Si muero en la penumbra de tu olvido,
revivo el recuerdo de mis reservas,
condenado amor, forajido para mí,
inadvertido para ti,
Forjando las raíces
para que alcancen tus ramas,
verdes y fulgentes,
donde mi savia te alcance;
Amor inútil,
como la lluvia recia
sobre la grama asfaltada,
con ilusiones vanas, árido tu amor;
Me da la gana de abrazarte,
de sentir tu calor,
bajo el fogón de la utopía,
bajo la fábula de mi vida;
Aprieto tu boca,
tus labios quiméricos,
tu beso alado, tu beso fresco,
en la angustia del obstinado;
Cuerpo a cuerpo,
la lucha del titán
contra el exangüe émulo
que ya había sucumbido
antes de tañer la campana.

‘Paz total’ urge la necesidad de una pedagogía