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Papi, ¿Nos vamos de paseo?

En los últimos días, una de las noticias que más conmocionó al país, fue la muerte de Gabriel Esteban, un niño de...

Foto del avatar Escrito por Saray Tapia · 4 min read >

En los últimos días, una de las noticias que más conmocionó al país, fue la muerte de Gabriel Esteban, un niño de tan sólo 5 años que fue asesinado por su padre el pasado 04 de octubre. El progenitor homicida fue capturado y reconoció que llevó a cabo el homicidio del menor e incluso en un vídeo que dejó a la madre de Gabriel en una memoria USB que escondió en el baño de su casa, le habría explicado las razones que lo llevaron a cometer el crimen.

Esta noticia, me impactó de tal manera, ya que no fue algo de un momento de rabia, ira o ceguera por parte del padre de Gabriel, sino que fue algo premeditado, planeado y elaborado de tal forma que llegué a pensar que el padre escaparía sin responder por el delito ante la justicia colombiana. Es perfectamente normal para alguien del común juzgar y es muy difícil entender cuáles son las razones que llevan a un padre a cometer estos actos atroces; me permito por un momento ser prejuiciosa y decir que lo acontecido es algo inexplicable e injustificable para una mente sana.

Sólo de imaginar la confusión, el estupor y la angustia de Gabriel, se me eriza la piel y se me llenan los ojos de lágrimas. A los 5 años creo que casi todos los niños ven a su papá como su superhéroe, por lo general papá nos deja hacer más cosas que mamá, es más consentidor porque quizás es el que menos tiempo pasa con nosotros. Si hubiese salido un fin de semana con mi papá hacia otro pueblo, municipio o lo que sea a esa edad, indiscutiblemente habría pensado en lo maravilloso que podía ser el paseo.

Gabriel ni siquiera vivía con su padre, de acuerdo a lo que expresan los medios de comunicación ese fin de semana era el que el niño debía pasar con su padre, ya que según parece lo que existía era un acuerdo entre ambos progenitores frente al ICBF, en el que acordaban que el tiempo que el menor debía compartir con su padre era únicamente en los fines de semana.

“Lo asfixié con la almohada de la habitación y tuve que usar todo el peso de mi cuerpo, porque el niño intentó defenderse”; “Antes de llevarme el niño, me metí al baño de la casa de Consuelo y dejé la USB con el video, escondida para que no lo encontrara tan fácil. En ese video le decía que iba a matar al niño y luego me suicidaría”. Estas fueron algunas de las palabras producto de la confesión del padre de Gabriel recolectadas por la revista Semana.

De acuerdo a la misma fuente, el trabajador social de la defensoría de familia de la localidad de Usme, afirma que el padre del menor había realizado 8 llamadas para reportar situaciones preocupantes en contra del menor, en las que su madre era la acusada. Ahora bien, aunque es difícil confiar en la palabra de una persona que según la evidencia presentada hasta el momento padece problemas mentales y se negaba a la idea aceptar la terminación de la relación, si me parece un tanto por no decir lo suficientemente negligente por parte de las autoridades administrativas involucradas en este caso.

Independientemente de la responsabilidad que ahora tienen las autoridades, quienes debieron percatarse a tiempo de lo mal que transcurría la situación, de su falta de apersonamiento y deseo de esclarecer las cosas, considero que hay una falla gigante y esta no es únicamente en cómo funcionan las instituciones administrativas en temas de familia en el país, sino que Gabriel fue una víctima más de una sociedad enferma o más bien ignorante y mal encaminada.

Es muchísimo el machismo y la cultura que fomenta este la que todavía existe en el país; hay mucha negación en la sociedad al hecho de que una mujer separada se de la oportunidad en otra relación, incluso esto es mal visto y juzgado por la misma sociedad que ahora condena al padre homicida. De acuerdo con los hechos del caso, para el padre era demasiado desagradable que su ex pareja estuviera con otra persona, inmediatamente asumió que con esto descuidaba a su hijo y que quitándole la vida la dejaría libre y aunque no sabemos cómo era realmente la relación entre Gabriel y su madre, no es justificable que ninguna persona dentro de esta y cualquier otra sociedad en el mundo se permita tener este tipo de pensamientos.

Es importante que en el país se empiecen a implementar las medidas necesarias, para concientizar a las familias de las alternativas que tienen frente a la solución de los problemas, pero sobre todo es mucho más importante que las autoridades tomen todas y cada una de las medidas necesarias para que cuando lleguen casos de familias con problemas, en el que exista distorsión en cuanto a las declaraciones, se creen y tomen las rutas adecuadas para tratarlo.

Este es un caso que deja ver no sólo una conducta machista, arraigada hasta en la médula de los huesos dentro de la cultura colombiana, sino la importa, relevancia y el interés que debe implementarse en la salud mental. Es de vital importancia que se creen políticas y medidas que constituyan o que adhieran a la salud mental como una de las aristas del sistema general de seguridad social en salud en el país.

Como sociedad necesitamos estar alerta y no normalizar conductas peligrosas y dañinas en nuestros padres, amigos, familiares o en nuestra pareja. La manipulación, las amenazas, el maltrato físico o verbal, querer ejercer control, los celos excesivos o cualquier tipo de agresión por parte de alguien no es algo que se debe ocultar, no es algo que se debe soportar. Cada persona debe ser libre de elegir lo que mejor le parezca y cada pareja que se separa y deben mantener una relación porque tienen hijos en común, debería si no puede recibir el apoyo necesario para establecer las pautas y la ruta para llevar a cabo la crianza de los hijos.

Por parte de las instituciones administrativas no debería existir únicamente un acuerdo que manifieste de qué forma de distribuye el dinero y el tiempo en el que cada padre pasa con el menor, sino que debería existir un acompañamiento, una concientización en esta nueva etapa en la que muchas veces incluso tienen que lidiar con la entrada de nuevas personas a la vida de sus ex parejas y por supuesto de sus hijos.

Gabriel es sólo un niño de 5 años, que tal como lo imagino salió ese fin de semana a compartir con su padre, con su superhéroe favorito a dar un paseo y se encontró con la crueldad y los pensamientos enfermizos de su padre hacia él. El paseo de un fin de semana, terminó en un atroz crimen porque Gabriel no te fuiste de paseo y te quedaste a pasar un fin de semana en un hotel con tu papá, no, no fue así. Ahora tu cuerpito se encuentra esperando que la naturaleza haga lo que le corresponde y dejas a los que te querían y a personas como yo con un enorme sin sabor, con un pesar y una preocupación porque son muchísimas cosas las que están mal en el mundo, en el país, en la sociedad colombiana, pero sobre todo en aquellos que niegan la existencia de problemas mentales y aún siguen justificando actitudes machistas y que llevan alzada una bandera cargada de venganza, violencia e  intolerancia.

Son muchísimas las cosas que aún nos quedan por trabajar duramente como sociedad, pero me gusta recordar lo que un día escribió Edmund Burke: “Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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