Según la Organización Mundial de la Salud, en sus siglas OMS, se estima que anualmente más de 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años experimentan relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual con contacto físico. Al hablar de este problema mundial asombra las dimensiones en que la maldad de los seres humanos llega a destruir a los más inocentes, nuestros pequeños. Así mismo, es llamativo como este problema global tiene patrones en común en todas las latitudes.
La ONU señala que la violencia sexual incluye una amplia gama de actos, incluidos: “el coito sexual intentado o forzado, contacto sexual no deseado, obligar a una mujer o a una niña o niño a participar en un acto sexual sin su consentimiento, comentarios sexuales no deseados, abuso sexual de menores, mutilación genital, acoso sexual, iniciación sexual forzada, prostitución forzada, la trata con fines sexuales, comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, entre otros” (Secretario General de la ONU, 2006).
El panorama en mención, nos muestra un mundo que es enemigo de los niños, un mundo que vive en una constante búsqueda de nuevas formas para mancillar y destruir a la siguiente generación, causando daños que trastocan permanentemente la salud emocional, física y mental a las niñas y niños que lo sufren. Es así, como la violencia sexual tiene graves consecuencias, tanto para las personas como para la sociedad. Por ejemplo, la violencia sexual ha sido asociada con una gran cantidad de problemas de salud sexual y reproductiva, como las infecciones de transmisión sexual (ITS) incluido el VIH y el SIDA, embarazos no planeados, pérdidas de embarazo, disfunción sexual y problemas ginecológicos. La violencia sexual puede tener también profundas consecuencias emocionales y socioeconómicas, por ejemplo: estigma, baja condición socioeconómica, niveles más bajos de participación de las mujeres en la política y en la fuerza laboral, así como el ciclo intergeneracional de violencia.
En lo concerniente a Colombia, según los datos recaudados por Medicina Legal, en esta época de pandemia en el país se han presentado 10.056 casos de abusos contra niñas, 3.028 contra adolescentes y 3.296 contra menores entre los 6 a los 11 años de edad y recalcó que los números pueden ser mayores, ya que las víctimas no se atreven a denunciar porque los abusadores son miembros de su propia familia.
Según expertos no dejan de sorprender que la dinámica de abuso sexual de los niños, con algunas diferencias entre países y entre etnias, es tremendamente similar. Siempre se elige a los niños mas vulnerables contra quienes es fácil ejercer la fuerza, la coerción o el soborno: los niños carentes de afecto y en algunos casos, carentes de recursos económicos.
De acuerdo con estudios realizados en Estados Unidos a los abusadores sexuales infantiles presos, se ha revelado que estos abordan niños dentro de un plan elaborado que incluye la selección, un plan de encantamiento y el mantenimiento del silencio bajo engaños y amenazas al niño.
En efecto, resulta pertinente entonces además de hacer énfasis en el autocuidado y prevención de los niños, en involucrarnos cada vez más adultos que queramos proteger a los niños. Ningún niño por muy preparado que este puede evitar caer en las redes de quien le quiere hacer daño.
Por lo tanto, tu y yo podemos ayudar a detener este flagelo donde quiera que estés, estando atento a las señales de alarma sobre conductas extrañas de adultos con niños, así como escuchando a los niños, pues si alguno revela que esta siendo víctima de abuso sexual créale sin dudarlo. Quizá esta sea la única oportunidad que tenga para librarse de esa dolorosa condena. De ahí en adelante acompáñelo y busque ayuda si siente que no sabe cómo actuar.
En definitiva, mucho nos preocupa la pandemia del COVID-19 y todos los estragos en todos los sentidos que ha dejado a su paso, pero para que un mal o enfermedad se vuelva pandemia deben cumplirse dos requisitos a saber, i) que afecte a más de un continente y que ii) Los casos de cada país ya no sean importados sino provocados en la misma comunidad. Así como veo las cosas, creo que el abuso sexual es una pandemia que está en nuestras narices y no hemos hecho lo suficiente para luchar contra ella.

Me hacen daño