Se escucha su voz en la brisa
y se siente en el calor del sol a la piel
un poema escrito por ella
que sangra sus penas de hiel:
Porque pierdo el verde que me da vida
y que no escuchas que gimo de dolor
que te arropo con la lluvia entre abundancias
más haces caso omiso a mi clamor
pierdo mi temperatura polar
que aumenta las olas del mar
y no observas la hermosa luna
pues en cosas vanas te has de ocupar
Respiro humo y transpiro hedor
enferma estoy, mi llanto es mi pudor
moribundo está el rio
que un día fue vivificador
y los bosques no respiran
por el fuego abrazador
los árboles ya no trascienden los años
pues en el mal de sus raíces
he sufrido muchos daños
y tapaste con tu basura mis narices
Ya no hay vida en el manantial
y tú reflejo en él ya no notas
pues sucio está lleno del mal
el mal del desecho que le arrojas
los montes y planicies sienten mi sufrimiento
y hasta el valle desolado
llega muerto el viento
transformándome en pantano
sin recursos ni abastecimiento
No eres dueño de mi destino
pero te empeñas en darme fin
violando el pacto divino
pues el dios que nos creo
te puso en mi camino
con el fin que de mi cuidaras
y no que me acabaras
con tu mal actuar dañino
Hay tanto que quisiera cantar
pero en este lamentar
has perdido tu sensibilidad
¡Devuélveme la vida!

Tarde de enero