Compartimos el siguiente articulo de nuestro colaborador Adán Peralta, publicado en la edición # 46 de la revista literaria Crisol.
POESÍA REVESTIDA DE RECUERDOS
Por: Adán Peralta *
Los recuerdos tienen una profundidad relativa en cada ser humano. En Andrés Elías Flórez Brum estos van más allá de simples añoranzas. Así lo percibo en su poemario Canción de sol (Collage Editores, 2019). Aquí son traídos al poema no solo para mencionarlos, sino para eternizarlos y asignarles un lugar de privilegio, tanto en los resquicios de la memoria del artista como en la inmortalidad del verso. Él hace énfasis que no solo somos presente: que los sucesos del pasado -de muchas formas- cimientan el ahora y nuestro mañana. Es que a lo largo del poemario se va develando una atmosfera teñida de melancolía, para lo cual este artesano de las palabras utiliza un lenguaje sutil, haciendo resplandecer los versos con el brillo que irradian las evocaciones, presentándolos con habilidad estética en la que combina emociones, sensaciones,introspección y cuestionamientos.
Andrés Elías, quien se ha consagrado como perspicaz narrador a lo largo de su vida, ahora se aventura con la poesía, y nos exterioriza otra dimensión de su literatura. Otra forma de manifestación de sus experiencias estéticas. Con Canción de sol, se abre al mundo: «hay un retazo de cielo en mí/ completamente abierto».
El libro está segmentado en cinco partes: Notas primigenias, Canto alto, Bajo la llovizna, Voces alternas y Serenata al alba. En sus 152 páginas no solo le rinde homenaje a los recuerdos, también al amor, a sus preocupaciones existenciales y a la poesía misma: «No quería escribirte/ para eludir/ que vinieras papel en mano/ contra mí». En definitiva se da el encuentro lírico entre el creador y sus duendes literarios. Con sobradas razones el filósofo y poeta Gastón Bachelard afirmaba que: «La poesía es uno de los destinos de la palabra. Al tratar de afinar la toma de conciencia del lenguaje en el plano de los poemas, tenemos la impresión de tocar al hombre de la palabra nueva, de una palabra que no se limita a expresar ideas o sensaciones, sino que intenta tener un futuro. Se diría que la imagen poética, en su novedad, abre un futuro del lenguaje».
En Canción de sol estamos ante una poesía intimista, que se alimenta de iluminados recuerdos que a cada momento asaltan a su creador y los vivifica con insistencia para «poblar la soledad» como lo sentenciaba Charles Baudelaire. En el poema De la dalia y la rosa, Andrés Elías confiesa: «Hoy, desde este espacio holgado que tengo/ para mi hermana y mamá una plegaria suelta. /Y quisiera compartir lo mucho o lo poco/que tengo con ellas: / el amor/ el impulso de seguir viviendo». Además, es latente que esta obra literaria busca dejar a buen recaudo muchas de las dualidades que habitan en sus páginas: Misterio y asombro, intimidad y milagro, personajes y viento, sombras y memoria, versos y estética. Todo esto acompañado de reflexiones sobre los aconteceres trascendentales que ha rodeado la vida del poeta. Flórez Brum, comprende al igual que el nobel de literatura Orhan Pamuk, que «Ser escritor es hablar de las cosas que todos sabemos sin saber que las sabemos. Explorar este saber y compartirlo es un placer: el lector visita un mundo que es a la vez conocido y milagroso»
Y nos encontramos con textos líricos donde el escritor se lamenta de «no haber amasado más tiempo» con los suyos, especialmente con los que ya no están. Extraña más allá de los linderos del alma a la hermana Genny, a la eterna madre Carmen, a la milagrosa tía Rebeca, al inolvidable abuelo a quien la rudeza de los días le hacía «bostezar amargo»; o la memorable abuela, esa que «respondía como si hablara con el viento», como si su voz fuera «un canto feliz». En el poema Intervalo, se reafirman estas añoranzas. Aquí el hablante lírico busca detener el tiempo; y así el recuerdo triste y profundo del abuelo ambientan cada línea; pero también se abruma al evocar a los padres ausentes víctimas de una guerra fratricida-; y el poeta inclina de nuevo su mirada a los escombros de la nostalgia, a esa condición comunicante entre el dolor y el horror; lo cotidiano y lo profundo; lo oculto y lo revelador.
Lo misterioso también envuelve la aureola de algunos poemas de Flórez Brum. Aquí fantasía y cotidianidad secundan la poesía. En su poema Destino todo se trasmuta. Lugares y cosas se personifican, originando una especie de animismo: «La calle de manera discreta me interroga con la mirada. /La ventana que se entorna me dice adiós». Además, son diáfanos los juegos estéticos a los que el autor recurre, combinando textos liricos escritos en verso libre y otros imantados de prosa poética, logrando trascender más allá de las imágenes que proyecta, como lo hizo con pericia el mexicano Jaime Sabines.
El poemario se abre a los lectores. Es claro que, en las intenciones del autor subyacen, además de ese viaje por el universo de imágenes del pasado, una perentoria esperanza, y que «en la diáspora/ esta canción de sol canta en el alma/ la canción que nos sueña de niños».
*Nació en Sincelejo y vive en Sincelejo-Colombia. Narrador y ensayista. Licenciado en español y Literatura. Especialista en Docencia y en Gerencia Informática. Docente universitario. Ganador del Concurso de Cuento Somos Palabra (2019), organizado por la Universidad Santo Tomas. Su libro de cuentos Los Giros del deseo, resultó ganador del portafolio de estímulos ConfinArtes 2020, del Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Sucre. También publicó el libro: Cuentos para iluminar la noche (coautor). Editorial Torcaza, 2019.
Revista que dirige el poeta Oscar Flórez Tamara, y que se edita desde Sincelejo (Colombia) para el mundo.
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