Como una apuesta de nuestro portal de colocar en contexto la realidad de uno de los hechos mas lamentables que ha vivido nuestro país en estas dos decadas. Hoy en el día del padre traemos el testimonio de un padre; el cual aun llora y lamenta la perdida de uno de sus hijos. Quien fue víctima de esa desgraciada práctica con la cual el ejercito buscaba mostrar excelentes resultados en su política de seguridad democrática.
El siguiente testimonio es lo expresado por el señor Alberto Mejia ante la JEP, se relata su viviencia de uno de los 11 casos de falsos positivos registrados en toluviejo.
Mi nombre es ALBERTO ANTONIO MEJIA MONTES, padre de Luis Fernando Mejía Vides. Me encuentro muy condolido aun, por el asesinato de los 11 jóvenes Toluviejanos, entre ellos mi hijo Luis Fernando , los cuales fueron dados de baja por la brigada 11 de montería entre Chinú y Carbonero, por un supuesto combate en el año 2007. Recuerdo la noche de 1ro de Agosto de aquel año, en la que me encontraba con mi hijo LUIS FERNANDO MEJIA, mes antes de recibir la triste noticia; él me contaba que le ofrecieron trabajo en una finca, por lo que le pregunté, en cual finca era y a que se dedicaría, ya que el solo era un joven de 17 años que aún no tenía experiencia en un área laboral directamente con los posibles oficios que se hacen normalmente en una finca, el solamente solía ayudarme en mi oficio como soldador y por un tiempo trabajó con un ingeniero, el cual contacté para que trabajara con él, recibiendo semanalmente $90.000 por su labor en esa área. El me respondió que sería en una finca ubicada entre Chinú Y Carbonero-Córdoba, y que le pagarían $750.000 mensualmente, a lo que el muy convencido decía que le pagarían bien. Me pareció una propuesta muy extraña y arriesgada, por lo que le advertí que no tomara tal decisión, debido a que en ese tiempo, la situación del país estaba propensa en guerra contra las organizaciones al margen de la ley, a raíz de órdenes derivadas del entonces presidente de Colombia; y que el territorio Cordobés era merodeado por grupos al margen de la ley. Por lo cual, le pedí e insistí que continuara trabajando con el ingeniero, que sabía que era un trabajo más seguro para él, luego el me hizo parecer que había atendido a mi consejo y me pidió 20.000 pesos, para días después irse a la ciudad de Sincelejo en donde trabajaba con el ingeniero, por lo cual le respondí que al día siguiente, por la noche, le daría el dinero. En esos días me encontraba trabajando en el muelle de tolcemento en Toluviejo, regresando a mi casa por la noche repentinamente me acordé de esos 20.000 pesos que mi hijo me pidió, pero que no había venido a buscar, pues no le di mucha importancia a la situación. Al día siguiente a eso de las 10:00 AM, recibí una llamada de su madre INGRID VIDES preguntándome que donde estaba Luis Fernando y porque no había llegado a casa, lo cual me pareció muy extraño y le conté que él había quedado de venir ayer por la noche a buscar 20.000 pesos para irse a Sincelejo y no llegó. Recordé en el momento, acerca de lo que él me había comentado esa noche primero de Agosto del supuesto trabajo de la finca en Córdoba y sospeché que era que se había ido para allá, ocultándose de mí. Sin embargo, esperé hasta por la tarde que salí del trabajo, ese día me dijeron que lo habían visto con dos amigos en la carretera hablando con tres policías y llegaron dos motos, los vieron irse en esas motos hasta el peaje de acá de Toluviejo y allá los esperaba una camioneta blanca que los había venido a buscar para el supuesto trabajo.
