Saludos apreciados lectores, este pasado 31 de octubre se celebró el 503 aniversario de la reforma protestante, un hito en la historia del cristianismo que significó tanto una denuncia de la corrupción que había plagado a la Iglesia Católica Romana, como un grito en busca de la verdadera libertad espiritual, esa que es un regalo gratuito dado por fe para que los pecadores experimentarán salvación y libertad. El redescubrimiento de esa verdad espiritual anunciada por la biblia, fue expuesta por el monje alemán Martín Lutero, y plasmada en 95 tesis que clavó en la puerta de la catedral de Wittenberg el 31 de octubre de 1517, como resultado de un proceso personal y estudio de las Sagradas Escrituras cuando atribulado por la culpa de su condición de pecado se preguntó ¿Cómo puedo salvarme siendo Dios justo y yo injusto?, la respuesta a esta inquietud se convirtió en el rayo de luz que le libró de su pena, así como también la chispa que desataría una revolución espiritual. Tal como el lo advirtió al leer la carta del apóstol Pablo a los romanos que en su capítulo 1, versículo 17 declara: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
El texto bíblico en cita, era motivo de una lucha interior para Martín Lutero quien creía que la expresión justicia de Dios anunciaba exclusivamente a un Dios punitivo y vengador que castigaba el pecado, al respecto el mismo señaló: “Yo no amaba, si, odiaba al Dios justo que castigaba a pecadores, y en secreto, de forma blasfema murmuraba continuamente contra él. Estaba enojado con Dios y dije: “Como si no fuera suficiente que pecadores miserables, eternamente perdidos por su pecado original sean aplastados por todo tipo de calamidades debido a la ley del Decálogo (10 mandamientos) sin que Dios esté añadiendo dolor tras dolor por el evangelio y a través de ese mismo evangelio amenazándolos con su justicia e ira”. Tal era mi furia y violencia por mi conciencia atribulada”
Sin embargo, en la que sería denominada como la experiencia de la torre, mientras luchaba con su corazón atribulado, Dios abrió los ojos de Lutero y pudo ver la verdad que resumió en este pensamiento: “Al fin por la misericordia de Dios, meditando día y noche, preste atención al contexto de las palabras, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como esta escrito: “el justo vivirá por la fe”, allí comencé a comprender que la justicia de Dios, es aquello por lo cual el justo vive gracias al don (regalo) de Dios, es decir, la fe. Y este es el significado: la justicia de Dios es revelada por el evangelio, es decir, la justicia pasiva con la cual el Dios misericordioso nos justifica por fe, como esta escrito: “El justo vivirá por la fe”. Entonces, sentí que había nacido de nuevo por completo y que había entrado al paraíso a través de puertas que estaban abiertas”
Consecuentemente, Lutero comenzó a profundizar su estudio en las verdades bíblicas lo cual lo condujo a la elaboración de 95 tesis con las que invitó a la Iglesia Católica Romana a que revisara sus prácticas a la luz de las Sagradas Escrituras, Él no poseía un deseo sedicioso contra la Iglesia, ni fundar su propia estructura religiosa, puesto que siendo un hombre amante de la verdad invitó a sus líderes a volver a Dios, estaba hastiado por la venta de las indulgencias como boletos para entrar al cielo, así como del pago en Roma para ver las presuntas reliquias sagradas como la soga con la que Judas se ahorcó, la zarza ardiente de Moisés y las cadenas del Apóstol Pablo entre otras más. Sin embargo, de ahí en adelante debido a la dureza de la Iglesia fue considerado como enemigo y excomulgado de la misma por el Papa León X.
A partir de aquel entonces, debido a la reciente invención de la imprenta los sermones y reflexiones de Lutero se hicieron ampliamente conocidos no solo en Alemania, sino en toda Europa y era invitado a numerosos lugares para predicar y el objetivo de su enseñanza era familiarizar a la comunidad con las verdades centrales de la palabra de Dios y en especial de la obra de Cristo y su suficiencia para salvar a los hombres, pasando de la ira a la gracia. Su predicación era atractiva a las personas, dado que las misas realizadas por los sacerdotes católicos eran en latín, un idioma no conocido por aquellos sin estudios, sin embargo, él enseñaba en alemán. Es por ello, que el evangelio se hizo accesible para todos los oyentes del común fuesen cultos o no.
En efecto, la reforma protestante fue un grito de libertad para anunciar libertad a la mente y el corazón de los creyentes, toda vez que la palabra de Dios se hizo accesible y entendible para todos, en la medida en que fue favoreció y estimuló la traducción bíblica de los idiomas originales hebreo, griego y arameo a los idiomas de la época, específicamente, en el caso de Lutero al idioma alemán, asunto que había sido expresamente prohibido por la Iglesia Católica Romana. A la par, la reforma se convirtió en un movimiento de predicación en los propios idiomas de los pueblos, ya que la Iglesia Católica solo empleaba el latín para estos propósitos. Todo ello, trajo libertad espiritual y saco a la luz la verdad de Dios oculta por la Iglesia. La influencia de este hombre incluso llegó hasta la música, siendo considerado el padre de la música protestante en Alemania, puesto que pasó del uso de los cantos gregorianos a los cantos llamados himnos con letras basadas en la biblia y ritmos que eran usados y conocidos por el pueblo.
Finalmente, la reforma no se detiene, siempre cada época de creyentes debe luchar para que la palabra de Dios siga siendo el centro del culto y adoración cristiana, dado que siempre llegaran todo tipo de influencias atractivas y mensajes que propenden por cambiar este énfasis. Mientras haya personas que requieran la salvación, mientras se enseñen y promuevan falsas enseñanzas de la palabra de Dios, mientras haya estructuras religiosas y liderazgos que no glorifiquen a Dios, se necesitará una nueva reforma.

La desigualdad un problema que sigue creciendo