Préstame tu mano ahora,
Y serás el pintor de mi destino,
enseñorearás con los colores del alma,
el amor que quiero contigo;
Préstame tu mano ahora,
y abre mis ojos para que pueda verte,
¡revélate, caballo de troya!
artilugio bendito que saboreó la victoria;
Préstame tu mano ahora,
y con tus trémulos dedos,
apaga el fuego lento
que consume mis adentros;
Préstame tu mano ahora,
y peina mi indomable pelo,
aúna con habilidad
el lazo abrasador que domina mi deseo;
Préstame tu mano ahora,
y con ella, apaga el voraz fuego
que consume mis labios,
ciérralos con tu llama muda,
tienen sed de la boca tuya;
Préstame tu mano ahora,
y llega a los círculos abultados,
a la figura sustancial,
al pico exacto,
de la cima de mi aureola;
Préstame tu mano ahora,
coloniza el territorio estrecho,
con mano diestra y segura
la tierra llana y cálida de mi cintura;
Préstame tu mano ahora,
desciende al campo oculto,
al sitio ardiente y minado,
anhelante cueva, libre de soldados;
Préstame tu mano ahora,
recorre los caminos bifurcados,
alargados y parejos,
que dominan los trayectos escarpados;
Préstame tu mano ahora,
termina la misión que te imponga,
¡prisionero mío!, no tiembles así,
esclavo de mis lisonjas.
Préstame tu mano ahora
y esculpamos en un solo molde,
un cuerpo bruñido,
donde no irrumpa ninguno,
donde zambulla este amor enardecido.
Destello.

Majagual: cuna cultural de la incultura.