Pasado 10 o 15 días aproximadamente, la inspección de policía nos mandó a buscar para una reunión. En un puesto de infantería de marina que en el entonces se encontraba en Toluviejo, allí estaba pagando el servicio mi hijo mayor LUIS ALBERTO MEJIA, casualmente se presentó la SIJIN en dicha reunión, tenían computadores, comentaban y nos preguntaban acerca de que los jóvenes estaban desapareciendo, caso que nosotros desconocíamos y me pareció extraño que nos preguntaran ese tipos de cosas, dada la casualidad mi hijo no se sabía en donde estaba, si había ido a trabajar o no. Luego nos mostraron unos videos, donde jóvenes iban presuntamente con cara de inocentes a trabajar y luego se convertían en peligrosos sicarios y participantes de grupos al margen de la Ley, posteriormente, nos tomaron datos, firmamos.
Al día siguiente nos encontramos en la alcaldía de Toluviejo nuevamente para que nos dieran información de los muchachos, donde estaban y en que parte o finca estaban trabajando, había un policía aquí en Toluviejo en ese entonces de apellido VERGARA que en mi sospecha pudo ser uno de los tres policías con el que él y sus dos amigos charlaron aquel día en que se los llevaron , el cual aseguró que los muchachos se habían ido y se encontraban bien, por lo que le respondí que si le pasaba algo a mi hijo yo lo iba a denunciar frente a las autoridades competentes, debido a que él sabía que mi hijo se había ido a esa finca ocultándose de mí. Lamentablemente de ahí no se supo más.
Pasado un mes, mientras estaba laborando normalmente en el taller que tengo en mi casa, recibí una noticia que habían encontrado unos muertos en la ciudad de Barranquilla, Salí de mi casa y otros rumores aseguraban que había muertos en Córdoba y mencionaron que había Toluviejanos asesinados. Pregunté a dichas personas que fomentaban la información por mi hijo Luis Fernando y ellos aseguraron que él no estaba, ya que según ellos, ese nombre no había sido mencionado en el conjunto de ejecutados, lo cual me tranquilizo un poco. Luego regrese a mi taller a seguir con mi labor, cuando aproximadamente media hora después, llegaron personas a mi taller diciéndome que todos los muchachos que se habían ido a trabajar a la supuesta finca habían sido asesinados entre el sector de Chinú Y Carbonero- Córdoba. Afirmaron que los jóvenes habían sido masacrados, tenían uniformes puestos y la ropa con la que se fueron estaban perforadas de bala, pero el supuesto uniforme que tenían no estaba perforado, caso que se dio a deducir que los mataron con la ropa que llevaban y luego de ser ejecutados les pusieron los uniformes, haciéndolos pasar por integrantes de grupos al margen de la ley. Tal hecho Atroz y evidente, permitió dar a luz el caso de que todo había sido una trampa y un obvio escenario de mentiras.
Personas que residen cerca al territorio de los hechos (Chinú Y Carbonero- Córdoba), aseguraron haber visto una camioneta blanca que llevaba jóvenes en la parte de atrás y que luego aproximadamente 15 minutos después, observaron un camión del ejército pasar. Al rato se escucharon disparos, según las afirmaciones de los residentes del sector; al salir el alba, pasó la camioneta blanca y posteriormente el camión del ejército, las personas cercanas fueron a ver al lugar donde escucharon los disparos y es cuando encontraron los cuerpos de jóvenes asesinados- masacrados cruelmente en el suelo, portando uniformes y la ropa que tenían antes de irse, estaba tirada al lado de ellos. Después, Padres de algunos de los muchachos masacrados fueron a ver en conjunto con otras personas y entre el proceso de reconocimiento de los NN Hallados, reconoció la ropa de su hijo, fueron al cementerio donde ya los tenían tirados y desnudos, como personas sin valor o como ejemplarmente cuerpos N.N tirados en un mesón.
