“Cambiar de vida” es la frase que evoca en el individuo un deseo que eleva su motivación, su esperanza y le lleva a imaginarse futuros escenarios en los que su vida mejoraría, y esto tras un golpe de suerte repentino, sin embargo, la realidad dista de solo necesitar de “suerte” para alcanzar los sueños, es por ello que hoy compartiré uno de esos aspectos a tener en cuenta a la hora de soñar y no morir en el intento.
Desvincular los fracasos de tu identidad
Muchas veces no podemos alcanzar las metas debido a que estamos inmersos en el pasado, y gran parte de ello teniendo un diálogo negativo con nosotros mismos, al recordar los fracasos que hemos tenido, con pensamientos como ” a mí siempre me pasa” , ” ya perdí mi oportunidad”, “no aproveché aquella vez”, “no tengo apoyo”, ” ya se me pasó el tiempo”, “todo me sale mal”; partiendo de allí ya tenemos todas las de perder, y es que estamos invalidando nuestro potencial, robando la energía a nuestro cuerpo y creando una imagen negativa de nosotros mismos.
Nosotros no somos aquello malo que nos pasó, eso no nos define, el haber fracasado solo fue la lección que ahora nos muestra qué decisiones nos serán favorables para nuestro futuro, quien ha fracasado es porque lo intentó y con ese mismo ímpetu puede persistir y lograr sus objetivos, así que aprende a observar tus fallas y errores como cicatrices de guerra y vuelve a levantarte para alcanzar lo que anhelas.
Dejar el ” tengo” y en su lugar decir ” elijo”
Animarte y construir emociones de alegría te ayudará a estar motivado( a) para alcanzar tus metas , hablarte desde el ” elijo” te hará sentir que lo que haces es algo que nace desde tu libertad y te produce plenitud, sí utilizas el “tengo” tiene que ver que en dado caso que las cosas no te resulten ese día tendrás un castigo, es decir que estarás viviendo desde el miedo y no desde el amor, alcanzar las metas es un proceso y como todo proceso solo podrá ser disfrutado sí lo miras como algo que realmente añoras y con cada paso estarás más cerca de lograrlo .
Enfocarte en el Si
Darte cuenta de todo lo que has logrado, todos los hábitos que has cambiado, que sí bien es cierto tienes deudas o pendientes por pagar, son sin lugar a dudas inversiones que sí te organizas bien podrás saldar y aprovechar mucho mejor la estabilidad financiera. Algo más conócete, tienes habilidades y destrezas que sí las exploras podrás identificar y utilizarlas para reinventarte y ser tu mejor versión.
Confianza y oportunidad
Cuando te preparas para cuando llegue la oportunidad laboral, la persona que anhelas, el hijo añorado, esos sueños pueden estar más cerca de lo que crees, prepárate que para todos hay oportunidades.
Sería lamentable que por tanto anhelar la oportunidad cuando la tengas te des cuenta que aún no estabas preparado(a) por perderte de valorar el proceso.
Celebrar victorias ajenas
Este último aspecto y no menos importante, lleva a reflexionar acerca de que mientras llega nuestro momento está bien celebrar las victorias de otros, ese ascenso, ese grado, ese bebé, ese matrimonio, esa pareja, sea cual sea aquella temporada que los demás estén experimentando vale la pena celebrarla como nuestra.
En lugar de renegar y llenarse de envidia, darle paso a la gratitud debido a que podemos ser testigos de que los sueños se cumplen, no podemos escatimar el mérito de los demás, aquella persona a quien ves feliz con su pareja actual no sabes cuántas veces tuvo que llorar, cambiar hábitos o ir a terapia para alcanzar el amor propio y tener la confianza de entregar su corazón, o aquella persona que tiene un empleo estable no sabes cuántas veces tuvo que enviar su hoja de vida sin recibir una respuesta, o aquella persona que celebra la llegada su bebé no sabes cuántas veces lloró porque el resultado de la prueba de embarazo fue negativo, o donde me dejas aquella persona que ganó coraje y se inscribió al gimnasio luego de pasar tantas horas mirando sí su presupuesto le daba para pagárselo o porque está luchando con la ansiedad y necesita de ejercicio físico para su salud mental, son tantos escenarios que sí llegara a suceder que alguno de ellos “no lo merezca” no somos jueces para determinarlo, solo nos queda alegrarnos porque tarde que temprano la “suerte” también nos sonreirá.
El día de tu suerte es hoy, hoy que pudiste abrir tus ojos, hoy que puedes respirar sin oxígeno asistido, que tienes con vida a tus seres queridos, que existes y me lees y puedes reconocer que mientras estés en esta tierra tu propósito aún no se ha cumplido, que tú vida tiene tanto valor que puedes ser tan feliz y hacer tanto bien cómo te lo propongas, no mañana, sino hoy, hoy es el día de tu suerte.

¿Calidad o cantidad?