Sobre una roca en el camino
me puse a pensar
en aquellas rosas que del sol he recibido;
las de mi infancia por ejemplo,
fueron frescas, blancas, impolutas;
sus pétalos insertaban
el inicio de mi nueva ruta;
aparecieron las amarillas,
haciendo venia a mi adolescencia,
en plena búsqueda de mi identidad,
allí donde el bálsamo de su perfume
destilaba con el valor de la amistad;
y en el cierre de esa etapa,
el rojo escarlata se engalana,
me recibe con el sello apasionado del amor,
del sueño dorado,
de la pasiones que entrelazaban mis manos;
luego, con el pasar del tiempo,
con la cosecha de logros,
el agradecimiento y la alegría,
las rosas naranjas alcanzan el alma mía;
y así transitan los años,
topándose con las rosas azules,
con sus pistilos somnolientos,
entregándome paz, armonía,
arrullándome tú, sosiego mío,
que engalanas la quincuagésima vuelta al sol,
a plena luz del día.
Destello

La política de la belleza y la estética.