Desde hace días vengo con la intención de acercar a los lectores del blog un contenido diferente a lo acostumbrado a escribir de mi parte, por eso hoy dejo a un lado la política y la academia para compartirles la historia de un futbolista que en cuanto al juego y lo que llamamos futbol en términos generales es igual que los demás pero cuando toca hablar de humildad, austeridad y filantropía le gana a todos, si existiese una premiación homónima al balón de Oro pero relacionada con el buen corazón, el servicio y el deseo de ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, Sadio Mané, la estrella del Liverpool se llevaría todos los títulos. Habiendo ganado Champions League y premier League con su club.
Mane en Liverpol es figura, estrella, ídolo en su pueblo sigue siendo Sadio el hijo de Bambaly su pueblo donde dio sus primeras patadas con el balón, y su felicidad era jugar porque ni para comer ni vestir había. Su historia calca a la perfección el sueño africano. Por eso, en Liverpool, no pierde el tiempo en discotecas y tampoco juega a la Play Station.
De niño en medio de la cancha de arena, las piedras que hacían de porterías y a pie descalzo porque tener zapatos o guayos para jugar era un lujo al cual ellos no podía permitirse, soñó ser como Ronaldinho y lo logro. Mané, a los 15 años, llamó la atención de los ojeadores de ‘Generation Foot’, centro de formación de un equipo de segunda división. Al fin y al cabo, a esa edad temprana ya se vislumbran los primeros destellos de cualquier futura promesa. Y él cumplía con todos los requisitos para ser, al menos, un buen futbolista. Tenía velocidad, regate y gol. Era luchador, no daba un balón por perdido y estaba atento a las indicaciones de los entrenadores. Por eso, fue elegido para entrar en la academia. “Mis padres no entendían por qué me gustaba jugar al fútbol”, reconoció en su momento. Y, de hecho, dudaron sobre su permanencia en el equipo: Dakar está muy lejos de Bambali, donde se crió el futbolista. Pero finalmente aceptaron. Vieron a su hijo feliz y no quisieron borrarle esa sonrisa de la cara. En aquel momento, Mané se prometió tres cosas: no decepcionar a sus padres, convertirse en futbolista profesional y volver a su pueblo para construir una escuela.
El ganador del mejor Africano del Año no es el sex simbol del cual las revistas, marcas, y páginas deportivas quieren en su portada. Mane como se apellida es negro y no roba tantos reflectores ni cámaras como los james, o los cristianos, pues aunque usted no lo crea el racismo aún existe en el marketing más. Lo quieren erradicar pero esa idea avanza a paso de tortuga. Tampoco es el que cuenta con Mane no es el que más seguidores tiene en el Instagram sin embargo su usted lo googlea se encontrara que una vez se hizo viral porque en una entrevista que daba, hablo de su estilo de vida y sorprendió a todos cuando dijo:
“¿Para qué quiero 10 Ferrari, 20 relojes con diamantes y 2 aviones? ¿Qué haría eso por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, jugué descalzo y no fui a la escuela. Hoy con lo que gano puedo ayudar a la gente”. También se refirió a la escuela y por qué dono todo el dinero que se requería para su construcción “La educación es muy importante. Es lo que te da herramientas para tener una carrera”.
Su corazón agradecido con todos los de su pueblo le ha permitido realizar constantemente donaciones al lugar que lo vio nacer y crecer, después de la construcción de la escuela también financió la construcción de un hospital.
Cada mes entrega 70 dólares a cada familia de su pueblo con el objetivo de que cubran algunas necesidades básicas que necesitan para su subsistencia. También dona comida y ropa, elementos y oportunidades que no tuvo cuando era niño porque ha asegurado a varios medios de comunicación que vivió en la pobreza extrema.
Lo mejor de este extraordinario Jugador es que a pesar del talento, dinero, y títulos obtenidos fácilmente se puede hacer llamar influencer y no lo hace, sin embargo en esa paradoja de las cosas o de la vida es incansable en ayudar a su gente, les visita en sus vacaciones y examina como van las obras que ha financiado.
Si lo comparamos con los influencer que nos gastamos en Colombia la verdad es que estos personajes en nuestro país son indefendibles no hay formas de ver algo positivo en ellos; Sadio Mane jugador que me encanta como delantero es técnico, rápido, luchador, fuerte y voraz nos da una lección de humildad y sencillez a todos.
Bonus
https://youtu.be/zQLNV_WpNmo

Se duermen como niños se despiertan como máquinas de guerra
Excelente historia 👍