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Invierte en educación y no te saquearan los carros accidentados en la vía

El 2020, “el año de la pandemia”, no se necesita ser el más letrado para entender que el calificativo es el apropiado. ...

Foto del avatar Escrito por Malkin Martinez Montes · 2 min read >

El 2020, “el año de la pandemia”, no se necesita ser el más letrado para entender que el calificativo es el apropiado.  Pero este calificativo en la realidad de nuestros colombianos dice mucho más, negocios quebrados, sueños, metas y proyectos aplazados, otros definitivamente cancelados, perdidas de vida humana, amigos, vecinos y familiares. Pero no todo lo podemos ver ni percibir con ojos de tristeza y desamparo. La pandemia de la Covid-19 ha permitido hacer visibles y hasta convertir en referentes y figuras públicas a científicos, epidemiólogos, médicos, investigadores, estadistas, psicólogos, sociólogos, profesores y científicos sociales. Lastimosamente tuvo que llegar esta pandemia para mostrarnos donde deben centrarse las miradas, quienes son nuestros verdaderos héroes, ejemplos a seguir y nuestras figuras nacionales y también nuestros referentes de opinión.

Para nadie es un secreto que hoy día la riqueza de un país no se mide por el nivel de recursos naturales que tenga. Hoy la riqueza de un país se mide por la capacidad de innovación y transformación de esa riqueza con la cual dicho país cuenta; pero si es un país como Singapur el cual carece de recursos naturales. ¿Que es necesario hacer? Pues hacer lo que ellos hicieron invertir en el cerebro de su gente. En Singapur, a partir de la independencia, el gobierno (estamos hablando nada mas de hace unos 30 o 40 años)  hizo una fuerte inversión en educación y la convirtió en su gran obsesión. Para ellos la educación es un asunto de supervivencia. Alguna vez Tan Chorh Chuan, rector de la Universidad Nacional de Singapur, le expresó al periodista Andrés Oppenheimer: “Singapur no tiene recursos naturales, de manera que no podemos sobrevivir si no explotamos nuestro potencial humano”.

Colocar  la educación, la ciencia y la tecnología en el eje de su política nacional o de estado le ha permitido a Singapur, convertirse en el mayor productor mundial de plataformas petroleras submarinas y que sea uno de los más grandes exportadores mundiales de sistemas de control para aeropuertos y puertos, También, sus empresas de ingeniería y arquitectura está en todo el mundo. En otras palabras apostarle a la educación a la ciencia y a la tecnología más que un gasto es una inversión.

De la pobreza no solo se sale solo con algo económico, mucho menos con programas asistencialistas y de subsidios, los cuales se proyectan  bajo modelos condicionados que muchas veces terminan fortaleciendo esa cultura de la dependencia, la cual dentro de esa ceguera generalizada de ser pobre. Se implanta el chip de que por ser pobre me lo merezco a veces sin generar el mérito. En el peor de los casos para no aplaudir ni replicar están  aquellos malos ejemplos de “pobreza” donde ciudadanos saquean cualquier vehículo accidentado en la vía; por lo tanto ser pobre no es la excusa ni la justificación. Mandela decía “el arma más importante para combatir la pobreza es la educación”. En Colombia las políticas de estado deben apostarle a invertir en el cerebro de los ciudadanos. Es la única forma que tenemos como país de avanzar y levantarnos de los estragos depresión económica y mental que trae consigo la pandemia.  El capital mental la concreción de ideas es el valor agregado requerido para tener recursos cognitivos y psicológicos para superar el bautizado año de la pandemia.

Escrito por Malkin Martinez Montes
Lic. En Humanidades con énfasis en lengua castellana. Magister en recursos digitales aplicados a la educación, universidad de Cartagena. Codirector y columnista del portal de opinión Soyciudadano.org Profile

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