Son muchos los escenarios donde el actual presidente colombiano se ha pronunciado. El pasado mes de septiembre, en Nueva York, participó en la II Cumbre sobre la Transformación de la Educación, convocada por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.
Petro, en su intervención, recuerdo que expreso lo siguiente: “Concibo la educación como el camino cierto a la paz total, a la democratización de la cultura y a la sociedad del conocimiento”. El jefe de Estado fue enfático en que, con educación, “cambiará el poder desigual del mundo, el poder desigual de nuestras sociedades” y reiteró que “nos permitirá encontrarnos a nosotros mismos, afianzar nuestra identidad y conectarnos de más y de mejores maneras con el mundo”. También aseguró: “Transformaremos la educación para transformar nuestra sociedad”.
Sin ser petrista, pero al escuchar que el actual mandatario hablaba en su campaña de gobierno sobre el poder que tiene la educación para transformar la sociedad, fue la razón principal por la cual me decidí por el líder de la izquierda en Colombia. Además, tengo otras razones por la que puedo decir que ha valido la pena. Por ejemplo, el Ministerio del Deporte con María Isabel Urrutia, seguido por el Ministerio de Hacienda con José Antonio Ocampo, y por último el Ministerio de Educación con Alejandro Gaviria. “La heladera en la cocina y la letrina en el baño”. Considero que cada ministro está en el lugar que le corresponde y ejerciendo sus funciones como es debido.
Reconozco que son muchos los escenarios donde el actual presidente colombiano se ha pronunciado y su discurso está lleno de cosas imposibles en el mediano plazo, por citar el ejemplo que los países que viven del petróleo abandonen su fuente de riqueza por cuidar el planeta y a la humanidad, eso es algo no va a cambiar porque Petro lo diga.
Sin embargo algo que no se le puede negar a Petro y es un acierto es su promesa por apostarle a la educación y en esto inicia el cambio; si hacemos algo de memoria el gobierno de Uribe y los que continuaron bajo su sombra le apostaron por la mal llamada “seguridad democrática” y cerraron sus filas a la educación y fue una lucha de frente con los gremios de maestros, con el presupuesto para las universidades y las reclamaciones de los estudiantes.
Hoy sin mirar las encuestas ya pasados los 100 días de Petro destaco la designación de Alejandro Gaviria al frente de la cartera de educación, yo en lo personal soy un gran admirador de este ilustre académico a quien apoye en su candidatura a la presidencia y a quien siempre considere la persona más adecuada para estar al frente de esta cartera.
Razones su nivel de preparación su recorrido académico y la apuesta que este gobierno hoy hace al país, una apuesta entendida no desde el folclorismo mediático de hablar bonito sino de una realidad. La educación no es un cliché, Gaviria a dicho lo importante que es ampliar el PAE y que esté disponible para algunas regiones aun en periodos no educativos y la ecuación es simple: “el cerebro necesita estar correctamente nutrido para poder funcionar, pensar y aprender. Pero la realidad colombiana no es la mejor, ya que de cada chico mal nutrido o aquellos adolescentes que viven en la pobreza. Eso conlleva estrés mental y tiene un impacto negativo en el aprendizaje”.
Hoy no es ningún secreto que los países desarrollados y prósperos no invierten como hobby en el desarrollo humano, la salud y la ciencia. Son desarrollados porque antes han invertido en la salud, en la educación, en discutir seriamente la pobreza, la ciencia y la tecnología, a esto le está apostando Colombia con Petro y Gaviria quien en una de sus tantas cumbres donde ha estado destaco lo siguiente: “La educación debe ser fundamental para vencer el miedo a la exclusión, debe permitirles a nuestros jóvenes invertir en un futuro. La escuela debe ser el lugar donde se promueve la convivencia, el lugar seguro (…) El gran ministerio de la paz tendría que ser MinEducación. Es esa conexión entre nuestros anhelos de paz total y lo que vamos y tenemos que hacer colectivamente en nuestro sector”
Gaviria también hablo que el camino de acciones en pro del sector, parte por corregir lo siguiente: ‘la educación está en crisis’, de hecho, dijo, desde la llegada de la pandemia de coronavirus durante el primer semestre del año 2020 todo empeoró. “Es la peor crisis de la educación en dos generaciones. La cifra que hemos compartido es que dos de cada tres niños de cuarto grado no saben leer o tiene problemas básicos de lectura”.
Cierro esta columna creyendo que vamos por buen camino hay que invertir en conocimiento y desarrollo humano; sino no va a haber desarrollo económico sustentable.
La oposición a este gobierno siempre encontrara criticas incluso donde no las hay y en el peor de los casos saldrán con argumentos que no demuestran sino su falta de experiencia y capacidad para dar en la tecla en los cambios sociales que demanda esta nueva Colombia; y para no alargar el cuento cito un ejemplo y es el representante a la Cámara Miguel Polo Polo quien desde su filosofía Uribista que es tan anquilosada como su ignorancia expreso que “de desigualdad nadie se ha muerto”

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