En Sincelejo, Sahagún y Valledupar nos acostumbramos a la corrupción, a recibir como héroes a los bandidos, a que el político robe pero que haga, que esto es peor que nada.
En Cien años de soledad gabo nos habla de muchas cosas algunas inverosímiles otras más aterrizadas con la realidad y otras donde la ficción de la literatura cobra vida en algún rincón de Colombia.
La costa caribe en estas últimas semanas ha registrado noticias dignas de un “realismo mágico” sin embargo lo bautizaré a “realismo trágico”. En esta columna intentaré conectar tres o cuatro noticias que su introducción será aquella parte del relato de cien años de soledad Gabo habla de la peste del insomnio epidemia que afecto a los habitantes de macondo y la pérdida del sueño llevo consigo la perdida de la memoria.
“Fue Aureliano quien concibió la fórmula que había de defenderlos durante varios meses de las evasiones de la memoria. La descubrió por casualidad, un día estaba buscando el pequeño yunque que utilizaba para laminar los metales, y no recordó su nombre. Su padre se lo dijo: “tas”. Aureliano escribió el nombre en un papel que pegó con goma en la base del yunquecito: tas. Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro. No se le ocurrió que fuera aquella la primera manifestación del olvido, porque el objeto tenía un nombre difícil de recordar. Pero pocos días después descubrió que tenía dificultades para recordar casi todas las cosas del laboratorio. Entonces las marcó con el nombre respectivo, de modo que le bastaba leer la inscripción para identificarlas.
La enfermedad del difícil de curar y si no me creen pregúntenles a los habitantes de Sahagún, Córdoba. Desde el viernes, cuando se supo que el “Ñoño” sería dejado en libertad, los líderes de la Ñoñomanía, como se conoce a su movimiento, empezaron a ambientar un recibimiento a lo grande.
En redes empezaron a circular afiches para recibir al “Ñoño” en la estación de gasolina de la entrada del pueblo. Pedían asistir con pitos y gorras y camisas amarillas. Los afiches iban acompañados de un vallenato de Diomedes Díaz que dice: “Viene llegando el líder a la meta final, preparémonos todos aplaudirlo con fervor”.
Recordemos que el Ñoño Elías fue condenado por haber participado de las coimas que repartió en Colombia la corrupta multinacional Odebrecht a cambio de contratos estatales, dinero que dice que utilizó para las campañas a Presidencia y a Congreso de 2014. Tampoco voy a negar que gestiono un puñado de obras para su municipio el estadio de fútbol, terminal de transporte, coliseo de boxeo, parques, ciclorrutas, estaciones de policías etc. Pero nada justifica las prácticas políticas por la cuales fue condenado así que es vergonzoso como el pueblo lo recibe en hombros, como todo un héroe, con banderas, aplausos, caravana. Este señor no viene de ganar ni una medalla olímpica ni un tour de Francia, ni un mundial.
Hace unos días también falleció en una clínica de Medellín, el exgobernador del Cesar, Lucas Segundo Gnecco Cerchar, donde permanecía recluido debido a quebrantos de salud, su funeral se convirtió en un gran evento social. El dos veces gobernador del Cesar, cuatro veces condenado y miembro del clan Gnecco y suegro de Vicky Davila por si faltaba algo para completar su reseña. En un ambiente parecido al vivido en Sahagun para recibir al ñoño, se vio en Valledupar para despedir a este dirigente y líder político. La alta sociedad y personajes más conocidos de esa zona de la costa Atlántica, se dieron cita en la biblioteca Rafael Carrillo López, en donde se celebran los sepelios más importantes en Valledupar. Entre los asistentes se alcanzaban a divisar al famoso y controvertido cantante, ‘Poncho’ Zuleta, a Gonzalo Gómez, primo del condenado a 55 años por asesinato de una alcaldesa, ‘Kiko’ Gómez; a Camilo Quíroz, candidato a la alcaldía de esa ciudad e hijo del propietario del medio El Pilón; a Alfredo Saade, hermano de William, involucrado en investigaciones por desfalcar la salud en el departamento, entre otras figuras conocidas y mediáticas. La conducción del ferértro por sus hijos y allegados, especialmente al hijo del fallecido, el senador José Alfredo Gnecco, también llamado a indagatoria hace apenas tres meses, por delitos de cohecho y prevaricato, por la Sala de Instrucción Penal.
Y la tercera pildorita de la memoria por si en algún momento esta enfermedad del olvido tiene cura, la traigo de mi ciudad natal Sincelejo donde el ambiente no es para celebrar si no para llorar porque dejando la administración municipal está el señor Andrés Gómez de lo peor que ha podido tener la ciudad como alcalde, pero los vientos de recambio no son los más alentadores con solo decirles que hace unos días vi una nota en twitter créditos de un medio local que decía: “Tomamos la decisión de volver a aspirar a la alcaldía de Sincelejo, motivados por la gente, los líderes comunales, mujeres y jóvenes que se sumaron a la iniciativa”. Que Vuelva Jacobo, para que rescatemos a Sincelejo. Esto último parece un chiste de mal gusto sin embargo creo que no alcanzo a inscribirse, pero el descaro de los políticos en Sincelejo es descomunal.
Pero si por los lados de Jacobo llueve por los lados de Yhair no escampa es de quien se sabe desde hace rato que va a aspirar por la alcaldía de la ciudad, en voces de la gente escuche que una encuesta lo ubica como el más opciónado aunque desconozco a ciencias cierta los demás candidatos y esa desinformación y desconocimiento es normal aquí no triunfan ni las ideas ni los programas de gobierno, aquí gana el que mejor paga el voto en una ciudad seria con una ciudadanía pensante y crítica debería ganar el voto en blanco y como escribió un tuit un amigo: “ningún candidato a la alcaldía de Sincelejo ha demostrado ser un líder educado, académico, carismático, empático y capaz de unir a todos los sectores sociales”.
Según investigaciones de la Fundación Paz y Reconciliación, Yahir Acuña fue apadrinado por dos de las figuras más controversiales de Sucre en las últimas décadas. Primero, se relacionó con Álvaro José García, condenado por ser uno de los determinadores de la masacre de Macayepo, perpetrada por grupos paramilitares; y luego, con el grupo de Enilce López, La Gata, empresaria de la chance condenada por lavado de activos.
Elegir bien por la ciudad y para superar el atraso de décadas a las cuales nos han sometido las diferentes administraciones es parte de superar esa enfermedad del insomnio que después se convirtió en olvido y que ha terminado haciendo que la cultura mafiosa, traqueta, se imponga y permeé todo el tejido social del país. En Sincelejo, Sahagún y Valledupar nos acostumbramos a la corrupción, a recibir como héroes a los bandidos, al insulto, a las bravuconadas, las amenazas, la pistola fácil, a que el político robe, pero que haga, a que esto es peor que nada.

El fenómeno Barbienheimer