¡Quién lo creyera!
Aparato necio, perturbador de paz,
te engulles su tiempo que también es mío,
te conviertes en un entertainment,
un payaso en acción,
te mofas de mí mientras lo espero venir,
Devuélveme las horas, los minutos,
de apropiaste de las manos que un día fueron mías,
de unos ojos que con ternura y afán me miraban,
de una voz cálida que con dulzura me llamaba,
¡Cuánta vaguedad resumes!
tecnología de basura,
hueca y egoísta,
tienes tentáculos,
fuertes garfios,
que hacen daño, muy pero muy despacio,
Destruyes el castillo que armé con él,
hiciste romper las reglas que un día conciliamos,
ladrón, timador, mentiroso,
te cuelas con sigilo por su mente,
y te atraviesas entre su amor y el mío;
Cada noche le espero
con los ojos recargados de sueño,
anhelo una fiesta de palabras,
sonrisas blancas,
el gozo natural,
entre una madre y su hijo;
Lucharé contra ti,
pero sin la armadura de un guerrero,
Destello.

Paz en una zona de guerra