Después de tres, tal vez cuatro semanas convulsionadas en el país, en materia política, pedidos de marchas por la oposición en contra del gobierno de turno, pedidos de marcha por parte del gobierno para defender sus reformas, medios de comunicación, algunos más cuestionados que otros en su independencia, las opiniones en Twitter ultra divididas, las movidas en las redes sociales, mucho caos, mucha contaminación mediática donde cada vez cuesta diferenciar más la verdad de la mentira.
Creo que esta columna de hoy es una estera, colcha o cobija hecha de esos retazos que han dejado esas 3 o 4 semanas donde si encendías el televisor o entrabas a una cuenta de un noticiero nacional te era difícil diferenciar si estás viviendo el conflicto Rusia vs. Ucrania (que por cierto es una guerra que no se ha acabado, pero a nadie le importa los medios hicieron ruido un mes, pero a Putin le dio igual). O si se está adaptando para Colombia el guion de la aclamada serie House of Cards y es en esta parte donde la escritura y sus procesos de funcionalización cobran vida, quién iba a imaginarse que en 2023 en Colombia se fuese a rememorar una escena de esta producción norteamericana que recrea casi a la perfección, lo ocurrido entre Armando Benedetti y Laura Sarabia. “Yo te conseguí ese puesto, Linda”, dice el protagonista, tal y como le dijo el exembajador colombiano en Venezuela a la recién salida jefa de gabinete de Gustavo Petro.
Y es que la coincidencia es grande. El diálogo que sostienen Francis Underwood, interpretado por Kevin Space, y Linda Vásquez, interpretada por Sakina Jaffrey, contiene frases que se asimilan, casi con exactitud, a las que se escuchan en los audios revelados por la revista Semana, en los que Benedetti arremete en contra del presidente colombiano y de Laura Sarabia.
En la escena, Linda le informa a Francis que, a pesar de las buenas ideas que tiene, no será postulado para ser secretario de Gobierno, pues es un funcionario más útil dentro del Congreso. “Sé que él te lo prometió, pero las circunstancias cambiaron”, dice Linda al informarle a Underwood que la presidencia decidió tomar una decisión diferente respecto a su futuro profesional.
En respuesta, Underwood señala que le parece injusta la determinación, pues habría sido gracias a él que se habían ganado las elecciones. Lo mismo le dijo Benedetti a Sarabia. En la serie, Underwood asegura que se siente usado. “Es una decisión de mierda (…) No habrían ganado sin mí (…) Donativos, patrocinios, escribí todas las políticas de la plataforma de la campaña, aporto años de experiencia en el comité”, le dice Francis a Linda, algo muy similar a lo que le dijo Benedetti a Sanabria. (Aquí termino mi primer retazo).
El petrismo de hoy es el uribismo de ayer, el sectarismo, lo hicieron a mis espaldas, gente del gobierno en corrupción, caudillismo impoluto, no pasará nada. Este no es el cambio por el cual mucha gente voto, este no es el cambio de los partidos de centro y alternativos porque en medio de todo este espiral de escenas que alimentan nuestra House of Cards criolla hay que destacar el papel del partido verde y algunos de sus líderes sea en el senado o en la cámara que le han dejado claro a Petro que el aceptar hacer parte de la coalición estaba condicionado y no es ni será un cheque en blanco para que haga lo que le dé la gana esta capacidad de autocrítica del partido verde habla bien de él porque históricamente los partidos que dicen ser de gobierno simplemente se dedican a votar todo, sin cuestionar absolutamente nada como en el pasado (por citar un ejemplo la reelección de Uribe)
Hoy recuerdo que en una de mis primeras columnas donde cuestioné a este actual gobierno dije el que mucho abarca poco aprieta y ese afán por aprobar y reformar todo no les ha permitido cambiar nada. También considero que en el pacto histórico (aquí es igual que en el Uribismo) hay mucho fanatismo, desde líderes políticos hasta militantes, algo peligroso para la democracia y para la sociedad, pues, la historia de Colombia, la verdad no ayuda mucho. Desde la guerra de los mil días, al bogotazo ese fanatismo exacerbado no ha hecho más que generar violencia. Para la muestra la siguiente perlita de soberbia y terquedad. La senadora petrista Isabel Cristina Zuleta escribió un lamentable trino en el que le pidió a la Fiscalía allanar e intervenir las instalaciones de SEMANA, a raíz de las denuncias que este medio ha publicado sobre el gobierno de Gustavo Petro una loca fanática; en otras palabras, el pacto histórico también tiene su Maria Ferndanda Cabal. (Aquí termino mi segundo retazo)
El presidente Petro ha salido anunciar en Twitter que su mandato está siendo víctima de un ‘golpe blando’ haciendo referencia a un andamiaje que habrían montado en su contra. Analistas políticos explican que el mencionado ‘golpe blando’ se trataría de un intento de tumbar el gobierno de turno, pero no por medio de la violencia, sino utilizando estrategias políticas. En este punto es donde les falta ser autocríticos, ven la espiga en el ojo ajeno pero no ven la viga en su propio ojo. Recordemos que gran parte de esa crisis que hoy sufre el gobierno es a raíz de sus escándalos, como dicen: “se han dado un tiro en el pie”, situación bien aprovechada por la “oposición” y coloco oposición entre comillas porque a mi parecer no considero a Miguel Uribe, María F Cabal y Federico Gutiérrez oposición ni el cambio que el país necesita, estos son tres fanáticos más como la senadora petrista.