Al difundirse dicha información, recayó sobre el pueblo la triste noticia de nuestros muchachos asesinados, luego llegó la SIJIN acá a Toluviejo, nos tomaron datos y después llegó un comandante del ejército de infantería donde mi hijo mayor estaba prestando el servicio militar, y aseguró que esos muchachos asesinados murieron en combate al enfrentarse al ejercito de la brigada 11 de Montería, A lo cual manifesté con impotencia “ como ellos van a morir en combate si ellos no son guerrilleros, nunca han tomado un arma en sus manos y mucho menos estarían aptos para combatir frente al ejército, era ilógico.” Ya se deducía que a nuestros muchachos los masacraron sin causa alguna, por lo que el comandante contradecía diciendo que habían sido ejecutados en combate. Luego ese mismo día, sale la noticia en el Meridiano de Montería, asegurando que presuntos extorsionistas tenían azotada la región y habían sido dados de baja por la brigada 11 de Montería. Un caso que nosotros fuimos a investigar, dirigiéndonos a la fiscalía de la ciudad de Sincelejo pero no quisieron asumir el caso, por lo que mi hijo mayor fue hasta Chinú, directamente a la SIJIN y allí fue donde le mostraron evidentemente las fotos y videos de los jóvenes asesinados de Toluviejo, en lo que confirmamos que si había sido asesinado mi hijo Luis Fernando en compañía, ahí fue el dolor más grande al saber que mi hijo aseguradamente había sido asesinado de la forma más Vil y Cobarde, al dirigirme a Chinú, nos mostraron a todos los padres de familia las fotos y videos de tal atrocidad. Pude notar que mi hijo y demás habían sido masacrados, pues en su rostro había signos de tortura, en su boca faltaba un diente, tenían golpes fuertes evidentemente con la culata de las armas y su espalda perforada a raíz de los impactos de bala con fusil. Detalladamente, él estaba tirado en el suelo con un fusil AK-47 en su mano izquierda, tenían uniformes verdes y unas botas inmensas que para el descaro, ni siquiera era uniforme de su talla, pues le quedaban grandes. En la siguiente foto que me mostraron, se retrata cuando los están sacando del arroyo en unas camillas que hicieron de palo, por lo cual le dije al teniente de la SIJIN, “que, qué tipo de enfrentamiento es este, aquí lo que hay es un engaño, a esos muchachos los mataron injustamente, ellos no son guerrilleros eso fue que los hicieron pasar por guerrilleros, pero esto no ha de quedarse así, deberían de investigar bien, esto es un falso positivo”, por lo cual el me respondió que ellos no tenían nada que ver con eso, les hice saber la responsabilidades que deben asumir como ente que atiende a las investigaciones criminales, y exigí que deberían esclarecer el caso, ya que ellos determinaron los cuerpos en el lugar de los hechos. Además, Un señor que vivía cerca del lugar de los hechos me comento, que en una bodega cerca del lugar había unos uniformes y unas armas o fusiles viejos árabes que son AK-47 casualmente.
Luego de haber hecho presencia en Chinú ante la SIJIN, nos dirigimos a la ciudad de Montería, por la mañana en compañía de mi hijo mayor Luis Alberto y otras personas, para que nos tomaran el caso en la brigada 11 de la ciudad, tal caso no lo quisieron asumir ya que tenían muchas audiencias, estaban ocupados. Al regresar a Toluviejo nuevamente, nos dirigimos a la Alcaldía, nos volvieron a tomar los datos al igual que la policía.
