Sentarnos a mirar el lamentable espectáculo del gobierno
Mis estimados lectores después de un receso de dos semanas sin publicaciones por muchos motivos uno de ellos falta de tiempo de los colaboradores y de mi persona que de manera desinteresada sacamos de nuestro valioso tiempo para hacer algo que nos gusta y de lo que creemos fielmente que es un aporte más a la sociedad. Por ello amplificamos nuestra voz con cada columna de opinión y cultura. En lo personal estuve atendiendo asuntos académicos, pero debo confesar que he estado un poco alejado de esa oleada diaria de noticias, de esa cloaca en la que se convierte el Twitter y de ese ambiente polarizante de las noticias. Por estas dos semanas quise tener Hipoacusia, relacionada con los medios de comunicación.
Aquí estoy nuevamente haciendo una de las cosas que me gusta y te invito a leer esto que sigue porque a lo mejor dirás gracias me identifico contigo o por lo contrario dirás discrepo totalmente de lo que dices.
Para nadie es un secreto que soy un fiel admirador de Alejandro Gaviria y recuerdo que cuando fue aspirante a la Presidencia de la República en una visita que hizo a Manizales para hablar con dirigentes empresariales dijo lo siguiente:
“Tenemos que dejar de lado esta especie de patria boba que a nada conduce para construir una sociedad más participativa, donde dejemos de lado las rencillas políticas y la polarización paralizante, encontrando espacios de razonabilidad y esperanza que unan a los colombianos para alcanzar un país alejado de los odios políticos”.
Colombia, desde su inicio como República independiente, ha estado marcada por convulsiones y brotes de violencia. Si nos vamos a la historia nos encontramos que primero fueron las divisiones entre conservadores y liberales dejo muertos, un país más pobre de lo que era, le siguió el bogotazo como conducta recurrente las persecuciones y muertes por diferencias ideológicas, desencadenando desplazamientos, la creación de guerrillas campesinas, paramilitares al margen de la ley; y si damos el salto a estas últimas décadas nos encontramos, las peleas entre el expresidente Santos y el expresidente Uribe y recientemente la polarización actual de la oposición acompañados de algunos medios de comunicación que para algunos pertenecen al establecimientos versus Gustavo Petro y su Twitter.
Como consecuencia de las diferentes confrontaciones que ha vivido el país, han surgido fuertes corrientes políticas de izquierda y de derecha, aunque también algunos gobiernos han buscado unir al país en pro de la reconciliación, pero sin éxito. Por el contrario, han surgido movimientos más extremos que los ya conocidos.
Hace ya varias semanas en una pequeña disertación por un tema político alguien me dijo de manera enfática y afirmativa que yo era un petrista, que ama a Petro y que lo voy a defender hasta los dientes pues esa aseveración en mi contra me hizo entender que cada día esa polarización es más creciente fuerte y hasta peligrosa porque nos están vinculando a todos en el extremo del mismo costal o eres de izquierda o de derecha como si no se tuviera el derecho a estar en el centro o como si votar por un candidato en mi caso por Petro me hace partidario de su ideología o programa de gobierno.
El analista Yesid Lancheros, dice que “Colombia ha sido siempre un país muy politizado y polarizado y es un país al que le cuesta mucho llegar a acuerdos, que los partidos se unan en torno a causas”. A los partidos yo le agrego las personas del común en materia política les cuesta llegar a acuerdos en medio de las diferencias.
Ahora bien, la polarización, por sí misma, no es del todo indeseable. Para el editor y analista político Yesid Lancheros “la polarización política es saludable, permite que se establezca un mejor debate de ideas dentro de la democracia, además ayuda a fortalecer las instituciones y hace que existan las oposiciones. Sin embargo, en Colombia es un debate de sordos, donde la gente no puede unirse en torno a diferentes causas, para salir de momentos difíciles como, el actual donde ninguno aporta para avanzar entonces esta en deuda la prensa, la fiscalía, la procuraduría, la oposición y “el gobierno del cambio”
Hace solo días se conoció un video que publicó en su cuenta de Tik Tok la representante a la Cámara por Bogotá del Partido Alianza Verde Catherine Juvinao, quien sin saberlo en su video me representas a mí y a muchos que desde sus nichos son activistas y han peleado por un cambio, me atrevo a decir que en este grupo hay muchos que su primer despecho en política fue cuando Mockus y su ola verde salió derrotada pero que ante la eventual candidatura de Petro vieron esa oportunidad que se perdió con Mockus hace más de una década.
Juvinao se despachó en contra del presidente de la República de la siguiente manera:
“Sabía que iba a haber problemas, que sería un Gobierno difícil, y sobre todo que habría dificultad para un cambio en Colombia, pero presidente Petro no hay derecho a cometer los errores que está llevando a cabo. Usted es el único que cree que va a promover un cambio peleándose con los medios y todos los días desacreditándolos”. La congresista le advirtió que eso era atentar contra la libertad de prensa y que tenía que respetar a la prensa, así no le gustara el estilo en que informaban.
También le reprochó los ‘encontrones’ que ha tenido, según Juvinao, con el poder judicial por las decisiones que han afectado a sus allegados políticos.
“Quién le dijo que va a gobernar peleándose con las Cortes. ¿Sabe qué presidente en Colombia se peleó con las Cortes? Álvaro Uribe Vélez quien tenía todo el poder el mundo en este país, y la Corte Suprema le tumbó, por lo menos, 30 congresistas en su momento, por parapolítica, y después a él”, afirmó. Adicionalmente le criticó que se hubiera radicalizado y abandonara la idea de buscar acuerdos con el resto de fuerzas políticas en el Legislativo.
“Presidente Petro, cuando uno decide lanzarse y llegar a una posición de poder, uno tiene que entender que no se hace lo que uno diga, se hace lo que se concierte con las fuerzas políticas, y se lo digo yo que me peleé con el Congreso por años, y luego entré a él. ¿Qué es lo primero que entendí? A punta de patada y puño, yo no voy a lograr que me apoyen y aprueben mis proyectos”, lo increpó nuevamente.
En la conclusión de su memorial de agravios, la congresista le aconsejo que asuma su tiempo en el poder desde una perspectiva más conciliadora si pretende lograr lo mejor para los colombianos.
“Usted no ha entendido algo, y es que el cambio en Colombia solo es posible si usted lo entiende como una transición; si usted lo entiende como una fractura, patear todo y acabar con todo y empezar todo desde cero, nos fregamos con el cambio. Entiéndalo”, finalizó.
Más claro imposible y estoy totalmente de acuerdo con Juvinao me atrevo a decir que ella ha hablado y lo ha hecho por muchos no petristas que entre Rodolfo y Petro tomaron la opción del líder del pacto histórico.
Nada va bien en este país y la historia es testigo que las veces que se han alcanzado estos niveles de crispación la violencia ha sido el camino que hemos decidido emprender y como dijo Félix de Bedutt hace unos días en twitter: “Y pensar que lo único que tiene que hacer la abrumadoramente mediocre oposición en Colombia, es sentarse a mirar el lamentable espectáculo del gobierno”.
Y cuando Félix dice abrumadora mediocre oposición interpreto que si por las alas petristas llueve la solución para el chaparrón no puede ser un mesiánico y oportunista Fico Gutiérrez o la emperatriz Cabal. En los extremos no está el cambio.

Milagro, Milagro, Milagro…