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La paz total debe ser integral.

Amigos es un gusto poder compartir con ustedes a través de la iniciativa Soy Ciudadano. Hoy quiero hablarles de un asunto muy...

Foto del avatar Escrito por Leonardo Oviedo Revollo · 2 min read >

Amigos es un gusto poder compartir con ustedes a través de la iniciativa Soy Ciudadano. Hoy quiero hablarles de un asunto muy importante para el país y es sobre la paz.

La paz es el anhelo de toda sociedad sensata, la armonía y tranquilidad en la vida, la familia, la región y el país, es una legítima búsqueda de todos los seres humanos y mucho más de los colombianos después de seis (6) décadas de violencia. Así mismo, la Constitución Política Colombiana dice que la paz es un derecho que comprende para toda persona la protección del derecho fundamental a la vida. Sin embargo, esta exploración genuina ha sido convertida en una bandera política que se iza sin considerar todas las condiciones necesarias para que se estructure una verdadera paz, ello es el sentido de integralidad.

Históricamente el abordaje que se ha realizado a la construcción de la paz ha sido como un medio para resolver el conflicto armado que ha padecido la nación. No obstante, ello ha sido una búsqueda inocua porque la paz no consiste en la firma de un documento de compromiso que represente el fin de la guerra armada interna contra guerrillas, bandas criminales y el narcotráfico, sino que requiere la remoción de las causas que motivan los levantamientos.

El gobierno del Presidente Gustavo Petro ha planteado el concepto de la paz total, con el cual convierte la búsqueda de la paz en una política de Estado. Esto incluye la negociación de paz con grupos armados ilegales, que desangran al país con violencia, masacres y narcotráfico, pero también poner a la comunidad en el centro de esas negociaciones, por ser ellas las que están en medio de la confrontación a través de los denominados diálogos vinculantes. Pero, me preocupa que esta búsqueda por resultados se traduzca en un documento final que represente un logro político para exhibir en un vehemente discurso pero que conlleve un fracaso más en el intento de lograr la paz integral. Es por ello, que creo que la llave que no se ha logrado reconocer para una verdadera construcción de paz es la justicia. Pues mientras sigan presentes en la sociedad múltiples injusticias. No tendremos una paz integral.

Ahora bien, la justicia ha encontrado en la corrupción su mayor enemigo, el tráfico de influencias y los sobornos, han plagado a toda la administración pública a nivel nacional, departamental y municipal impidiendo que todo aquel que quebrante la ley reciba una retribución justa por su afrenta a sus semejantes. Por lo tanto, el escollo más grande que debe sortear el tan anhelado sueño colombiano es sobrevivir a este cáncer que revela sus tentáculos semana tras semana, a través de la prensa, pues los órganos de control como siempre son los últimos que se dan por enterados de esta. Recientemente, se reveló la existencia a través de una investigación dada a conocer por la Revista Semana, de un Cartel en la Aerocivil, entidad encargada de vigilar y proteger los cielos del país, la corrupción iba desde aprobar licencias para pilotos sin cumplir requisitos, facilitar el transporte de la droga a lo largo del país, hasta tener nominas paralelas en la entidad con lo que sostenía cuotas burocráticas en todas las regiones. Esto es otro lamentable capítulo de la larga lista de escándalos de corrupción que ha sacudido a la patria. Pero que a la postre terminan para los involucrados con penas irrisorias y con casa por cárcel para todos los involucrados. Esto queridos amigos es lo que no permite que exista una paz integral. Las personas que en la sociedad deciden cometer delitos deberían sentir el rigor de la ley, pero hoy no tienen miedo, puesto que se dedican a acumular el suficiente dinero para resolver sus problemas legales.

Es cierto que la paz total, requiere ceder y perdonar en muchos temas, pero también requiere de justicia, requiere atender a los vulnerables y que los perversos que quebrantan la ley reciban su justa recompensa. En Colombia los que arrebatan la vida de alguien deben saber que la VIDA ES SAGRADA, por eso las penas tienen que ser ejemplares. Los corruptos por su parte deben pagar con sus bienes y rentas, así como sus testaferros.

Finalmente, la paz que Colombia necesita no es cualquier paz, ya que esta debe edificarse desde los cambios necesarios y esto comienza desde un abordaje correcto de la justicia y un inquebrantable compromiso con la protección de los ciudadanos que son víctimas de un sistema plagado de corrupción y de los malvados. La paz debe sentirse en las calles, antes de firmarse en un papel si a de llamarse total.

#LeoEscribe

Escrito por Leonardo Oviedo Revollo
Abogado, Especialista en derecho administrativo, con estudios de Maestría en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Administrativo. Profile

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