En el último mes, quizás algunos hemos estado un poco más interesados en los próximos estrenos musicales debido a las diferentes polémicas que existen. La cantante colombiana Shakira ha dado mucho de qué hablar, no sólo por su divorcio y su mediática separación del jugador del Barça, Piqué, sino porque ha aprovechado -al igual que en otras ocasiones- el momento y el torbellino mediático para llevar sus canciones a los primeros puestos.
Esta cuestión de Shakira manifestando las diferentes etapas de su duelo a través de su música, su más reciente colaboración y el lanzamiento del álbum de Karol G, me llevaron a cuestionarme ciertos puntos, que tal y como han mencionado muchos usuarios de Twitter, incomoda y hace que queramos expresarnos de cierta manera y que por supuesto, seamos escuchados, o más bien leídos con atención.
Para nadie es un secreto que la industria musical sigue siendo uno de los huevitos de oro de la economía, pues realmente es mucho lo que se factura con la música, sin embargo, y aunque ahora es un mundo más abierto, realmente son pocos los que logran triunfar; algo así tipo bíblico en el que muchos son llamados y pocos los escogidos.
En las redes sociales abundan comentarios positivos sobre el trabajo de Shakira y Karol G, pero sin exagerar también son muchos los comentarios negativos y súper exasperantes que algunos tienen sobre el tema. Entre los comentarios más comunes está el hecho de que son demasiados los cantantes masculinos que basan la mayoría de su trayectoria musical en las experiencias con sus parejas, ex parejas, que tratan sobre su ruptura, y que en todo caso -tal y como afirman los usuarios de Twitter- las convierten en himnos, son todos unos hits.
El mayor interrogante aquí sigue siendo, ¿por qué con ellos sí, y con ellas no? Lejos de entrar en polémicas o suposiciones por aquí y murmullos por allá, hablaré de cifras. Según Forbes, en la industria musical los hombres ocupan un 70% mientras que las mujeres sólo tienen un 30% de participación. Pero eso no es todo, según Music Business Worldwide (MBW) por cada dólar que un hombre gana en la industria, las mujeres sólo ganan 82 centavos de dólar. En las listas de éxitos, solo 1 de cada 5 artistas es mujer y solo el 37% de las empresas de la industria musical están lideradas por mujeres.
Todo esto denota que por lo menos en la industria musical la brecha de desigualdad sigue siendo inmensa. Así que considerando que tienen que luchar muchísimo más que los hombres para triunfar y que son víctimas de obstáculos adicionales simplemente por su condición de ser mujer, considero que aquellas que logren llegar tan arriba tal como cantantes como Karol G y Shakira pueden cantar lo que les plazca, no sólo porque son libres de hacerlo, sino porque además llevan consigo el triunfo que tiene una mujer al conquistar los escenarios y las plataformas musicales, de manera que tienen todo el derecho en virtud de la igualdad de cantar 100 veces sobre sus ex, sus novios o lo que sea que quieran sin parecer unas locas o resentidas.
Las personas viven complicándose por nada, porque incluso encuentras algo bueno cuando con un sol de mediodía un domingo en el que sólo quisieras dormir, cualquier vecino te hace escuchar su repertorio musical y con volumen del que es como difícil escapar. Sin embargo, si tienes la posibilidad de elegir qué escuchar, no te compliques, escucha al cantante de tu elección, con los temas musicales que más vayan acorde a tu personalidad, pero que no te mortifique que cantantes como Shakira que ya hace muchísimos años se abrieron camino en una industria casi que de hombres quieran desahogarse un poco.
Personalmente, soy feliz al saber que incluso a sus 46 años siga teniendo tanta personalidad y entereza al hablar tan naturalmente de situaciones que tarde o temprano terminan afectándonos a todos. Es más, ojalá todas las mujeres pudiéramos facturar en lugar de estar llorando por relaciones que ya nada tienen de sano.
En un mundo en el que sigue siendo tan difícil para las mujeres alcanzar lugares altos en la industria musical, celebro que por lo menos unas cuántas puedan decir “está bien no sentirse bien, es normal, no es delito. Estoy viva, más na’ necesito”.

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