Escuchemos a la Psicóloga
Y nos tocó inventar las ganas, recrearnos la memoria para volver a sonreír, renovar la ilusión para dejar de sobrevivir y comenzar a vivir.
Estamos en una sociedad que promueve tanto que seamos sociables y que condena que tengas tiempo para ti, y es que no se puede estar para todos siempre, es necesario recargarse el corazón, y detenerse un momento para pensar, para mirar adentro y preguntarme ¿necesito elaborar un duelo?, ¿ necesito reconstruirme?, ¿necesito dejar ir esa parte de mí que no florece?.
El tiempo que dedicas a ti mismo (a) es una invitación para conectarte con tu esencia, reconciliarte con el silencio y mirar tus raíces, honrarlas y volver a tomar fuerzas para regresar ante esta batalla de la vida que te exige dar lo mejor de ti.
Evoca recuerdos, esos que hicieron clic en tu interior y se constituyen en caricias al alma, en pequeñas victorias, deja ir esos fantasmas, y activa esas amistades que dejaste de cultivar. Date cuenta de que cuanto más pruebas tenemos en frente más fuerte nos hacemos, que cada tropiezo significa que algo más grande está por venir, que siempre pudimos y siempre podremos continuar, remar, luchar pero sobre todo fluye y que lo único que tengas que forzar sea tu sonrisa, cuando sonreímos nuestro cerebro entiende que todo está bien, y puedes tener la actitud adecuada frente a la circunstancia no tan deseada, esa sonrisa te invita a que recojas cada parte de ti y la mires como valiosa, todo lo que has vivido te ha convertido en la persona que eres, alguien valiente, que a pesar de que el mundo esté en guerra, te esfuerzas en mantener la paz, sigue hacia delante.
Y recuerda que cada paso que das es una huella que dejas en el corazón del otro, trata de dejar huellas no cicatrices, y si dejaste cicatrices rompe el ciclo, aquellos que ganan, son aquellos que al equivocarse lo vuelven a intentar, si no tiene ganas invéntalas pero no te rindas.

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