Columnas

¿Desde cuándo para enseñar historia toca pedirle permiso al innombrable?

“Por una educación que nos enseñe a pensar y no a obedecer” Es una de esas celebres frases que salta a la...

Foto del avatar Escrito por Malkin Martinez Montes · 3 min read >

“Por una educación que nos enseñe a pensar y no a obedecer”

Es una de esas celebres frases que salta a la vista cuando de marchas, paros y protestas se trata, es un slogan imprescindible y relativamente cierto si comprendemos que la educación por sí sola no cambia el mundo, pero sí cambia a las personas que posiblemente lo pueden hacer.

Por consiguiente el objetivo de la educación es crear en los sujetos la capacidad de una actitud de crítica permanente para construir un mundo diferente; este es el tipo de educación requerida para las sociedades democráticas pues éstas sólo progresan con personas capaces de pensar crítica, creativa y solidariamente.

Todo lo anteriormente descrito parece ser algo que no cala en los afectos, gustos, y formas de pensar de aquellos que profesan su amor al centro democrático y a su caudillo.

Si hasta hace unos días la polémica entre Fecode y partidarios del gobierno de Duque se centró en que los docentes debían volver a clase desde el modelo de alternancia sin importar que estamos entrando a el tercer pico de la pandemia, desestimando la falta de protocolos de bioseguridad y las mejoras en la infraestructura de los colegios.

Pero esas no son las únicas perlitas que adeptos a este gobierno lanzan contra los educadores ejemplos hay muchos. El refrito de siempre “los profesores en Colombia no están educando sino adoctrinado” lo dijo por halla el año pasado el senador Carlos Felipe Mejía, una de las voces más polémicas del centro democrático.

Pero a este refrito se le prendió mas candela hace dos días siendo las redes sociales el mejor ring para que la polarización siga creciendo.

Esta vez todo sucedió  por una tarea de Ciencias Sociales que una profesora les habría dejado a sus estudiantes de grado noveno, en un colegio en Cali, sobre las ejecuciones extrajudiciales, fenómeno comúnmente conocido en el país como “falsos positivos”.

Pocos colegios en Colombia han tenido la valentía de enseñar en sus clases uno de los episodios más tristes de nuestra historia reciente. (Los más de 6 mil casos de Falsos Positivos que ocurrieron durante la Seguridad Democrática)

La heroína fue una profesora de la Institución Educativa Libardo Madrid de Cali. En un taller de Ciencias Sociales la profesora les preguntó a los alumnos por un tema que tenía que desarrollar en su clase. El cuestionario tiene preguntas como “¿qué es un ‘falso positivo’?”; “¿quiénes fueron los encargados de planear, ordenar, ejecutar y llevar a cabo los falsos positivos?”; y “¿cuál es la responsabilidad del expresidente Álvaro Uribe Vélez en el tema de los falsos positivos?”

A partir de ahí empezó una pesadilla para Sandra Ximena Caicedo y todo producto del fanatismo de los seguidores del expresidente Álvaro Uribe quienes hasta terrorista la han llamado.

Ante este hecho, el rector de la institución, Orlando Quintero, aseguro en entrevista a Blu radio que el colegio apoya la actividad desarrollada por la docente y rechazó las amenazas que ella ha recibido.

Según Quintero, “la tarea me parece que es correcta porque ella no está dando allí ninguna aseveración, lo que está es orientando a sus estudiantes para que desarrollen competencias interpretativas y argumentativas”.

El rector también afirmó: “Yo considero que las preguntas no tienen sesgo. Las leí y estas están encaminadas a que los estudiantes recojan una información para que luego se la presenten a ella y a través de un foro de clase poder intercambiar ideas y que los mismos estudiantes saquen sus propias conclusiones”

Y fue enfático en decir que “no es adoctrinamiento, es organizar procesos didácticos y pedagógicos para que los estudiantes puedan sacar sus conclusiones; anteriormente el estudiante. En los modelos tradicionales, tenía que repetir lo que la maestra decía. La maestra y los profesores hoy en día son facilitadores”

Lamentablemente todo el rencor y  el odio del uribismo hacia los docentes se centró en Sandra Ximena Caicedo, las amenazas y los calificativos por redes no se han hicieron esperar, algo preocupante más cuando sabemos que este partido concentra fanáticos que en marchas lanzan arengas de este tipo: “plomo es lo que hay, plomo es lo que viene”; como si esto no fuera suficiente senadores del centro democrático en ocasiones anteriores han vivido estigmatizando a los docentes, por marchar, por reclamar y por existir, por no pensar como ellos, y por ser esa parte de Colombia que considera que las ejecuciones extrajudiciales o los “falsos positivos” deben hacer parte de la clase de historia porque el crimen son los falsos positivos no el estudio de la historia.

Pero hoy los adeptos al gobierno se rasgan las vestiduras y hasta consideran que lo realizado por la docente es un sacrilegio contra su dios o su presidente eterno y por tal motivo su osadía debe ser severamente pagada en la hoguera.

 

Esta es una imagen de la ficha de la tarea asignada por la docente a sus estudiantes de 9 grado

 

 

 

 

 

 

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

One Reply to “¿Desde cuándo para enseñar historia toca pedirle permiso al innombrable?”

  1. Excelente artículo , espero que se siga enseñando la historia real cual como han pasado los hechos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *