Compartimos el siguiente articulo de nuestro colaborador Adán Peralta, publicado en la edición # 47 de la revista literaria Crisol.
HOMENAJES POÉTICOS
Por: Adán Peralta*
La literatura propicia el milagro de la presencia, aún en las ausencias terrenales. En el poemario De las mujeres ausentes, del escritor Dagoberto Rodríguez Alemán, editado por la Fundación Arte y Ciencia, en el 2017, son muchas las mujeres a las que el poeta les canta. Todas ellas han ingresado al subconsciente del autor por el fluir de la vida y sus cristalizadas lecturas.
Esta mirada la centraré en aquellas en las que el cantor quiere refrendar la inmortalidad ganada por algunas con su arte en las letras. Escritoras que en su paso por el mundo dejaron para la posteridad una estela de genialidad que implicó el sacrificio de su frágil armonía como féminas, y la mutación drástica de sus propios hogares. Artistas que desnudaron sus palabras para lanzarlas al viento con sus angustiantes interrogantes. Que nos dejaron obras que aún vibran más allá de sus páginas.
Rodríguez Alemán depura el universo de su memoria literaria. De allí selecciona sus poéticos homenajes a unas autoras que han tocado las fibras sensibles de los lectores. Sus aromas han traspasado sus libros, en los que impregnaron sus preocupaciones y su mundo circundante, y estos han llegado al olfato de Dagoberto. De la gran renovadora de la novela moderna, Virginia Woolf, nos recuerda su decisión del encuentro definitivo con la eternidad: «quien en medio de soledades ahoga su dulce canto/ que libera para escuchar los designios del agua/ y sus pisadas misteriosas avanzan afanosas/ hacia un confín amargo». De Sylvia Plath, la estadounidense que todo cuanto escribió estaba permeado de una angustia existencial y una búsqueda de la identidad femenina. Por su literatura cruzaron jardines, pero también ramalazos de tragedias. En un verso el poeta resume su existencia: «Tu drama terminó siendo un arte».
Los retratos acechantes de estas autoras han palpitando en el inconsciente del poeta. Imágenes que llenan de entusiasmo su corazón de lector y escritor, reflejando una inalterable admiración por estas creadoras. Son evocaciones que están más allá de un soplo de recuerdos. Él sabe que estas indómitas mujeres fueron más que carne, dolor, abandono, indiferencia y rebeldía, y estas complejidades fueron los insumos para crear las obras literarias que las glorificaron. Cada poema, cuento o novela, fue más que un lamento en su época. Fue un clamor contra las desgracias ajenas y propias. De la premio nobel Gabriela Mistral, nos enfatiza que «… el viento rondó tu casa/ y tu grito quebró el cristal/ en la noche infinita de tus ciclos». Con gallardía le reconoce que «Fuiste altar de alta espiga/maestra de la sencillez/Tejiste sueños que tarde a tarde/ consolidaste en el tiempo». También nos refresca la memoria cuando destaca a la poetisa argentina Alejandra Pizarnik: «Ella era poesía y sufrimiento», y nos recuerda que «Sus cantos son pequeños náufragos/ sueños escapados hacia la otra orilla/ en la oscuridad del silencio»
También le canta a aquellas que encontraron en la literatura el espacio apropiado para saciar sus apetitos emocionales y lograr que su arte fuera un catalizador de sus padecimientos. De la enigmática Clarice Lispector -quien nos dejó obras sensibles y llenas de coraje- nos precisa que «Cada vez que soñabas vivías de nuevo/ una aventura llena de incertidumbres». De Emily Bronte nos dice que fue «Incomprendida, humillada y ofendida/ y reconocida al final», en el transcurrir del tiempo. De la colombiana Marvel Moreno, caracterizada por una tenacidad fulgurante, pero quien padeció -aún después de muerta- de la infamia y la censura para que se publicara su novela inédita, El tiempo de las amazonas. El poeta le reconoce que «…en medio de ese fragor triste y melancólico/ tu figura creció…».
De las mujeres ausentes es un libro en el que más que rescatar, el poeta busca provocar. Que soslayemos la mirada sobre ese poder urticante de las obras de estas autoras. Mujeres con laceraciones compartidas, pero eternizadas en la literatura.
Dagoberto Rodríguez Alemán lo sabe. Apela a las pericias de la poesía, y por eso reafirma esa perpetuidad con sus versos agudos y sinceros.
*Nació en Sincelejo y vive en Sincelejo Colombia. Narrador y ensayista. Licenciado en Español y Literatura. Especialista en Docencia y en Gerencia Informática. Docente universitario. Ganador del Concurso de Cuento Somos Palabra (2019), organizado por la Universidad Santo Tomás. Su libro de cuentos, Los Giros del deseo, resultó ganador del portafolio de estímulos ConfinArtes 2020, del Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Sucre. También publicó el libro: Cuentos para iluminar la noche (coautor). Editorial Torcaza, 2019.
Revista que dirige el poeta Oscar Flórez Tamara, y que se edita desde Sincelejo (Colombia) para el mundo.
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