Cultura

Sí me muero… Descanso

El 2014 fue un año en el cual ocurrieron eventos sorprendentes, uno de ellos la prematura muerte de Robin Williams, ese importante...

El 2014 fue un año en el cual ocurrieron eventos sorprendentes, uno de ellos la prematura muerte de Robin Williams, ese importante actor quien participó en películas tales como El Club de los Poetas Muertos, El indomable Will Hunting, Señora Doubtfire, Jumanji o El rey pescador, el público se preguntaba cómo era posible que alguien que provocara tantas sonrisas en otras personas no pudiese tener una alegría y una paz suficiente para sí mismo, cada suicidio es enigmático y cada historia digna de respeto ante un adiós que solo ellos conocen.

Cada partida silenciosa deja un enorme ruido en ese círculo cercano, y la culpa empieza a tocar la puerta de sus corazones en un constante “no lo pude evitar”, es uno de los duelos más complicados, pero toda vez que se elabora se empieza a lidiar con la necesidad de hacerse cargo de la propia vida.

La vida… el milagro de la vida, el admirable suceso de tener un cuerpo que tiene innumerables funciones, siendo las más esenciales programadas de forma mecánica y sin esfuerzo, respirar, que el corazón emita latidos, que sintamos amor y podamos recordar esos rostros de esas personas que son el objeto de él, ese reloj biológico que nos indica cuando despertar  y cuando es tiempo de descansar, pero y qué de ese reloj del alma que dice: “Ya no más”, “me cansé”, “ojala me muera”.

Estos temas de los cuales pocos hablan debido a que sí admiten que alguna vez se les pasó por la mente tener una muerte anticipada son “débiles” “pecadores”, y marginados de la sociedad… Pero cuando otro lleva a cabo ese fatal pensamiento se convierten en el “sí me hubiese dicho, yo lo hubiese ayudado” “tan joven y lleno de vida para tomar esa decisión” “pobrecito(a), seguro que no tenía a nadie que lo apoyara”. Es necesario mostrarnos humanos, mostrarnos  accesibles, y admitir de forma empática que todos en algún momento hemos gritado desde el alma herida “¡me rindo!” y que muy amablemente acogeremos a ese amigo, vecino, compañero de estudio o trabajo, porque ciertamente todos hemos experimentado esa necesidad de darle descanso al alma en un llamado desesperado de un cuerpo estresado, y bajo los efectos de la depresión y ansiedad ante un futuro confuso e inseguro pero luego que pasa la tormenta, nos abrazamos fuerte y nos damos cuenta que siempre  hay razones, que siempre hay una salida, y que solo queríamos eso.. “un descanso”.

Hay diversas formas de descansar, algunos descansan al abrazar a sus hijos y ver en su tierna mirada ese coraje para continuar, otros miran la cruz redentora y reconocen que esta vida no es tan propia, que solo les demandaron administrarla pero que toda vez que dan el primer paso lo demás se va acomodando y deciden aferrarse a la gratitud, hay quienes agendan una cita con sus amigos y salen a contar sus historias mientras se animan a poner en marcha esos proyectos que se comparten, y como si fuera un pacto hecho en silencio se prometen que al verse de nuevo hallarán un motivo más para celebrar; otros por su parte se detienen y miran al cielo buscando en la belleza del firmamento, esos trazos hechos por el mejor artista mientras se susurran: “Hay una oportunidad para hacer las cosas bien” pero para aquellos que intentaron todo lo anterior y otras alternativas y nada funcionó, te invito a que tomes la valiente decisión de visitar a un profesional de la salud mental, porque a veces no solo es un grito desesperado, son años y años de estar ocultando una batalla emocional que nadie conoce y que quizá ni esa misma persona comprenda, y para ello hay profesionales que están prestos para acompañar en ese proceso y que ese sufrimiento no ciegue la racionalidad ni mucho menos, nos robe la esperanza.

A ti que me lees y que te sientes desanimado, te pido que cierres los ojos mientras te haces esta pregunta: ¿Cuál  es mi motivo para no rendirme? Ese primer pensamiento es tu motivo, aférrate a él pero más que eso, a nunca abandonarte en tu peor momento, eres tu mejor amigo(a) no te des la espalda, toda crisis existencial se caracteriza por tener distorsiones cognitivas, y es por ello que hay que evaluar los pensamientos e  identificar aquellas ideas que requieren ser reestructuradas, descansa pero no te rindas.

Escrito por Cindy Paola Arrieta Garrido
Psicóloga especialista en Gestión de Procesos Psicosociales, con amplia experiencia en el enfoque cognitivo-conductual, terapeuta de parejas y familias. Profile

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