Cultura

Mujer madre, madre tierra

Nadie más que la mujer puede hacer algo tan grande como solo la misma naturaleza puede hacer: ser madre.   Francisco vuelve...

Foto del avatar Escrito por Oscar William · 2 min read >

Nadie más que la mujer puede hacer algo tan grande como solo la misma naturaleza puede hacer: ser madre.

 

Francisco vuelve de la rumba tarde esta noche con varios tragos de más en su organismo. Con un exceso de dopamina y sus emociones alteradas hace sentir su presencia en la casa. El macho ha llegado. Las tripas le rugen en el interior, quiere comida y su esposa está en el cuarto de los niños asustada. Ellos duermen porque ella se encargó de que estuvieran en ese estado antes de que su padre llegara, pues teme que estos desarrollen problemas psicológicos más adelante.

−¿Dónde está mi mujer, carajo? −Josefina sale a su encuentro temblando de miedo porque sabe lo que le espera.

−¿Por qué no está servida mi comida? ¡Mujer, buena para nada! −le grita y su discurso es adornado con la ya malgastada y hechizada frase−: ¡Yo tengo que hacer todo en esta casa, trabajo para mantenerte a ti y a los niños y tú no eres capaz de hacer ninguna mierda!

 

La mujer produce vida en su vientre, alimenta con sus senos a sus hijos y los protege −¿ninguna mierda? − Pues, nadie más que la mujer puede hacer algo tan grande como solo la misma naturaleza puede hacer: ser madre.

El macho alfa siempre quiso demostrar su virilidad, durmió su conciencia y actuó según su instinto bestial. Quiso engendrar hijos para que su sangre se mantuviera orgullosa en el tiempo, pero una mujer solamente podía darle un hijo cada nueve meses. Necesitó apelar a la poligamia a fin de poder alcanzar su objetivo de hacer prolongar su nombre. La mujer era para él entonces un objeto útil con el propósito de lograrlo. Sus ojos se fueron detrás de aquellas féminas que tenían caderas mejor pronunciadas para asegurar que su vientre estuviera apto con respecto a la gestación. Deseó a las de senos grandes porque esas le darían la plena certeza de amamantar bien a sus crías y así, se arraigó en su ser biológico el hecho de tener a la mujer como una herramienta a la cual dar un valor netamente sexual y por tanto físico olvidando así su carácter espiritual. Por eso al hombre no le pesa ser infiel y por eso existen más casos de agresiones por su parte hacia ellas. Este vestigio evolutivo iba a ser una maldición tan grande que perduraría hasta nuestros días. Al ver a la mujer como tal, ya no le importaría tratarla de forma tosca, ya no tendría importancia el creerse superior a ella y entonces, la mujer se fue haciendo vulnerable frente a él, aunque al mismo tiempo usó su instinto en favor del fruto de su vientre.

El hombre se volvió más carnal, pero la mujer siguió siendo espiritual. El hombre necesita un estado de conciencia superior para abandonar ese vestigio evolutivo y esto solo se alcanza despertando su sensibilidad femenina, ya que la mujer es el lado delicado del ser y por ende necesita mantenerse espiritual y esto se debe a que ella es el portal por medio del cual todos los seres humanos venimos a este plano de existencia. Toda mujer se encuentra entonces enteramente conectada con el mundo espiritual. Toda mujer es madre aún si esta carece de la posibilidad de dar a luz o si decide no hacerlo porque la mujer es la representación de la madre tierra. La tierra está reflejada en la mujer y produce vida, así como la mujer también lo hace. La tierra nos brinda lo que necesitamos para vivir en la naturaleza y nosotros tomamos del fruto de sus árboles. La mujer madre nos brinda la lactancia cuando apenas somos unos bebés indefensos, nos cuida, nos guarda, nos brinda de su amor y la tierra también lo hace. La madre tierra es una mujer o al menos así lo creyeron los Incas y muchas culturas primitivas, de ahí su alto valor y de ahí la necesidad de protegerla, algo que los hombres no debemos seguir ignorando.

Cada vez que un hombre actúa como Francisco o alza su mano en contra de una mujer, lo hace directamente en contra de la tierra. El hombre que maltrata conscientemente a la mujer ha olvidado un principio básico de los seres humanos en este planeta: Todos venimos de una madre y a una madre vamos si queremos formar una familia.

 

*Escritor sucreño.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículo siguiente: Las 50 vueltas del sol