EN LA PIEL DE LAS PALABRAS INDIGENAS.
Por: Adán Peralta*
Hay libros que son rescate y a la vez apuesta. El texto «Las Lenguas Indígenas en la Literatura Hispanoamericana», del escritor panameño, Orlando Segura, apunta a ese propósito. Y lo es porque nos remite a cientos de palabras de las lenguas americanas funcionando como grafismos convencionales. Trazos con alma, historia y sentido en un mundo lingüístico que puede considerarse en apariencia incompatible, pero que es intrínsecamente necesario, por todas las posibilidades semánticas contenidas en cada nueva palabra incorporada al universo de las lenguas y la Literatura de Hispanoamérica.
Al escribir plasmamos signos, vocablos, y también el alma de esas voces. Al utilizar estas palabras construimos otros mundos, universos, con nuevos sentidos. Para el caso de los escritores de América, fueron palabras nacidas del asombro. Del milagro infinito de haber encontrado mas de mil lenguas o variedades dialectales en las nuevas tierras. Los creadores han empleado en sus obras muchos de estos indigenismos, y los han usado como llaves para abrir puertas a un nuevo mundo de significados, logrando trazos lógicos y autóctonos en sus producciones; a la vez que fusionaban lo sagrado con lo enigmático, lo visible con lo invisible, lo temporal con lo geográfico. Orlando segura nos quiere recordar que, con el descubrimiento de América y la posterior colonización, además, del encuentro de diversas culturas, también se presentó una convergencia de lenguas aborígenes con el castellano. El autor focaliza que “La lengua fue, fundamentalmente, el único medio con que contaron los conquistadores para describir, explicar la nueva realidad, el nuevo mundo material y su consiguiente superestructura social, en la mayoría de los casos, primitiva. Fue también el instrumento para insertarse en ese mundo y aprehenderlo. El rudo conquistador, el incrédulo marinero, el fervoroso misionero, tuvo que modificar su lengua como hablante. Se trataba de entender a otros hombres que estaban fuera de la tradición europea, cultura muy alejada de la cosmogonía cristiana”.
Este libro encierra una exquisita invitación a disfrutar de la herencia lingüística que nos dejaron valiosos pueblos de América, y nos convoca a que dimensionemos esos vasos comunicantes entre los vocablos indígenas y el español. Que comprendamos las circunstancias azarosas que se presentaron en aquella convulsionada época. El autor nos precisa que cada palabra encierra una historia y un universo de significado dentro de cada lengua y nos revela que “…en las formas dialectales indígenas coexisten un sinnúmero de polisemias…” Y es que los escritores, en su intención urgente de reunir palabras de varios idiomas, así como lo observado y padecido, exploran y experimentan con las lenguas. El Escritor mexicano Carlos Fuentes: lo develo cuando afirmo que: uno empieza a escribir porque una intuición urgente nos pide que reunamos las palabras y las cosas, todo lo dividido y lo disperso de este mundo”.
El libro: «Las Lenguas Indígenas en la Literatura Hispanoamericana», además de precisiones teóricas y solidez histórica, contiene un diccionario con numerosas palabras y su cargada vivacidad, reafirmando que toda palabra tiene piel, sombra y trasparencia para cada hablante primigenio, y que, en cada lengua, hay palabras que aún están en estado de magia. En esta dinámica, el autor apela a detalles curiosos para que el lector centre su mirada en hablas o variedades dialectales que nos legaron palabras de retorno a nuestros orígenes, como: Tinajas, cántaros, jarros, platos, pampa, chocolate, cóndor, escudillas, bohío, copey, batea, aguacate, ajes, guatiaos, chacra, conucos, tomate, caribe, caníbal, maíz, vicuña, chica, mohán, múcura, coyote, entre miles. Así mismo, numerosos escritores y cronistas de América debieron utilizar estos indigenismos para “poder trasferir a la tinta la maravilla y su asombro…”, como el Inca Garcilaso de la Vega, Felipe Guamán Poma de Ayala, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Pablo Neruda, José María Argüedas, Ciro Alegría, José Hernández, entre otros. En suma, Orlando Segura nos recuerda que “Los idiomas no solo facilitan la comunicación entre los individuos, sino también desarrollan la capacidad e ingenio de quienes la aprenden”.
Es indudable que los lectores disfrutamos de la prodigiosa libertad de construir sentidos a partir de lo abordado en los textos. Múltiples destellos de significados he aquí un rescate y una apuesta. Disfrutemos las luces de este asombro
Revista Crisol #76- Noviembre 2023 Descárgala totalmente gratis

Retazos de letras