Creo que ahí el presidente y el Gobierno se han equivocado, colocando en contra a la justicia, las cortes, el Congreso y los medios de comunicación, y creo que los cambios se pueden hacer sin generar tantos sacrificios, ruidos y violencia mediática. Creo en el consenso y construir en la diferencia. No creo que sea positivo para el país. (Aquí termino mi tercer retazo).
Juan Gosain en una de esas charlas y entrevistas que ha dado ahora que disfruta de su jubilación, expreso dos consejos para los medios, directores y jefes de redacción: “Los principios éticos del periodismo siguen siendo los mismos desde el primer día: la verdad, la imparcialidad, la independencia y el rigor para trabajar” y “En toda sala de redacción deberían poner un letrero que diga ‘La verdad por encima de todo’.
Cuan cuestionada y criticada ha estado Vicky Dávila estas 3 y 4 semanas para pensar y para que también haya autocrítica el buen periodista es como el árbitro de futbol cuando pita bien no es el protagonista en la cancha, como juez habla con el pito y las tarjetas y como dice Cecilia Orozco directora de noticias uno: “la verdadera libertad de prensa empieza por casa y que la mayor responsabilidad de los tropiezos que padece no proviene de la volubilidad de sus críticos externos —aunque sus quejas incidan— sino, y mucho más, de la lealtad con que la usemos quienes la trajinamos, todos los días, por ser parte esencial de nuestro oficio. La libertad de prensa es concreta, no etérea; la palpamos cada día en nuestro trabajo, es indivisible y su mayor o menor intensidad de uso no debe tener como medida nuestro gusto u odio con el gobernante de turno, sea Uribe, Santos, Duque o Petro. La libertad de prensa no puede aparecer y desaparecer, como sacada del sombrero de un mago, para obedecer las órdenes de los propietarios de las empresas periodísticas o de quienes dominan los poderes políticos, económicos y sociales, ante los cuales el derecho a la información de los colombianos se doblega con más frecuencia de lo que se admite.
Cecilia Orozco, que sabe que es sufrir por mantener a Noticias Uno como el mejor noticiero de Colombia, remata así: (y este es mi cuarto retazo).
“Ahora bien, y afirmándolo con franqueza y sin ánimo ofensivo, el grupo de periodistas que grita que la libertad de prensa está en riesgo por las quejas de Petro puede tener razón y puede exagerar al mismo tiempo. No obstante, no se entiende cómo ese mismo grupo mantuvo silencio complaciente con las persecuciones a otro grupo de periodistas en gobiernos pasados. Para no ir más lejos, el de Iván Duque, que privilegió a sus amigos reporteros; que perfiló a quienes consideraba enemigos; que “privatizó” la publicidad oficial, ordenando, verbalmente, no darles un peso de los dineros de impuestos a los medios que lo criticaban. Los quejosos de hoy no vieron nunca —porque Duque y ellos estaban del mismo lado— los ataques uribistas a varios medios alternativos y a Noticias Uno”.

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