Esta semana me encontraba realizando mis actividades cotidianas cuando de repente escuché un ruido particular, fui a verlo y pude observar a una bella mariposa que intentaba desesperadamente salir al exterior, aleteaba fuerte pero su esfuerzo no podía lograr algo que sencillamente no estaba bajo su control.. Abrí la ventana, Intenté guiarla a la salida pero estaba tan enfocada en una sola dirección que mi ayuda era percibida como amenaza, así que no tuve más que alejarme y que ella misma tomará la iniciativa de acabar con la frustración que suponía no poder salir por dónde ella quería, y finalmente pudo ver la salida que estaba dispuesta para ella desde el otro lado, ese, que ella no quería reconocer.
¿Cuántas veces hemos sido esa mariposa, esa persona obstinada en encontrar el amor en alguien externo a nosotros? para recibir la aceptación y admiración en la mirada de alguien que con su conducta nos grita que no somos importantes para él/ella, terminamos desgastando nuestras fuerzas y desperdiciando valiosos años de nuestra vida intentando ganar un espacio en el corazón de alguien, reclamándole que nos ame, nos admire, nos cuide pero lo cierto es que sólo cuando tienes esa cita contigo mismo en la soledad, en la ruptura de una relación, en el duelo, cuando aprendes aferrarte a lo único que te queda.. A ti mismo(a)
El médico y brillante escritor Gregorio Marañón, afirmó: “No sabrás todo lo que valgo, hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy” esto nos atañe en cuanto a distinguir el valor inmenso que cada individuo tiene, y las diferentes expresiones del don de la vida; Hoy podría conjugar está frase guardando su naturaleza al decir: no sabrás todo lo que vales hasta que no te ames como mereces. En la oscuridad puedes aprender a ver el brillo de tus cicatrices, comprender que el amor propio siempre es la salida y que muchos buenos consejeros intentaron guiarte en momentos de desesperanza y te decían “valórate, ámate” pero solo cuando fuiste consciente de ello por tus propios miedos, si escribí bien… Miedos, fuiste capaz de alcanzar la libertad de amarte sin afanes, sin la necesidad de cumplir estándares sociales salvo el ser feliz dejando volar tu alma de la prisión de pretender encontrar el amor afuera.

La Poesía se toma la Palabra