Se extiende el orbe entero
pregonando tu desnudez y transparencia,
alardeas de tu vastedad y expones tu vitalidad
cuando la naturaleza se quita su manto,
y caes tú, en gotas tiernas e impetuosas;
Nadas en multitud,
rápida e incesante,
se abre la tierra y recibe tu bondad,
la llevas en brazos y la nutres,
la bañas entera;
entonces reposan majestuosamente los mares
que adornan nuestro alrededor
y engalanan tu belleza,
con esa sencilla composición de oxígeno e hidrógeno,
para figurarse como esencial e imprescindible;
Te marchas contoneando en múltiples figuras,
así como las cascadas que retumban con sus sonidos
en la selva mineral y animal del universo;
Me sumerjo en tu diáfano mundo,
y me tropiezo con el deleite que llevas contigo,
te bebo íntegra y me sacio hasta que reboso de placer,
oigo tu silencio,
escucho tu voz,
contemplo cómo devastas las impurezas,
contemplo cómo abasteces el mundo,
contemplo cuan intrépido eres,
contemplo tu verdad y la mía,
en que tú te lanzas, empujas, silbas, suspiras…
y te conviertes en impetuosa necesidad.
Destello.

Desde el diálogo social, surge la esperanza de una transformación social en Colombia.