Capítulo 2. “Somos un pueblo llamado Majagual: un pueblo es superior a sus dirigentes”
Los sistemas de corrupción, injusticia y desigualdad, nunca serán mal vistos y cuestionados con acciones concretas que logren un cambio por aquellos que sacan beneficio personal de ellos. El corrupto no quiere que la corrupción se acabe porque es el negocio que llenas sus arcas, el injusto no quiere que se haga justicia y se luche por la igualdad porque se ponen en riesgo sus intereses personales; estas personas siempre están dispuestas a adquirir sus objetivos como sea necesario, aunque esto implique poner en riesgo la justicia, la integridad y dignidad de las personas. Por eso, es sumamente esencial el cambio en países como Colombia, y en regiones como Majagual, donde hay tantas personas corruptas e injustas, comience por aquellos que aman la justicia, la igualdad y dignidad de todos.
También, por aquellas almas oprimidas, que viven en carne propia el aguijón de la desigualdad y dicen no más a la corrupción, no más a que en nuestra región las cosas sigan iguales, no más a que nos sigan oprimiendo, es decir, el cambio empieza por el pueblo.
Pero para que este cambio se haga de manera significativa y nuestra inconformidad se exponga de tal forma que logre lo que queremos, se debe comenzar por entender el rol tan importante que tenemos como pueblo en los asuntos políticos de la región y del país. En su gran mayoría, como ciudadanos, no comprendemos el papel y significado que acapara nuestro poder como pueblo y elegimos de manera acelerada; por eso, debemos ser conscientes que a los candidatos los elegimos nosotros, lo que quiere decir que somos nosotros mismos quienes tenemos el control para que los asuntos políticos de la región tomen otro rumbo o, en su defecto, que tengan el rumbo que estamos padeciendo hoy.
¿Queremos buscar un culpable?, bueno, lo hemos encontrado, somos nosotros como pueblo, que de manera ingenua seguimos votando por el corrupto. ¿Queremos buscar una solución?, bueno, la hemos encontrado, esta en nosotros como pueblo que decidimos votar de manera correcta e íntegra por aquellos que quieren servir, aman la igualdad y le dicen no a la corrupción.
Me atrevo a decir que, ante un sistema democrático, el derecho a elegir correctamente es una de las acciones más eficaces que tienen los ciudadanos para lograr el cambio, asimismo, el poder del pueblo y su ejercicio irresponsable, materializado en las elecciones, es lo que tiene a nuestra región sumergido en la corrupción. Después de todo, “el pueblo es superior a sus dirigentes” y es por medio del pueblo y su derecho a elegir de manera adecuada que comienza a escribirse una nueva historia.
Entiendo que en un sistema que está influenciado por el pensamiento liberal, el individualismo se ha hecho muy famoso, puesto que muchos consideran que gracias a esta característica de los ciudadanos se genera la competitividad necesaria para el desarrollo, es decir, el individualismo es esencial, puesto que trae progreso, por lo menos, es lo que dicen. Esto ha sido tomado tan en serio que se ha perdido de vista el valor de las decisiones comunitarias y nuestra identidad como pueblo. Necesitamos entender que una de las cosas que más requerimos, como ciudadanos que quieren que las cosas cambien, es intentar que en el ámbito político dejemos el pensamiento individualista al momento de elegir y comencemos a tomar decisiones pensando más en los beneficios que nuestras preferencias van a traer a la comunidad.
Nos urge ser un pueblo que se une por una causa, muchos de los grandes cambios en la historia se lograron cuando un grupo unió su voz para ser escuchados y comenzaron a tomar decisiones pensando en un bien común. Sin embargo, cuando usted toma decisiones, pensando en que ese candidato es un familiar o un amigo, y por eso, le puede generar beneficios, pero no tiene en cuenta que probablemente este familiar o amigo, no es el más indicado porque es corrupto, usted es responsable de que las cosas sigan empeorando y ha perdido su identidad como pueblo.
Por otra parte, cuando usted decide votar por alguien porque le va a dar un puestico y decide apoyarlo, así sea corrupto, está pensando en usted y en nadie más y está perdiendo de vista el carácter comunitario. Esto parece algo tan sencillo, normal y poco perjudicial, que me atrevo a decir que muchos creen que no está mal que se haga. Pero déjeme decirle que este tipo de ideas individuales y poco.
comunitarias nos tienen sumergidos y estancados en una marea de crisis e insensibilidad que nos impiden avanzar y ver más allá de nuestras propias narices. En pocas palabras, cuando se piensa de manera individualista al momento de elegir y no se tiene en cuenta que el candidato que está apoyando no es el indicado porque es corrupto, está gritando de manera pública que usted es un opositor directo al progreso de la región y está del lado de los que no quieren un mejor futuro donde de veras sea cierta la igualdad y una vida más digna para cada ciudadano, está gritando que usted es un insensible que no le importa lo que le pase al otro siempre y cuando usted esté bien.
Esto no debe ser así, desde las definiciones más básicas, la política es el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo, y, por ende, se debe pensar en los beneficios grupales y comunitarios. Por eso, si nos preguntamos, quién es la persona más importante al momento de pensar en beneficios, la respuesta inmediata debe ser el pueblo, el entramado social, por eso, si piensa en buscar un puesto público, ojalá que no sea a costillas de sacrificar los intereses del pueblo. Si somos un pueblo, una comunidad, comencemos a tomar decisiones grupales, en pos de un bienestar y dignidad grupal y no individual, un candidato político no representa el grupo de personas que él considera sus amigos, un candidato político representa a un pueblo y eso es algo que debemos exigir y buscar al momento de elegir.
Por eso, no hay nada más desagradable en esta región que aquellos perversos que dicen que se debe descalificar a ciertas personas porque no apoyaron su campaña, estos solo piensan en sus grupos, es decir, de manera individual y no en el pueblo. Está mal quien piensa en tener un puesto público, para nada, lo que está mal es la forma en la que usted se lo está ganando, básicamente está dispuesto a apoyar un candidato que pone en riesgo la vida de toda una población con el fin de mantener su propio bienestar.
En vez de pensar en usted solo, es mejor pensar en usted y en el resto de la comunidad, si aspira a un cargo público, pues hágalo, pero no lo haga poniendo en riesgo la vida de toda la población, hágalo pensando en usted, pero también en el resto de la comunidad. No se ponga del lado del que garantiza su futuro, su igualdad, sino el que garantiza la igualdad de todos y piensa no solo en usted sino en los demás.

Los sistemas de corrupción en Colombia