A PIPE PELÁEZ
Diminuta luna
que consentida te duermes
escuchando esa melodía
que no sé de dónde viene;
Caigo en tu regazo
¡Oh, canciones perfumadas!
como pinceladas de Picasso
se impregnan en mi almohada;
Garganta bendecida
por las manos del SEÑOR
cuando abres tu boca, brilla
el universo con tu voz;
Ríos de almíbar ruedan
en los corazones de enamorados
lágrimas de recuerdos llegan,
cuando cantas, ¡dulce regalo!
¡Oh, grandiosas y fecundas notas!
que al alma del oyente penetran
derrama el sentimiento gota a gota
de la bella voz que lo interpreta;
Te deleitabas en tu cuna vallenata
bajo el cálido sol guajiro
reuniendo versos de serenata
desechando del corazón el olvido;
Excelsa figura entre tus dedos,
cuerdas que emiten palabras
himnos de amor sin desespero
contonea tu inseparable guitarra;
De éxitos untó Dios tu vida,
concentrándose en tu garganta
trasladándose por tus dedos
y todo tu ser alcanza;
Jamás te olvides del ETERNO
del Poderoso y Sublime
a EL le debemos todo
toma la pluma y ahora escribe,
pues componer te hace vivir
versátil varón de particular sonreír.
Destello

Si hablamos de ética