Aquí en Toluviejo a raíz de los hechos se descubrieron unos reclutadores, ROBINSON ALMANZA y el otro ANDRES HERNANDEZ PACHECO, esos Hombres se encontraban con integrantes del ejército disfrazados de supuestos finqueros que pedían buscar jóvenes para trabajos en la finca con la cual engañaron a los muchachos, por tal razón los reclutadores les comentaban esa falsa promesa a nuestros hijos, para engañarlos y asesinarlos , aun les decían que no llevaran nada porque allá les darían todo lo necesario, incluyendo los elementos de aseo personal. Los reclutadores aseguraron que los presuntos finqueros los engañaron con tal propuesta, a lo que les desmiento, porque si realmente ellos no los hubiesen engañando, no procederían a comprometerse con nuestros jóvenes y evitar problemas, además si tan buena era la propuesta ¿por qué ellos no se fueron y recibieron la supuesta propuesta laboral e irse con los muchachos también? O ¿acaso se les pagaría solo por avisarle a terceros de una labor?, no lo creo, pues entendiendo de cómo estaba la situación del país en el entonces, todo se trataría de un engaño y ellos serían culpables directos. Fuimos hasta Sincelejo juntamente con la SIJIN, nos volvieron a tomar datos y seguimos con el proceso de investigación, fuimos a montería nuevamente y nada de respuestas contundentes. Finalmente la fiscalía de derechos humanos de Medellín fue la que se encargó de nuestro caso, que vino a capturar a uno de los reclutadores (HERNANDEZ PACHECO) que actualmente se encuentra recluso en una cárcel de Valledupar y del otro reclutador, ROBINSON ALAMANZA, se rumora de que está en libertad , de lo cual determino como una especulación, porque desconocemos tal situación.
Mi hijo solo era un niño de 17 años de edad, que fue engañado vilmente y que cayó en la trampa organizada por el mismo ejército, las evidencias que dejaron en el crimen apuntaban que el día en que fue hallado muerto con el supuesto uniforme el cual tenía puesto, había sido rasgado de uno de los bolsillos la parte donde normalmente lleva los nombres los uniformes, además el arma AK- 47 estaba en su mano izquierda y mi hijo es diestro, Luis Fernando nunca había tomado un arma y era solo un muchacho de bien, el supuesto uniforme no estaba perforado con los impactos de fusil y era un uniforme de talla inmensa una sospecha más para determinar la realidad.
Algunas versiones de habitantes en Chinú aseguraban que los habían traído y tirado ahí, los habían puesto en tumbas ubicadas en las últimas partes del cementerio. En medio del proceso investigativo una de las madres de nuestros hijos ejecutados, encontró el suéter de mi hijo LUIS FERNANDO que tenía las perforaciones a bala del fusil con el que fue impactado y lo tomó como evidencia.
Con ayuda de la alcaldía en compañía de Forenses y los debidos procesos, recibimos ayuda para poder traer los cuerpos de nuestros hijos hasta Toluviejo y poder enterrarlos acá colectivamente, donde cada padre de familia aquel día pudo expresar su dolor y tener a sus hijos cerca aunque fuera en una tumba.
Hace poco tiempo, desde la colaboración de la comisión de la verdad y la JEP Nos acompañaron en un proceso de reparación simbólica, y procesos de sanación y perdón para poder encontrarnos con los victimarios , posteriormente de dicho proceso se presentó en la ciudad de Sincelejo el coronel LUIS FERNANDO BORJA, el cual expreso su culpabilidad pidiendo perdón a las familias víctimas, asumiendo cada acontecimiento, y mencionando todos los culpables directos y participes de la masacre, entre los cuales había coroneles, tenientes y soldados rasos. Otros no asumieron el reconocimiento de los hechos y se negaron a hacer presencia, tales como el teniente de la brigada 11 de Montería, en aquel entonces. No simplemente hemos sido víctimas del ejército, pues al contratar los abogados de Barranquilla para las respectivas indemnizaciones, se han aprovechado de la necesidad para engañarnos, dicho abogado nos engañó y nos hizo firmar un poder para indemnizarnos, nos dio lo que le pareció a porcentajes desconsiderados, a consideración de otros abogados que se nos han acercado para hacernos saber el proceso mal intencionado que se nos hizo para indemnizarnos, por eso solo a Dios hemos pedido justicia divina. Hasta el momento no se ha sabido más nada de reuniones, nos acogimos a la JEP que nos están tomando datos y el papeleo correspondiente para el respectivo reconocimiento como víctimas de este conflicto, donde nuestros muchachos no tenían nada que ver con el conflicto armado de Colombia, solo eran niños inocentes que fueron dados de baja por el ejército de Colombia y de lo que algún día habrá justicia.


El humor y la tragedia son los géneros favoritos de Iván Duque.