Llegaron como ladronas al torrente sanguíneo
dejando huellas penetrables
como marcando el territorio
que el ejército de un rey ufano
quiere poseer;
Como el pueblo mancillado por Colón
así irrumpió,
indígenas glucosados
sometidos y maniatados,
para sucumbir y derribar;
Pero su coraza es la valentía,
para revertir la vana gallardía
del invasor sagaz
que llegó en tiempo de pandemia
disfrazado de ermitaño infeliz;
La cultura del pueblo conquistado,
la costumbre alimenticia del afectado
trasmutó en la dieta equilibrada
que necesita el cuerpo
del que todo podía asimilar;
Coloridas pinceladas
a un nuevo estilo de vida
a una población resiliente
que contiende para emanciparse,
Mas el sol del aborigen,
estrecho vínculo de poder y protección,
cristianiza su miedo
su ansiedad y su tristeza,
en un giro sacro de actitud;
Estás forjando una espada dorada
con el fuego de tus bríos
que cercena el edulcorante,
que sigilosamente osaba en dañarte,
pero hoy eres el nativo redimido,
que saqueó los secretos del día,
y le dijo: “vete!”.
Destello.

El examen de la vida