Las circunstancias que vivimos con ocasión de la Pandemia del COVID-19, ha destacado la importancia de ciertos actores en la economía local en el Municipio de Sincelejo, el Departamento de Sucre y en todo el país. Uno de ellos ha sido el servicio denominado mototaxismo, nombre que describe la actividad en la que un motociclista transporta personas ejerciendo como medio de transporte público convencional.
En este orden, cabe destacar la aparición del mototaxismo como una propuesta de transporte público, que nació como respuesta a la crisis social de desempleo que se vivió en Colombia a principios de los años 2000 y que fue agudizándose en los años siguientes, hasta el presente. Aunado a ello, el terreno se encontraba abonado dada la carencia de un servicio de transporte público efectivo en municipios con poca densidad poblacional.
A lo anterior, debemos añadir que la crisis del campo colombiano fue otra gran razón que motivo a muchos pequeños productores a disponerse para entrar en esta actividad como alternativa de transporte para pasajeros, dado que sin liquidez económica para sostener tanto sus cultivos como sus familias y teniendo un mercado desigual en el que el precio de sus productos eran fijados por los intermediarios que compraban las cargas a bajos precios, para después triplicar su costo a los consumidores, se generó una situación de inviabilidad económica para los campesinos; A la par, se sumaron los efectos del cambio climático en el Departamento de Sucre ocasionando la falta del agua y extensos periodos de sequía que dificultaron la actividad agrícola, todo esto dejó sin alternativa a los cultivadores quienes al no contar con herramientas técnicas para atender sus sembradíos, sustituyeron su labor por el mototaxismo, un medio ágil, fácil de adquirir y que les permite ganancias diarias con muy poca inversión.
Para dimensionar el impacto en nuestro país de este fenómeno, es importante advertir lo señalado por el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y la Universidad EAI de Medellín que un informe señalaron que Colombia posee una población de 49,65 millones de habitantes, de los cuales solo 22.01 millones se clasifican como económicamente activos, de estos el 66.3% corresponden a los trabajadores informales, esto es, el equivalente a 14,59 millones de personas, grupo poblacional en el que se encuentran incluidos los mototaxistas, ausentes de protección en seguridad social y laboral (salud, pensiones y ARL).
Ahora bien, la respuesta desde el Estado a este servicio de transporte, ha sido considerarlo una actividad ilegal digna de sanciones de todo tipo, tal como se estableció en el Decreto 2961 del 4 de septiembre de 2006, expedido por el entonces Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez quien determinó el pago de una multa de treinta (30) salarios mínimos legales diarios vigentes para los infractores, más la inmovilización de su vehículo y cancelación de la licencia de conducción en casos de reincidencia.
Posteriormente, la alternativa que se planteó como respuesta a medias para este sector productivo de la sociedad, se produjo mediante el Decreto No. 4125 del 29 de octubre de 2008, que señaló la procedencia de habilitación en los municipios con población total inferior a 50.000 habitantes, de empresas de servicio público de transporte automotor mixto en vehículos clase motocarro, para lo cual los mototaxistas debían acondicionar sus vehículos de dos (2) ruedas a tres (3) ruedas y cumplir con las especificaciones técnicas de la Resolución No. 2181del 29 de mayo de 2009 para efectos de homologación. Vale destacar, que este decreto fue modificado mediante el Decreto Único Reglamentario No. 1079 del 26 de mayo de 2015.
Sin embargo, la respuesta gubernamental quedo incompleta, toda vez que se limitó a la creación de estas empresas de transporte público a municipios que tuviesen un máximo de cincuenta mil (50.000) habitantes, con lo cual se cerró la puerta a la incorporación a la legalidad de los ciudadanos que ejercen el servicio de mototaxismo en ciudades con mayor densidad poblacional y quienes podrían incorporarse como parte de la solución para los problemas de transporte que muchas ciudades medianas como Sincelejo padecen.
En efecto, es importante que, desde el Gobierno Nacional y Local, se construyan alternativas que fomenten la inversión en las comunidades a fin de crear un número significativo de puestos de trabajo y los conductores puedan dar el paso de la informalidad e ilegalidad a la estabilidad laboral. Así mismo, desde este escenario exhortamos a que se elimine la limitación poblacional que impide en Municipios como Sincelejo la existencia de motocarros como opción de auxilio a un sistema de transporte maltrecho e insuficiente. Es pertinente resaltar por ejemplo como en Paris, Francia actualmente existen más de 600 mototaxis que brindan sus servicios y se han convertido en una propuesta viable de transporte especializado.
De hecho, en virtud de la pandemia del COVID-19, uno de los grandes aliados del transporte público en el Municipio de Sincelejo, aun siendo catalogado como ilegal, ha sido el mototaxismo, pues las busetas actuales no cuentan con el acondicionamiento de bioseguridad para prevenir el contagio, por ello, los únicos medios actuales viables son los vehículos particulares y los mototaxistas. Así mismo, celebro que muchas personas pertenecientes a ese sector productivo se hayan organizado para conformar empresas de domicilios, con lo cual han sido de vital ayuda para evitar que las personas salgan de sus hogares reduciendo así la posibilidad de contagio.
Finalmente, es tiempo de dar respuesta al sector mototaxista de Colombia y en especial del Municipio de Sincelejo, es tiempo de dejar las promesas vacías y comenzar a fomentar la legalización y generación de alternativas para esta comunidad muy importante e influyente en nuestra sociedad, ya no más pañitos de agua tibia.

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