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Política al estilo barras bravas

Saludos amigas y amigos, siempre es un gusto compartir con ustedes a través de la iniciativa Soy ciudadano. En esta oportunidad, quisiera...

Saludos amigas y amigos, siempre es un gusto compartir con ustedes a través de la iniciativa Soy ciudadano. En esta oportunidad, quisiera compartir con ustedes un análisis sobre el estilo de nuestra política y como tiene similitudes con la forma en que se comportan las barras bravas en el contexto del fútbol.

En principio, es importante indicar que el término de barras bravas se remonta a los años 1960, cuando en Argentina y en menor grado en Brasil surgieron grupos organizados de fanáticos que hacían parte de las hinchadas de los equipos de fútbol, los cuales a todo pulmón se encargaban de animar y alentar a los equipos que actuaban en el terreno de juego y con el cual se identificaban. Sin embargo, esta dinámica fue mutando al punto de incorporar otros hechos al actuar de estos seguidores. Entre estos encontramos el amedrentar a los jugadores rivales y a sus fanáticos empleando ruidos fuertes, gritos, cantos, tambores, banderas. Igualmente, utilizando ataques violentos contra los partidarios de los equipos rivales y regularmente contra los agentes policiales que custodian los escenarios y que trataban de evitar estos enfrentamientos. El actuar violento de estas agrupaciones no solo se conoció en las naciones latinoamericanas, sino que ya en Europa, habían vivido lo mismo con los ultras y hooligans, generando hechos lamentables en el mundo de fútbol como la muerte de muchos hinchas por la intolerancia entre seguidores de equipos rivales, situación que hasta nuestros días sigue dejando víctimas, sobre todo en nuestro continente.

De hecho, estos enfrentamientos entre barras bravas han generado ataques a jugadores y amenazas contra sus vidas y familias, definitivamente una deformación del espíritu y valores de convivencia sana y respetuosa que profesa el fútbol.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver el fútbol con la política? Y ¿Cómo se entrelazan las barras bravas y estos?, propongo que validos de esa fidelidad irrestricta que profesan las barras bravas por el equipo de sus amores, se ha levantado un liderazgo político que tratando de ganar el favoritismo de las masas votantes pretende emular la pasión del fútbol, tratando de crear sobre sí causas aparentemente bien intencionadas y magnánimas cuyo propósito no es otro que el logro de fines eminentemente ideológicos y concretar agendas políticas.

Hasta aquí, creo que es natural y moral que los líderes políticos se acerquen a sus votantes para tratar de ganar su apoyo y respaldo como debe ser en cualquier democracia. No obstante, desapruebo abiertamente cuando se emplea como estrategia la intimidación y se siembra miedo en el opositor para que desista o se retire de la contienda, así como también censuro la violencia y el llamado al sacrificio que hacen muchos adalides políticos para que sus votantes en modo barra brava resistan y se sacrifiquen por ellos y por sus pretensiones, eso divide, fractura y destruye a una sociedad. Tal como lo dijo Martin Luther King “la violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”

En efecto, si algo nos ha mostrado la historia es que la violencia tiende a perpetuarse en las sociedades a menos que haya en ellas un verdadero pacto social por la vida y la dignidad humana, por eso sea cual sea la contienda electoral que presencies no te inmoles por las aspiraciones de otro, si tienes suerte el tiempo dará la opción de revancha y si no, debemos estar conscientes de que existen muchas formas de construir y proponer desde la democracia y no necesariamente debe ser desde la cúspide de la pirámide.

Escrito por Leonardo Oviedo Revollo
Abogado, Especialista en derecho administrativo, con estudios de Maestría en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Administrativo. Profile

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