“Si de algo se jactara esta pandemia a parte de los muertos y el sufrimiento que ha consignado en muchas familias; es que un día pararon las iglesias, un día cerraron sus puertas”
Las diversas religiones suelen presentarse como fundamentos y garantes de la moralidad, pero la religión no es imprescindible para la moralidad porque no es su base. Un ateo o un agnóstico pueden tener comportamientos perfectamente éticos, y un creyente puede ser violento y deshonesto. La libertad se refiere a individuos y sus derechos, la religión a menudo es colectivista: funciona como cohesionador de grupos y sirve de prueba de pertenencia a la comunidad de fieles o al pueblo elegido; si se opone al socialismo puede ser sólo por su materialismo. La religión puede fomentar la solidaridad y la confianza, pero también el colectivismo y la violencia (guerra contra el infiel o el hereje). Las sociedades pueden cohesionarse mediante principios éticos humanistas y redes de relaciones voluntarias, sin necesidad de símbolos imaginarios inexistentes. La ausencia de religión no implica una sociedad atomizada sin lazos entre las personas ni entre el presente y el futuro.
Por lo tanto la religión como solución a los problemas humanos es problemática cuando choca contra el conocimiento científico de la realidad. La religión es parte del problema si la gente no piensa sino que simplemente cree y se aferra emocionalmente a sus prejuicios recibidos durante la infancia. Algunas sociedades desarrolladas están moralmente empobrecidas (familias rotas, drogadicción, criminalidad, dependencia) y en declive no porque hayan abandonado la religión sino porque se han colectivizado, por la importancia de la política y el intervencionismo coactivo contra las instituciones éticas espontáneas de una sociedad libre.
Llevamos 10 meses sin proselitismo religioso, sin esa cultura social del credo donde las gentes se reúnen a invocar a su dios cualquiera que fuere este. Si de algo se jactara esta pandemia a parte de los muertos y el sufrimiento que ha consignado en muchas familias; es que un día pararon las iglesias, un día cerraron sus puertas; porque era peligroso, hacer lo que por siglos se ha hecho congregarse, quien lo iba a imaginar de esa manera cuando se vislumbraban los primeros meses del año. Obvio que nadie pero paso por lo tanto la enseñanza es que ese creer y esa fe no es exclusiva en las colectividades, no se cultiva ni se mantiene por la manada, por lo tanto ha pasado hacer un ejercicio individual y por ello, a esto que se le llama creer y que lleva al hombre actuar moral, social y filosóficamente bien no se puede enmarcar dentro de una religión porque las religiones no son buenas consejeras.
Entonces porque quitarle el reconocimiento a la fe si está bien entendida, comprendida, interpretada, aplicada a logrado formar sociedades más justas y sanas. Es una buena concejera es un derrotero el cual bien manejado permite al hombre vivir feliz a pesar de las dificultades marcadas por nuestra naturaleza por ejemplo si tomamos algo universal como la biblia y nos centramos en este apartado vemos que para el pueblo de Dios la ética en el AT, como buen comportamiento, no está separada como disciplina independiente de lo que era la teología; “Dios es justo, santo y el hombre tiene que serlo también, tanto individual como colectivamente”. Este era el concepto del comportamiento ético. Es decir, de la misma manera que el Dios de Israel, Jehová, se distinguía de los demás dioses por su carácter moral, así también tenía que distinguirse su pueblo de los demás pueblos, como “gente santa”(dentro de responsabilidades individuales aunque haya un Dios que marce la colectividad como forma de vida mas no de cobrar juicio). (Levítico 19:2 y 20:26). También encontramos el punto done Dios se cansa de tanto formalismo religioso, ceremonias y parafernalias sin obediencia. De allí que ponga énfasis en la “religión del corazón” (el pueblo de Dios ya no tendrá por qué hablar de los objetos de culto arca, etc sus sacrificios y no tendrán por qué ser de animales, sino de alabanza (Jeremías 17:26). Jeremías profetizaba el “nuevo pacto”, cuya característica principal era el comportamiento ético (La Ley) escrita en el corazón de cada hijo de Dios.
En otras palabras más hechos, más acciones coherentes a una ética de Dios y menos show, menos fanatismo pues “Jesús es más que un templo de lujo con tendencia barroca. Él sabe que total, a la larga esto no es más que roca. La iglesia se lleva en el alma y en los actos no se te olvide. Que Jesús, hermanos míos es verbo, no sustantivo”. Arjona.

Hurto a personas en Sucre y Sincelejo. ¿sin control?