Anoche viajamos juntos,
transitamos en el tren,
los vagones a toda prisa
advertían los llantos y las risas;
Anoche viajamos juntos,
el viento del camino,
nos musitaba al oído,
una canción que deleitaba
la paz ansiada del redimido;
Anoche viajamos juntos,
transitamos la autopista,
las llantas sobre el asfalto,
arrasaron nuestra relación,
como un brutal asalto;
Anoche viajé sin ti,
y volando sobre la aeronave,
te divisé solitario,
con tus aflicciones y penas
acumuladas en un relicario;
Anoche viajé sin ti,
y en la urgencia por hallarte,
rechinaron las ruedas del demente anhelo
por mitigar tu pena,
y oprimirte con el auxilio de mi consuelo;
Pues también he padecido la pena
del engolado trastorno
sin embargo, aquí estoy frente a ti,
con el alma balbuceando de amor,
con el lenguaje mudo del que ama, vive
y navega en los cruceros del mar infinito,
que creó Dios.
Destello.

Estado y Ciudadanía, una relación para trasformar país.