De acuerdo a lo planteado por la Constitución política de Colombia, el Congreso es escogido de forma popular, por lo que el pueblo confiere su representatividad para que este órgano ejerza las funciones que son establecidas legal y constitucionalmente. En otras palabras, el pueblo elige a personas que puedan llevar sus ideas, necesidades e ideales a leyes o normas. El ideal o la utopía es que realmente las personas elegidas representen los ideales del pueblo pero sobre todo velen por sus necesidades, cosa en que Colombia escasamente ocurre.
Por estos días han rondado muchos comentarios acerca de la labor del Congreso colombiano, lo lamentable es que aún sobrevivan personas que defiendan a capa y espada actitudes completamente dañinas, opresoras y que atentan directamente contra el pueblo colombiano. Se han hundido los proyectos con las mejores intenciones y han sido aprobados los más corruptos y nefastos; sólo se necesita unir algunas piezas para darse cuenta que quieren aprobar todo lo perjudicial para el pueblo antes que acabe este período presidencial, en palabras de los vocalistas de AC DC ‘una carretera al infierno’.
Para crear un panorama de todo lo que ha estado ocurriendo durante los últimos días en el Congreso, nombraré algunos de los proyectos que han sido aprobados y los que se han hundido. El proyecto de sobretasa a la gasolina ha sido uno de los proyectos aprobados, con este buscarían mejorar la infraestructura de algunos departamentos, pero al jugoso costo de perjudicar a las personas más pobres y de clase media, dado que por supuesto el precio aumentará.
Siguiendo en esta línea, fue aprobada la multa por no renovar el SOAT inmediatamente a su vencimiento, lo cual resulta realmente perjudicador, porque en mi humilde opinión, considero que todas las personas que poseen cualquier vehículo automotor quisieran contar con un mínimo de protección frente a los accidentes y si no realizan su compra no es por negligencia o porque no les importe tenerlo, sino porque los costos son altos y nadie en su sano juicio dejaría de comer para comprar un seguro.
Otra ley de las que fueron aprobadas, es la muy popular reforma a la justicia. Esta ley ha sido repudiada por los estudiosos, porque dejaba claro que le quitaba independencia e imparcialidad a la rama judicial, lo que por supuesto perjudica más al pueblo colombiano. Por si fuera poco, algunos de los más emblemáticos congresistas celebran la aprobación de la ley carriel, la cual es una ley que declara el carriel antioqueño como patrimonio cultural de la nación, sin duda un logro enorme, aprueban esta ley que declara un bolso como patrimonio cultural de la nación, mientras miles de personas esperan resultados más importantes, por ejemplo en materia de salud, educación y justicia.
Estas fueron sólo algunas de las leyes que fueron aprobadas últimamente. Las leyes que se han hundido, socavan aun más la dignidad de este pueblo que para y lucha por cambios significativos. Para empezar, se hundió la ley de matrícula cero, la cual buscaba que miles de jóvenes en el país pudieran acceder a una educación superior sin preocuparse por adquirir exorbitantes préstamos con ICETEX o por no estudiar debido a que no pueden pagar ni siquiera los costos en las universidades públicas.
La ley que buscaba que no se realizara fracking también fue una de las que se hundió, con lo que queda claro que para nuestros congresistas, los cuales son “la voz que nos representan”, es más importante los cientos de millones de pesos que como ha indicado la historia irán a parar al bolsillo de unos pocos gatos, que uno de los recursos naturales más preciados, libre de contaminantes y que pueda ser consumido.
Para terminar con las coherentes y buenas cosas que nuestro Congreso decidió hundir, recordamos la fallida moción censura en contra del Ministro de defensa Diego Molano. Con esta decisión, sinceramente ocurrió algo que no esperaba, porque incluso uno esperando muy poquito de los congresistas daba por hecho que el ministro sería destituido de su cargo debido a las múltiples y enfáticas equivocaciones en las que ha incurrido y que continúa haciéndolo con respaldo del presidente.
En las próximas elecciones los ciudadanos no podemos permitir que Colombia siga teniendo congresistas que están lejos de las necesidades del pueblo que los elige, que se conviertan en creadores de leyes que sólo hostigan al pueblo y lo hacen ser más vulnerable. Estamos viviendo en un país en el que paro para, en el que la injusticia es lo común y la justicia la excepción y cada vez más se demuestra que lo que necesitamos son gobernantes, legisladores y jueces que no hagan parte de la corrupción sino que la combatan y trabajen por y para el pueblo. Ha llegado el momento de ponerle un alto a la opresión, pero sin duda una de las prioridades es decirle basta a este Congreso opresor.

Conversando de cantos, aves y jaulas.