo, gobierne por decreto, o nos vuelva como Venezuela.
Quiero cerrar esta columna dando a conocer que varios intelectuales orden mundial han manifestado su apoyo a Petro. Ellos son: Noam Chomsky, la escritora india Vandana Shiva, el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, la periodista canadiense Noemi Klein, el filósofo, psicoanalista y crítico cultural esloveno, Slavoj Žižek. Este último compartió en redes sociales su apoyo a Gustavo Petro.
Todos estos apoyos extranjeros tienen algo en común comparten la propuesta de transición energética del líder de oposición y candidato presidencial, Gustavo Petro y su fórmula, Francia Márquez.

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