He querido empezar a hacer mis publicaciones tratando de resaltar con mirada menos pietista y más racional frente al discurso y la ortopraxis de la Iglesia Católica en Colombia, (prometo no quedarme solo aquí) pero ante la realidad coyuntural, es casi que obligatorio quienes son creyentes o no, pero desean construir la paz en el país, concebir en su interior el deseo de conocer lo que la Iglesia Católica Colombiana ha venido realizando por construir la paz, se debe dejar a un lado la arrogancia frente a, porque la Iglesia habla de política y/o de paz, se debe pasar de la ignorancia a tener una posición más pragmática de la Fe Evangélica o como mínimo de buena voluntad reconocer el trabajo eclesial por la paz. Es fundamental partir del argumento de que el discurso eclesial tiene una línea genética construida desde el Evangelio cristiano, la Doctrina Social (el magisterio eclesiástico) y la fuerza de una mirada interdisciplinaria de las ciencias sociales, la axiología y la juridicidad, argumentos que desde lo pragmático han permitido crear una fuerte relación con las comunidades en los territorios y con las instituciones públicas y privadas para abordar la tarea de un educar, acompañar y ser garante de procesos que promuevan una pedagogía y una cultura para la paz basados en el perdón, la reconciliación y la promoción de los DDHH en el territorio, esto acompañado de acciones humanitarias en favor del respeto de la vida individual y colectiva y del desarrollo integral [revisar las acciones del Secretariado Nacional de la Pastoral Social]; seria cuestionable desde todo punto de vista no aceptar tal aporte de la Iglesia hoy. Si bien, este proceso de educar con una visión interdisciplinaria parte de la necesidad de la construcción de la conciencia y del fortalecimiento de liderazgos que se convierten en promotores y veedores de la misma construcción y de los mismos procesos de trasformación en los territorios a partir de los distintos componentes como el político, el psicosocial, de la promoción y la defensa de derechos individuales y colectivos, como también el de forjar la conciencia ciudadana para la transformar y, aportar en la construcción de las políticas públicas. La apuesta por construir la paz en Colombia exige capacidad instalada en los territorios para que desde el diálogo social [Sexto capítulo de la Fratelli Tutti; papa Francisco] y la concertación, se lleguen a acuerdos y consensos por el territorio, por ende, el pensamiento social de la Iglesia Católica en la acción no solo debe concebirse por el conjunto de las acciones humanitarias realizadas en diferentes situaciones, sino también, por el abordaje de los procesos pedagógicos donde se le apuesta al construir la paz teniendo como presupuesto la dignidad y el respeto por la vida, el desarrollo humano integral como un derecho, la justicia social como responsabilidad del Estado y el de darle fin al conflicto para alcanzar la paz. De aquí que el aporte del discurso de lo social y la ortopraxis eclesial en Colombia, sea un vehemente insumo para el análisis, el estudio y el seguimiento de experiencias sobre como dichas intervenciones han ayudado a hacer posible el construir la paz en los territorios; de aquí, la urgente necesidad de acercarnos al discurso eclesial de lo social para construir la paz en Colombia; en la conciencia de ciudadanos creyentes o no, se tiene la responsabilidad Moral y Ética de comprometernos a construir la paz y la óptica testimonial de una Iglesia como la católica en Colombia, debe dársele un serio y profundo análisis para su discusión y apropiación.

Informe Final Colombia y México (Ayotzinapa)