Ya no podemos negar más el cambio drástico que de ahora en adelante tendremos en nuestra vida al convivir con el COVID-19.
Esta pandemia nos ha demostrado la necesidad de acelerar todos los procesos que ejecutamos y someterlos a una transformación digital. Nuestra infraestructura y capacidad está siendo puesta a prueba.
Durante esta crisis, algunos países han demostrado que se puede salir adelante gracias a las herramientas que construyeron durante años, otros han hecho visible la inequidad y las profundas desigualdades de su población.
Una verdad que se debe aceptar es la importancia de contar con trámites organizados y eficientes en línea, que nos permiten realizar pagos, estudiar, trabajar, entretenernos, recibir atención médica y adquirir productos y servicios.
El papel y la presencia física han pasado a un segundo plano, y, aunque muchos se rehusaban, tendrán que aceptar que esta es la época de la “resiliencia digital”.
La era que estamos viviendo le exige a la humanidad dar un paso al desarrollo de la capacidad para sobreponernos a este momento crucial y adaptarnos ante una situación inesperada, utilizando el único medio a nuestro alcance: la tecnología.
Vivir como el programa infantil Los supersónicos tendrá que dejar de ser una idea lejana para aterrizarla en nuestra realidad.
Las pequeñas y medianas empresas deben romper con la barrera digital y tecnológica y entender que, para sobrevivir, están llamadas a caminar de la mano con la conectividad y tener personal preparado para el teletrabajo, con las habilidades necesarias para explorar este nuevo mundo.
No subestimen su público objetivo. La generación Millennials y Centennials tiene poder adquisitivo y están incorporados al mercado laboral para ser no solo consumidores, sino prosumidores con poder de decisión, que nacieron con los dispositivos móviles y son capaces de interactuar con estas plataformas mucho antes de aprender a hablar.
La pandemia va a apalancar las nuevas tecnologías, la inteligencia de los datos. La capacidad de respuesta acelerará los procesos y pondrá a la humanidad de cara a un mundo conectado, a un mundo digital.

Justicia contagiada