Columnas

El desarrollo humano depende de los maestros

La meta dada a la humanidad es el constante avance social y humano para la convivencia y cuidado de la vida, como...

La meta dada a la humanidad es el constante avance social y humano para la convivencia y cuidado de la vida, como lo más importante y esencial en nuestra relación de semejantes; pero en una sociedad en que esa meta está totalmente extraviada, es importantísimo y fundamental recordar los valores que marcan el camino hacia nuestro horizonte, porque el que olvida sus principios olvida su norte, y termina por consumirse a sí mismo. ¿Y quiénes otros más responsables de recordarnos y aprendernos, teniendo en cuenta la semántica del verbo “aprender” como “adherir conocimiento”, que los maestros?, ¿y quiénes más responsables de enseñarnos el arte de comunicación y diálogo, base en toda sociedad y convivencia, que los maestros de Lenguaje? Por eso, me propongo a reunir las competencias y habilidades que debería requerir un maestro de Lenguaje en nuestra decadente época.

 

Claridad en/y la oratoria

Desde mi experiencia como estudiante he vivido profesores con talento innato, que aman lo que enseñan, y contagian a amar lo que enseñan. Pero tristemente he vivido, y hablo por muchos, no solo en mi región y en mi país, en todo el mundo, maestros que con sus palabras complicadas y conceptos vagos, matan la atención y curiosidad del público; que con su hablar lento y maquinal ensucian la dignidad de su materia.

Su propia falta de entusiasmo acaba con su intento de enseñar, porque el entusiasmo es imprescindible en el proceso de enseñanza, ya que este mismo invita a amar el estudio y el conocimiento, y no verlo como una obligación, sino como un placer; pues como quiso decir Borges: el amor al estudio es el gran motor, y el único motor, para verdaderamente aprender; un maestro debe transmitir ese amor.

La claridad es fundamental, porque no deja dudas; y aunque la duda es considerada virtual de inteligencia, no siempre es así, ya que hay dos tipos de duda, la que no comprende, y la que critica; y hay que comprender para criticar, eso enseña un maestro.

 

Paciencia

Normal es frustrarse cuando no se muestran los resultados esperados, pero como dijo acertadamente Rousseau: la paciencia es amarga, pero su fruto es dulce.

Virtud es de maestro, no solo de Lenguaje, también en términos generales, entender que cada estudiante aprende en tiempos y maneras distintos, y que cada mente aprende con facilidad y memoriza solo aquello que verdaderamente le interesa; que cada quien esconde dentro de sí una vocación y utilidad. No se trata de fuerza, no se trata de presión, se trata de compresión; de que el hombre es como la tierra: hay que ararla, consentirla, y sembrarla, para algún día llegar a ver su fruto. Entender antes de juzgar, ayudar antes de criticar, es la obligación de un maestro.

 

Postura Crítica

Es esencial, en términos educativos, saber que todo es merecedor de poner en duda, todo; religión, política, leyes, ciencia, etc. Y que la duda es la virtud del razonamiento humano, y sobre todo, es autodidacta; lo que aprendemos por experiencia y méritos propios es más difícil que se nos olvide. Y cuando no se duda de nada, se llega al gran peligro de creer todo lo que se escucha, y he ahí la gran cuna de la ignorancia. Por lo tanto, es una habilidad valiosísima de un maestro, saber despertar la crítica y la duda en su estudiante.

 

Vistas ya las bases de un maestro por excelencia, es importante aprender cuán valiosa es la posición del maestro en la sociedad; porque la sociedad depende de sus maestros, porque cada uno ha sido orientado y encaminado gracias a estos seres que nos abren los ojos.

El maestro es el que tiene la relación más estrecha con el porvenir, porque lo tiene enfrente: esas decenas de oídos hambrientos y entendimientos blancos son, si no bien hoy nuestro presente, sí nuestra esperanza de mañana.

Escrito por Jesus Daniel Alvear Villalba
Estudiante de Ingeniería Civil. Egresado del Simón Araujo. Apasionado por la literatura y la filosofía, en busca de la formación de unas nuevas bases sociales, más íntegras y nobles. Profile

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