Para algunas personas, un perro es solo eso: un perro. Un animal que ha sido domesticado se convierte a veces en el juguete temporal de los niños, o en un mueble más que adorna la casa, algo que está ahí para protección del hogar.
Cuando las personas no dejan entrar un perro en su corazón, el significado es más bien utilitario; o sea, que este existe nada más para llenar un espacio o cumplir una función.
A veces es tan poco el valor que llegan a tener las mascotas, que suceden casos como lo ocurrido esta semana en Ibagué, donde una ciudadana encontró dos perros muertos en una quebrada, amarrados con un cable por sus cuellos y patas. Según El Tiempo, los animales, un macho y una hembra, flotaban en el agua con avanzado estado de descomposición, lo que alertó a algunas personas.
El medio informó que la policía acudió al lugar y trasladó a los perros al Hospital Veterinario de la Universidad del Tolima para que el Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (Gelma), de la Fiscalía, realizara una investigación e identificara a los autores de este caso.
Dos mil denuncias diarias
Entre el 1 de marzo y el 11 de junio de este año, Gelma reportó que ha abierto 232 investigaciones por casos de maltrato animal. Desde 2016, fecha en la que entró en vigor la ley contra el maltrato animal, han llegado a la Fiscalía cerca de 2000 denuncias diarias.
En el 2019, 146 personas fueron capturadas por el delito de maltrato animal o hechos relacionados. Las ciudades con más denuncias fueron Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga.
Hace poco, una compañera de trabajo perdió a su mascota; fue un golpe muy fuerte para ella. Su mascota ya venía bastante enferma y su edad era avanzada. Ella hizo hasta lo imposible por salvarla, pues era uno de los seres más queridos que integraba a su familia. Visitó a muchos veterinarios y viajó a otras ciudades buscando un tratamiento. Cada día se deterioraba más la salud del animal. Ella ni siquiera pensó en la eutanasia, porque hasta el último momento tenía la esperanza de que sobreviviera. Sin embargo, tuvo que despedir a su fiel amigo, y fue un duelo muy difícil para ella. Le dijo adiós a su compañero, al consentido de la casa, al que a su lado estuvo acompañándola durante años. Sé que muchos comprenderán su tristeza.
Es lamentable pensar que a algunos les cueste respetar la vida de un perro y que lleguen al punto de maltratarlos hasta causarles la muerte. Sí, a veces pareciera que en el mundo existieran dos tipos de personas: las perversas y las que, como mi amiga, luchan hasta el final por la vida de su mascota.

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