Cultura

Crímenes de guerra

La placidez del alma es un sofisma de distracción, porque se estremece a cada segundo algún rincón de la tierra; En un...

La placidez del alma es un sofisma de distracción,

porque se estremece a cada segundo algún rincón de la tierra;

En un lugar del mundo se chamusca la piel de un hombre,

de una mujer, de un niño;

El corazón dimite raudo, sin importar su edad;

En un recodo de la tierra, estallan mil relojes;

El tiempo se anula, el sol se apaga y la luna se llena de sangre,

Los cuerpos inocentes sucumben con los estampidos,

miles de miembros caen esparcidos por las armas execrables del opresor;

Las lenguas de Babel se confunden entre lamentos, llantos,

impotencia, indignación y represalias;

La gallarda y lisiada independencia ucraniana,

Expande sus ojos en las órbitas de su doliente armadura;

La bomba rusa se pavonea entre la multitud,

que le mira victoriosa;

Los despojos son muchos, pero la congoja del que se salva,

brilla más que el diamante de un magnate;

La familia se despedaza en astillas como el vidrio casi impenetrable;

No hay padres, no hay hijos, no hay parientes,

desaparecen las falanges familiares de un hogar que buscaba

identidad y autonomía, bajo el esfuerzo y el amor conjuntos;

Ahora, a la orfandad llaman reina, y recibe un máster en madurez y compromiso,

Con las alas rotas, con el tuétano frío.

 

Destello

 

Escrito por Diana Margarirta Castaño Arellano
DIANA MARGARITA CASTAÑO ARELLANO (Barranquilla, 1974). Magíster en Literatura Hispanoamericana y del Caribe en la Universidad del Atlántico (Colombia). Licenciada en Lenguas Modernas en la Universidad del Atlántico (Colombia). Se desempeña docente en la Institución Educativa Técnica Industrial en Sabanalarga. Escribe poemas bajo el seudónimo de Destello y ha incursionado en la creación de minicuentos. Actualmente trabaja en un proyecto de aula con estudiantes que quieren desarrollar su vena poética y narrativa. Profile

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículo siguiente: En defensa del ocio